Publicado: 09.03.2014 08:00 |Actualizado: 09.03.2014 08:00

Cine contra la impunidad

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Impunidad para asesinos, torturadores, secuestradores, verdugos... Responsables de crímenes contra la humanidad, a los que el PP quiere librar del castigo por sus delitos contra millones de víctimas en el planeta. El Gobierno de Mariano Rajoy pretende dar carpetazo a las causas abiertas bajo el principio de la Justicia Universal con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, modificación que está a punto de ser aprobada definitivamente. Y cuando estamos  trágicamente a un paso de que se haga realidad semejante desmán, los intentos políticos por detener el proceso se encuentran con iniciativas  de los grupos Pro Derechos Humanos y con el intento de denuncia de esta situación por parte del cineasta Sebastián Arabia, que comienza ahora el rodaje de Artículo 23 - #JusticiaUniversal.

La película documental es una idea que nació cuando en 2009 una mayoría absoluta en el Congreso decidió que la justicia española sólo pudiera perseguir casos de genocidio y lesa humanidad cuando existieran víctimas de nacionalidad española, se contrastara algún vínculo de conexión relevante con España o los presuntos responsables se encontraran en territorio español. "La idea de la película nació por lo que ocurrió entonces, pero nos hemos visto atropellados por la realidad. Incluso estuvimos a punto de suspender el proyecto, pero luego decidimos que seguíamos adelante y que, a través de esa limitación de la Justicia Universal, íbamos a seguir algunos de los casos abiertos".

Así, Artículo 23 - #JusticiaUniversal  se centrará especialmente en las causas de Guantánamo, Al Daraj y el Tíbet. El equipo de la película no renuncia, sin embargo, al resto de los casos abiertos en la Audiencia Nacional y dedicará un capítulo a cada uno de ellos en una serie, realizada en colaboración con Público y que se ofrecerán en exclusiva en www.publico.es

"Para la película nos vamos a centrar en tres, a lo mejor, cuatro, de los casos. Gaza (Al Daraj) y Guantánamo son muy conocidos y era más sencillo contarlos sin tener que excederse en explicaciones. Y China y Tíbet es el otro elegido porque ha sido el detonante de este movimiento del Gobierno de Rajoy".

El hecho: Desde la ocupación de 1950, se calcula que ha habido más de un millón de tibetanos asesinados. Además, hoy hay unos 150.000 refugiados tibetanos que escapan de la persecución china.

El caso: La sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional obligó en 2006 al juez Ismael Moreno a investigar una querella contra cinco ex líderes comunistas chinos, entre ellos el ex presidente Jiang Zemin y el ex primer ministro Li Peng, por el supuesto genocidio en el Tíbet en los años ochenta y los noventa. Tras su indagación, el juez ha cursado la orden de detención internacional contra todos ellos.

El hecho: Las autoridades de EE.UU. han dicho que el número de presos detenidos en Guantánamo ha sido de 779, la mayoría sin cargo ni juicio. Hay evidencias de que muchos de ellos han padecido torturas. Hoy quedan 171 detenidos.

El caso: Abdul Latif Al Banna, Ornar Deghayes, Hamed Abderrahman Ahmed y Lahcen Ikassrien denunciaron diversos padecimientos físicos y psíquicos sufridos, entre los años 2002 y 2005, el tiempo de su custodia bajo autoridad de los Estados Unidos de América (EEUU). Detenidos en diferentes países (Afganistán, Pakistán o Gambia), los hechos que señalaban ocurrieron dentro de la llamada ‘guerra contra el terror' y desde su detención y hasta su posterior traslado a la base naval de Guantánamo. Los querellantes fueron entregados posteriormente a las autoridades españolas, a la vista de las responsabilidades que tenían pendientes ante la justicia de este país.

Existe una querella contra David Addington, Jai Bybee, Douglas Feith y W. Haynes, y Jhon Yoo y Alberto Gonzales. En ella se dice que estos, en su condición de abogados, "intervienen en la elaboración, aprobación y puesta en funcionamiento de un cuerpo de derecho positivo para: privar de derechos fundamentales a una serie de prisioneros, estructurar e implementar nuevas técnicas de interrogatorio que abarcan hasta la tortura, dar cobertura legal a la situación de estos prisioneros, amparando a los que participan en las ilícitas torturas, y sobre todo establecer la más absoluta impunidad para todos los funcionarios, militares, médicos y demás personal que ha participado en lo sucedido en el Centro de Detención de Guantánamo".

Hay presentada una querella  ante la Audiencia Nacional por el lanzamiento de una bomba de una tonelada, la medianoche del 22 de julio de 2002, por parte de las Fuerzas Áreas Israelíes sobre Al Daraj, un barrio densamente poblado de Gaza. Como consecuencia del ataque murieron 15 personas, entre ellas 8 niños, y más de 150 personas resultaron heridas, además de los daños graves que sufrieron varias viviendas.

"Me cuesta calificar lo que el Gobierno de Mariano Rajoy está haciendo. Espero que participe en la película y dé razonamientos más elaborados que los que se han dado", dice Sebastián Arabia, que cuenta ya con una interesante lista de juristas especializados en Derechos Humanos y miembros de Rights International Spain (RIS) para que aporten su testimonio a la película. Entre los expertos de esta ONG que colaborarán con el documental se encuentran Javier Chinchon o Lydia Vicente.Sebastián Aradia, director de la película, ve la presión de las autoridades chinas tras la decisión del PP A ellos se unirán Gonzalo Boye, abogado del caso Guantánamo  y del caso de Gaza; José Elías Esteve y Carlos Iglesias, abogados del caso Falun Gong; el especialista Joaquín González Ibáñez, el juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada o el juez emérito del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín.

Sebastián Arabia, que llega a este proyecto tras haber rodado Un largo invierno y La tinta negra, el caso Garzón y los crímenes del franquismo, ve claramente, tras la decisión del gobierno popular, la presión de las autoridades chinas. "Es muy preocupante que nuestras relaciones internacionales se hagan a costa de millones de cadáveres. Por otro lado, este cambio pone en cuestión los principios de los juicios de Nuremberg".

"La intención al hacer cualquier película -explica Arabia- es abrir un debate, siempre. Lo que está ocurriendo con esto es muy trascendental y las películas pueden movilizar. La idea es abrir un debate que tenga una evolución, por eso en la película habrá más preguntas que respuestas a esas cuestiones".