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Cine Jota Aronak: “Lo que ensucia a la política está ensuciando ahora a la justicia”

‘Ira’, la ópera prima de Jota Aronak, se pregunta por las diferentes formas de entender la justicia en el mundo y propone una cuestión ética esencial al mostrar la historia de un padre que prepara el asesinato del hombre que supuestamente mató a su hijo y fue absuelto.

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‘Ira’, la ópera prima de Jota Aronak, se pregunta por las diferentes formas de entender la justicia en el mundo

En 2015, el ministro de Defensa de Corea del Norte fue condenado a muerte y ejecutado con un cañón antiaéreo por quedarse dormido en un desfile militar. En Afganistán, los talibanes lapidaron hasta la muerte a una joven de 19 años por tener relaciones sexuales con su novio antes de casarse.

En China el fraude fiscal grave puede terminar en pena de muerte. Irán, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí y Yemen ejecutan a niños. En EE.UU. les aplican cadena perpetua. En algunos países hay sentencia de muerte por adulterio, actos homosexuales, masturbación, apostasía, robo de bancos, blasfemia y brujería, abandono del Islam... La Torá, la Biblia y el Corán tienen argumentos a favor de la pena capital.

El máximo castigo que, siniestro y brutal, impone todavía hoy la justicia es el punto de partida de la ópera prima de Jota Aronak, Ira, una película que compara penas y delitos y que plantea una gran pregunta, ¿cuál es la justicia buena? Premio a la Mejor Dirección Novel en el Festival de Tolousse, la película, que comienza en tono documental, se transforma en un thriller -de justicia o de venganza- cuando un hombre dice ante una cámara: “Mi nombre es César Mayo, soy el padre de un hijo asesinado y he decidido que voy a matar al asesino de mi hijo”.

Esta historia, de la que nunca se aclara si es o no real, no es, sin embargo, el eje principal de Ira. El verdadero protagonista es Iker Vélez, el periodista que trabaja en el documental y que decide cambiar el rumbo de éste cuando se tropieza con este padre. Su apuesta es grabar la preparación, el diseño y la ejecución de este asesinato anunciado.

¿El arranque de esta película es producto de las preguntas que surgen alrededor de la justicia?

Sí. La película surgió de la inquietud por las distintas formas de entender la justicia que hay en el mundo. Al ponerme a investigar tuve un encontronazo con la realidad y me empecé a preguntar muchas cosas. ¿Qué es la justicia? ¿La nuestra es la correcta? Y de esas preguntas nació Ira.

Y ¿cuál es la justicia correcta?

Existe un tipo de justicia tal vez mejor, pero ninguna funciona al 100%. La justicia verdadera no existe en ningún país del mundo.

¿Los escándalos con la justicia que vivimos hoy en España hacen realidad el dicho: ‘El que hace la ley hace la trampa’?

Sí y el estreno de la película coincide con lo que está pasando ahora aquí con la justicia. Esos escándalos hacen que la población despierte. Hace unos años, la gente volvió a tener interés por la política, pero no pasaba lo mismo con la justicia. Ahora eso ha cambiado. Las cosas cambian cuando te tocan o cuando te hacen partícipe de ellas. La palabra hoy para la justicia española sería corrupción. Lo que ensucia a la política también ensucia otros ámbitos. Ahora ensucia a la justicia, pero afecta a muchas cosas más y llegará a más y más. Es verdad que el que hace la ley hace la trampa, yo lo descubrí estudiando el Código Penal para la película. Hay un momento en que el personaje del padre dice: “Voy a demostrar que la justicia no existe y que tenemos todos los libros necesarios para ello al alcance de todos”.

‘Ira’, la ópera prima de Jota Aronak, se pregunta por las diferentes formas de entender la justicia en el mundo

¿Usted se ha tropezado alguna vez con la justicia? ¿Tiene alguna experiencia personal?

Yo no, pero sí un amigo. Se fue por trabajo a Dubai y hacía poco había dejado de fumar porros. Una pegatina de un grupo de música llamó la atención de los agentes del aeropuerto y le pararon. Encontraron restos de hachís, pero solo un 0,02 de algo, tal vez polvo, que había quedado en la bolsa y estuvo un mes y medio en la cárcel. Podía haber estado cinco años según las leyes. Luego nos contó que allí había gente por haberse besado, por ver porno…

En su investigación ¿ha habido descubrimientos que le hayan sorprendido?

El trato a las mujeres en los países árabes, donde está penado el adulterio, es algo mucho más que sorprendente, aunque sepamos que existe. Me ha impactado la condena a muerte por homosexualidad en algunos lugares como Uganda, mientras que aquí celebramos una fiesta del Día del Orgullo Gay. Pero fue un auténtico shock cuando me topé con la cadena perpetua para menores en EE.UU., donde actualmente hay unos 3.000 encarcelados.

Aunque en ‘Ira’ intenta evitar juicios sobre situaciones y personajes, ¿cuál es su opinión?

Hay tantas formas de entender el bien y el mal como opiniones y personas. Naturalmente, desde mi perspectiva veo algunas cosas como auténticas aberraciones.

La decisión del reportero de su película se refiere más a la ética del periodismo que a la justicia…

Dibujé un personaje al que le podía la ambición, que antepone su historia a los principios morales, pero lo que quería era contar una historia sobre la justicia. El periodista de la película se pasa por alto todos los límites, pero yo no quise intencionadamente hablar de los límites del periodismo.

‘Ira’, la ópera prima de Jota Aronak, se pregunta por las diferentes formas de entender la justicia en el mundo

¿Qué haría usted si fuera ese padre, con un hijo asesinado y el supuesto responsable en la calle?

Soy muy impulsivo, creo que en mí no ganaría lo racional, que me podría el instinto. Por mi manera de ser, daría paso a la ira.

¿Y en el caso del periodista, qué decisión tomaría?

El periodista tiene mucho de mí. Yo, como él, apostaría por contar esa historia, pero pararía en algún momento. Aunque no puedo asegurar que no me sucediera a mí lo que le pasa al personaje. A veces te involucras con una historia tanto que te dejas llevar.

Después de pasar cinco años con una historia así, ¿ha decidido si este tipo de cine es el que quiere hacer?

El siguiente proyecto que tenía era una comedia, pero después de Ira quiero hacer algo más serio y profundo. Quiero hablar de los límites, de lo que somos capaces de hacer por un hijo, por ejemplo. ¿Qué somos capaces de hacer por los ideales? ¿Se justifican los actos terroristas en algunos casos?

Con ‘Ira’, una película poco convencional en su narrativa, arriesga usted mucho…

Era muy consciente de que esto era algo distinto, para bien y para mal. Pero con la primera película es con la que tienes que arriesgar. Aquí, al no haber financiación detrás, la libertad ha sido del 100%.