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Cien años en la colina sagrada del saber

Una exposición celebra el centenario de la Residencia de Estudiantes de Madrid, escuela de Lorca, Dalí y Buñuel

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Buñuel como lanzador de peso, Buñuel boxeando, Buñuel vestido de cura, Buñuel haciendo de Buñuel... Basta seguir el rastro fotográfico del cineasta aragonés en la exposición 100% Residencia. Una tradición recuperada, inaugurada ayer con motivo de su centenario, para hacerse una idea de lo que ocurrió en la legendaria Residencia de Estudiantes de Madrid en aquellos mágicos añosde entreguerras.

Lo que ocurrió tiene mucho que ver con la palabra intensidad, algo que Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza e inspirador del sistema educativo de la Residencia, ya anunciaba a finales en 1887: 'Lo que más necesitan, aun los mejores de nuestros buenos estudiantes, es mayor intensidad de vida, mayor actividad para todo, en espíritu y cuerpo: trabajar más, sentir más, pensar más, querer más, jugar más, dormir más, comer más, lavarse más, divertirse más'. Seguro que De los Ríos acabó mordiéndose la lengua...

La exposición que inauguró ayer por la mañana el Príncipe Felipe junto a una alineación política de primer orden (Cristina Garmendia, Ángeles González-Sinde y Alfredo Pérez Rubalcaba) muestra con transparente sencillez por qué la Residencia de Estudiantes fue un modelo de institución en campos tan esenciales como la educación, la investigación, el arte, el conocimiento y, en definitiva, el desarrollo de la persona a partir de unos valores donde primaba la creatividad, la libertad, ladiversión y el aprendizaje desde la experiencia.

No exageraba quién la llamó 'la colina sagrada', porque sagrados son los bienes intangibles que produjo durante sus primeros 29 años de vida (entre 1910 y 1939), ese enriquecimiento y esas transformaciones en sus estudiantes, que llevaron a Buñuel a decir que 'de no haber pasado por la Residencia, mi vida hubiera sido muy diferente'. Lo que comenzó en un hotelito de la calle Fortuny con 15 estudiantes terminó siendo el centro de formación de cuatro de los siete Premios Nobel quetiene España.

El aragonés, Federico García Lorca y Salvador Dalí, los alumnos más internacionales de la Residencia, son tres figuras centrales en la exposición. Además de numerosas fotografías, se incluyen cartas originales del poeta granadino (donde le pide 50 pesetas a sus padres 'porque las necesito') y pequeños cuadros del pintor catalán.

Entre las cartas hay curiosidades como la que le escribe Pepín Bello a Lorca, molesto porque el poeta no ha contestado a sus últimas misivas. En un tono exhortativo bastante agresivo, Bello escribe: 'Haz el favor de escribirme largo, cuéntame cosas y dime cuándo vienes'.

Además de los estudiantes y tutores (Ramón y Cajal, Unamuno, Juan Ramón, Negrín...) que habitaron el centro, la muestra presta especial atención a los prestigiosos artistas, científicos y filósofos que trajeron a España las ideas más avanzadas de la época. Así, en 1923 Albert Einstein explicó su Teoría de la Relatividad mientras José Ortega y Gasset le traducía. También Le Corbusier dio una conferencia en 1928, calificando la Residencia como 'un monasterio sereno y alegre'.

El experimento sigue vivo y acoge cada año a dos decenas de becarios y gran número de exposiciones, conciertos, conferencias y presentaciones. El último reducto de aquel modelo educativo que quiso enseñar a ser libre.