Público
Público

Choque de planetas

Se presentan en el mercado las dos novelas triunfadoras entre los 528 manuscritos que se presentaron al Premio Planeta, que este año ha llegado a los 39 millones de ejemplares vendidos. Las analizamos.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

   ¡Yo sí soy un suertudo!  Lugares comunes y literatura 'light' 

Dice un amigo que en periodismo, sentados los prejuicios, todo es coser y cantar. Y no quería yo que eso me sucediera por mucho que desconfíe del Planeta, que premia a los mejores autores en español aunque nunca por sus mejores obras. Un año más, la pregunta era: ¿Vale este libro no ya lo que cuesta sino lo que han pagado por él? Veamos.

Reza la contraportada: 'Una novela de aventuras, aliñada con gotas de metafísica y ambientada en el fantástico mundo de las carreras de caballos'. Aventuras, en verdad, las justas, puesto que la trama (simple, plana) no resistiría el análisis del más humilde autor del género.

Metafísica en la medida en que buscamos, sin saberlo, la esencia de la buena suerte. Con protagonistas como categorías: los Dueño, Sultán, Príncipe, Profesor, Doctor, Comandante (Fidel, claro, grande, barbudo, estentóreo). Y con tres narradores, uno omnipresente, más los citados Profesor y Doctor, que parecen un capricho, visto que sus puntos de vista apenas difieren y sus lenguajes no se diferencian.

Todos recurren con exasperante frecuencia a frases como citas ('¡En qué miserables absurdos llega a creer la gente que carece de la paciencia de conocer y de la humildad de amar!'), las referencias eruditas ('Seguí en bata, obstinado y rebelde como Catón en Utica') y las digresiones pedantes ('La etimología de la palabra retrete implica una idea de retiro [] en francés, retraite significa retirada', dice el narrador, a propósito de un carterista escondido en un water. ¡Uf!).

En cuanto a la tercera aseveración, se ambienta en el mundo de los caballos, fantástico más por presuntuoso y entonado que por relativo a la fantasía.

En fin. La Hermandad de la buena suerte tiene golpes de humor savateriano (¡bautizar Santo Subito a un caballo italiano!) y te hace creer al cabo que estás mucho más cultivado que al inicio. Cuesta 20,50 (PVP), pero no vale 600.000 euros.

El futuro premio Nacional de Narrativa se lo llevará un libro que sigue equivocadamente una de las premisas de Calvino para la literatura de este milenio. La literatura de la levedad ha devenido en producto light, puede obtener repercusión mediática gracias a la estulticia de considerar como noticia lo que no es sino una táctica de promoción editorial.

Muerte entre poetas de Ángela Vallvey, se abre con dos citas. Una de la Epístola moral a Fabio y otra de Hartzenbusch. Como se avisa ya en el tamaño de las citas, hay más en el libro del dramaturgo romántico que del mesurado poema del capitán Fernández de Andrada. No me resisto a utilizar el sofisticado discurso de las cartas de los restaurantes de nueva cocina que encubren la vulgaridad: son la metáfora casi perfecta de esta novela.

Un lecho de moralina fácil con el siempre escandaloso y espinoso asunto de la pederastia una de las narradoras se descuelga donando el dinero a Aldeas Infantiles y Unicef, sirve de base a un crujiente de intrigas literarias de ahí el título aderezado con leves homenajes literarios la autora ha debido leer las memorias de Pío Baroja y algunas opiniones de profundo calado sacadas de la cola de la charcutería.

De todos modos, el gran acierto del libro es, sin duda, la forja de uno de esos detectives que se fijan para siempre en la memoria del lector: Nacho Arán, poeta y meteorólogo. No sabemos si resuelve los casos por inspiración lírica o porque sabe por dónde soplan los vientos. Su presencia en la novela justifica las conversaciones victorianas sobre el tiempo homenaje a Ágata Christie, por supuesto y las citas poéticas.

Lo venderán como un divertido cruce de alta y baja literatura, con pretensiones de divertimento. Se ahorrarán decir que la literatura no comparece por estas páginas y que hace falta ser muy simple para que esto exciteel intelecto.