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Sr. Chinarro: "En España no nos cortamos las cabezas porque no es legal"

El músico y escritor sevillano Antonio Luque publica ‘Asunción’, un disco en el que reflexiona sobre la madurez y sus renuncias. “No me veo un conformista, solo me burlo de los utópicos”, matiza. 

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Antonio Luque, alma máter de Sr. Chinarro, posa excéptico antes de la entrevista.- JAIRO VARGAS

Dice Antonio Luque que para él hacer canciones es como salir a cazar mariposas. "No siempre es fácil", farfulla. "Las melodías están por ahí y cuando las coges parece que se deshacen, como las mariposas". A medio camino entre el costumbrismo y el absurdo, sus juegos de palabras y su tímida melancolía le convierten en una rara avis que comparte pedestal con otros pajarracos díscolos como Nacho Vegas, Josele Santiago o Joan Miquel Oliver (Antònia Font). 

Regresa ahora con Asunción (Mushroom Pillow) disco de madurez, aunque él prefiera hablar de "rendición extática". Un modo de entender la renuncia fiel a su estilo: "Prefiero apartarme del mundanal ruido, irme a mi palacio de invierno y pensar un poco". Arduas reflexiones con distancia irónica y cierta guasa las que va pergeñando en notas de voz y papelajos diversos. Como llamadas en espera. "Canto para nadie, así nacen las canciones, luego ya si vienen al concierto pues les canto a ellos". Obvio. De cajón, Luque. 

"La tarea principal de un político es ver quién está con él y quién está en contra"

Asunción nos habla de aceptar el sinsentido, de comprender que las cosas son como son y que la política poco o nada puede hacer para cambiar nuestras realidades. "Uno cuando se rinde personalmente, también lo hace en lo político", asume. ¿Se convirtió en un socialdemócrata el chinarro? "Siempre tuve simpatía por el débil, igual ahora que ya no existen quise, de un modo inconsciente, homenajearles", comenta con sorna. Pero lo cierto es que rehuye de todos ellos: "La tarea principal de un político es ver quién está con él y quién está en contra, no se dedican a otra cosa".

Luque se enerva en el transcurso de la charla.- JAIRO VARGAS

Luque —asiduo a las reuniones de vecinos— ve en ellas una transposición a escala de nuestra deficiente democracia: "Ahí te das cuenta de qué podemos ser como sociedad, si ya es difícil que ocho personas se pongan de acuerdo en algo, imagínate todo un país". Chinarro regresa más descreído que nunca, aunque tampoco es que fuera antes un revolucionario. "No me veo un conformista, pero me burlo de los utópicos porque se nota que no van a las reuniones de vecinos". Así las cosas, ha parido un disco menos evasivo que los anteriores y —si me apuran— un tanto oscuro.

"España tiene un serio problema de comprensión lectora"

El sevillano matiza esto último: "Llevo diciendo que vivimos en la Edad Media desde hace mucho tiempo, la ilustración y las utopías nos llevaron al desastre del siglo XX, ahora que eso quedó atrás muchos quieren repetirlo". Una regresión infausta que el músico impugna echando mano de la retranca que le caracteriza: "Bien mirado igual casi es mejor esta involución, quizá no sea mala idea volver al medievo, con sus velas y sus caballos... Mientras no nos quemen en la hoguera...".

Un sálvese quién pueda del que Luque se baja en cuanto puede. Su música es fiel reflejo de esa tensión entre la vorágine de lo cotidiano y la capacidad de la música para redimir. "En España no nos cortamos las cabezas porque no es legal. En cuanto uno se pone estupendo todos le tildan de elitista, y esto no lo digo por mí, que no dejo de ser un perito agrónomo del Polígono de San Pablo".

"Quizá no sea mala idea volver al medievo, con sus velas y sus caballos..."

Aunque en realidad sí lo dice por él. El vapuleo tuitero que tuvo que soportar hace apenas unos meses tras una alusión un tanto envenenada —o al menos no del todo inocente— al fenómeno de Operación Triunfo confieren a sus palabras un cierto resquemor para con ese corral que son a veces las redes sociales. "OT nos muestra qué le gusta de la música a la gente a la que no le gusta la música", dijo en su día. Y ojo, pese al troleo masivo, no se desdice: "En realidad estaba exaltando la virtud de ese programa, su capacidad para llegar a gente que no tiene ningún interés por la música, pero es algo normal que se montara este revuelo porque en España existe un serio problema de comprensión lectora".

"Me tildaron de egocéntrico, de pensar sólo en mí. Pero un momento, ¿tú en qué piensas?, ¿acaso tú no eres lo más importante para ti?, ¿acaso tú no piensas constantemente en si tienes hambre, te meas o tienes sueño? Que se vayan a freír monas. Qué le vamos a pedir a un país en el que Tele 5 no sólo es la cadena más vista, sino la que se ve a mayor volumen".