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Los Chillida rectifican y buscan un acuerdo que reabra el museo

Plantean retomar "desde cero" la negociación rota en marzo con el Gobierno vasco

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Aún puede haber una oportunidad para que reabra sus puertas al público el Museo Chillida-Leku, cerrado desde el 31 de diciembre. La familia de Eduardo Chillida (1924-2002) mostró ayer su disposición a retomar 'desde cero' las conversaciones con las instituciones vascas para buscar un acuerdo que garantice la protección de la obra.

Los hijos del artista guipuzcoano, Ignacio y Luis, comunicaron la postura de la familia ante la Comisión de Cultura del Parlamento vasco, adonde acudieron para informar de la situación de Chillida-Leku después de la ruptura de las conversaciones con el Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa, el pasado 17 de marzo.

Entonces, los Chillida hicieron público un comunicado en el que anunciaban por sorpresa el final de la negociación. 'Aita nunca habría aceptado la última propuesta', explicó entonces a Público Luis Chillida, director del Museo. Parecía que se cumplían así los peores augurios sobre el espacio que un día soñó Eduardo Chillida para que su prolífica obra estuviera expuesta y al alcance del público. Pero, quizá, todo no esté perdido. Tres meses después, la familia quiere retomar la negociación con el Gobierno vasco y la Diputación guipuzcoana, aunque, sostiene, esta vez debe ser 'más seria, rigurosa y profesional'.

Los Chillida mantienen las tres condiciones ineludibles que un eventual acuerdo debería cumplir: la unidad permanente de la colección (aunque podría ser expuesta en otras partes del mundo), el carácter monográfico de Chillida-Leku (podría habilitarse un espacio anexo para exposiciones temporales) y el 'derecho de veto' de la familia ante cualquier decisión que pueda afectar a la obra del artista.

En tales condiciones, los Chillida están dispuestos a que el museo pase a estar gestionado por un patronato con la intervención de las instituciones públicas. 'El dinero nunca ha sido la cuestión clave', insistió ayer Ignacio Chillida.

En su intervención, recordó que en 2008 el anterior Gobierno vasco pidió a Sotheby's un informe sobre Chillida-Leku y valoró las obras en 164 millones de euros y los terrenos en 12. Según recordó, en enero de 2009 llegaron a un acuerdo por 112 millones. '¿Por qué lo dejábamos en 112 si valía 176? Porque esos 64 millones de euros suponían una donación para Guipúzcoa, para Euskadi', recordó para, acto seguido, lamentar que aquel 'principio de acuerdo' no se materializó por la crisis y el 'cambio de Gobierno'.

Los hijos de Chillida insistieron en que su propósito es 'únicamente proteger Chillida-Leku'. 'Lo mismo que ustedes podrían hacer para el futuro', dijeron ante los miembros de la Comisión de Cultura del Parlamento.

Según sus palabras, la fórmula planteada no es 'nada rara', pues 'algo parecido' se firmó en el acuerdo alcanzado en su día por la fundación Thyssen y el Ministerio de Cultura para la instalación de la colección Thyssen Bornemisza en Madrid.

Todos los grupos políticos, incluido el PSE, se mostraron a favor de que el Gobierno vasco y la Diputación de Guipúzcoa recojan el guante de la familia Chillida y reinicien las conversaciones rotas hace tres meses.