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Cibeles se mira los tacones

Varios diseñadores debaten el actual modelo público de gestión de la pasarela madrileña, que arranca hoy

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Ifema es la dueña de Cibeles', afirma Luis Eduardo Cortés, presidente ejecutivo del recinto ferial que organiza y acoge la pasarela. La Cibeles Madrid Fashion Week (CMFW) arranca hoy hasta el próximo día 23 y sigue a la sombra de las grandes citas de la moda internacional. Su cuestionado modelo es único entre las pasarelas de todo el mundo y supone una rareza debido a su gestión basicamente pública.

Londres, París, Nueva York y Milán, consideradas cumbres de la industria, comparten un tipo de gestión de sus pasarelas eminentemente privada. En estos casos, la organización, en manos del British Fashion Council, la Cámara Sindical de la Costura en París y la Cámara Nacional de la Moda en Milán, sólo se encarga de cuestiones administrativas, como el calendario o la selección de los diseñadores participantes. Los gastos de cada desfile corren íntegramente por cuenta de los modistos, que pueden llegar a superar los 200.000 euros.

En el caso de Madrid, la CMFW pide a sus diseñadores apenas 4000 euros, que supone el 5% de los 3 millones que presupuestó Ifema para esta edición. Un 25% de los cuales proviene de patrocinadores y el resto lo costea el consorcio formado por el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad, la Cámara Oficial de Comercio e Industria y Caja Madrid.

Ifema facilita todo lo necesario para un desfile, desde los modelos y su maquillaje, a la seguridad y promoción. Como considera la diseñadora Amaya Arzuaga, 'es un precio muy razonable y si quieres cambiar o poner algo, te lo costeas tú'.

Arzuaga, que a principios de marzo desfilará por segunda vez en París, considera sin embargo que la gestión debería ser como la de capital francesa, 'que una vez admitida te dicen que te busques la vida buscándote espacio, modelos, luces, etc'. Concretamente, a David Delfín sus desfiles en Nueva York le costaban 250.000 euros. Para Custo Barcelona, la colección y el desfile que presentó el pasado 13 de febrero, Limpia, pero no tanto, le supusieron medio millón de dólares. Pero, al igual que Arzuaga, Custo cree que la mejor gestión posible es la privada. Aunque suponga un esfuerzo económico, aporta una libertad total a la hora de presentar sus colecciones.

Arzuaga y Custo creen en un modelo privado como París o Nueva York

También existe una vía intermedia. Es lo que propone Lucía Cordeiro, directora ejecutiva de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), que tiene entre sus miembros a gran parte de los participantes en la CMFW. Para Cordeiro, 'un sistema mixto' sería ideal: la gestión correría a cargo del sector, lo que no significa necesariamente desligarse de Ifema. 'Atenderíamos más a los problemas de la industria y habría una mayor libertad de patrocinios', aseguró Cordeiro. Además, se pondría solución a otros problemas, como la falta de compradores y la ausencia de grandes medios internacionales al coincidir con la pasarela londinense, y poca implicación con la ciudad por la ubicación de Ifema a las afueras de Madrid.

En este sentido, la pasarela ya recoge la posibilidad de que los diseñadores desfilen en otras localizaciones sin salirse del programa oficial (el llamado Off Cibeles). Pero son pocos los que se atreven a hacerlo. 'Aún cuesta mover a los medios', asegura Cordeiro. La menor inversión económica y la comodidad que supone tener un recinto donde se concentra toda la actividad de la pasarela hace que la mayoría de los desfiles se mantengan en las cuatro paredes de Ifema, en unas instalaciones que no tienen nada que envidiar a las de otras pasarelas. Para David Delfín, 'son veinte mil veces mejor que las de Nueva York'.

'Lo ideal sería una solución mixta', dice Lucía Cordeiro, de ACME

Desde Ifema no encuentran problema alguno a que el modelo privado se hiciera realidad. 'Si los diseñadores piensan que sería mejor hacerlo por ellos mismos, perfecto', dice Luis Eduardo Cortés, que considera que la gestión de hecho es producto de diferentes reuniones con ACME a lo largo del año. 'Ellos escogieron las fechas', afirma.

Otra cosa es la realidad económica. Teniendo en cuenta la actual crisis del sector, ¿sería posible otro tipo de gestión de Cibeles? 'No: algunos diseñadores podrían costeárselo o encontrar patrocinadores, pero la mayoría son empresas pequeñas y lo veo complicado', responde Arzuaga. Cortés cree que no hay que olvidar que Madrid no es Londres, París o Nueva York. 'Nosotros luchamos con las armas que tenemos y Cibeles es una de las cinco o seis grandes pasarelas del mundo'.

Al margen del debate sobre su gestión, diseñadores y organizadores coinciden en que 'la pasarela no es una herramienta cultural, sino de comunicación y marketing' para el sector, admite Cordeiro.