Público
Público

CINE PELÍCULAS “No te estrelles, por favor”

En pleno Tour de Francia, hacemos un recorrido por las bicicletas más famosas del cine, desde el feliz paseo de Butch Cassidy y Etta, hasta la bicicleta verde que hizo historia en el cine de Arabia Saudí.

Publicidad
Media: 4
Votos: 3
Comentarios:

La bicicleta verde de Haifaa al-Mansour (2012)

Horas de ojos clavados en la pantalla compartiendo el sufrimiento de los ciclistas –“los ciclistas viven con dolor”, decía Eddy Merckx-. Ha empezado el Tour de Francia. Es el momento de los fanáticos de las dos ruedas. La épica del ciclismo se contagia y su herramienta, la bicicleta, se convierte en la estrella. Protagonista ahora en la televisión, la felicidad más pura y la tristeza más insoportable han ido también en bicicleta en el cine.

“Te presento al futuro”, decía Butch Cassidy (radiante Paul Newman) a Etta (Katharine Ross), antes de subir ésta en la bicicleta y que empezara a sonar la pegadiza melodía de Raindrops keep falling on my head, ganadora del Oscar a la Mejor Canción original. Muchos pensaron que el guionista William Goldman y el director George Roy Hill se habían vuelto locos rodando un western, Dos hombres y un destino, sobre los míticos Butch Cassidy y Sundance Kid en el que había música, bromas y un trío amoroso –romántico y completamente gozoso-. Error garrafal. La película fue un éxito. Se hartó de ganar premios y dejó para la historia una de las escenas y una de las canciones más conocidas del cine. Por cierto que también patinó en su decisión Bob Dylan, a quien le ofrecieron interpretar el tema de Burt Bacharach y Hal David y se negó. Al final, lo cantó B.J.Thomas.

Y en el otro extremo, la película más triste de la historia, Ladrón de bicicletas. Vittorio de Sica transmite una desolación y una pena insoportables con este filme clave del neorrealismo italiano. Una obra vital del cine, a la que la ladina censura española hirió de muerte al embadurnar de ‘ideales’ fascistas la incomparable escena final. El hijo coge la mano de su padre que acaba de librarse de ser linchado tras intentar robar una bicicleta. Suena una música y aparecen los créditos. En la versión española, la aportación de nuestros censores, una auténtica puñalada trapera al arte, fue incluir una infecta voz en off: “La cálida manecita del pequeño Bruno entre las suyas, hablábale de fe y esperanza en un mundo mejor. En un mundo donde los hombres llamados a comprenderse y a amarse lograrían el generoso ideal de una cristiana solidaridad”.

Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica (1948)

Pedalear hacia la luna


Más que grandes películas dedicadas al ciclismo, en la historia del cine hay memorables escenas de personajes montando en bicicleta –también triciclos infantiles y tándem-. Mucho antes de su ‘homérica’ noche de bodas, Sean Thornton se libra de su carabina y en un tándem corre a buscar a la irresistible Mary Kate. Grandísimos todos, John Ford y sus actores John Wayne y Maureen O’Hara en El hombre tranquilo. Esforzado Edward G. Robinson pedaleando sobre una bici estática para encender una bombilla en Soylent Green: cuando el destino nos alcance; terrorífico el paseo en triciclo del pequeño Danny por el pasillo del Overlook (El resplandor), e inolvidable la huida de Elliot y E.T. volando en un bicicleta hacia la luna –“no te estrelles, por favor”- (E.T. El extraterrestre).

E.T., el extraterrestre de Steven Spielberg (1982)

En bici se desplaza feliz, antes de entrar en el infierno del campo de exterminio, Guido (Roberto Benigni, en La vida es bella). Y de un campo de concentración escapa Sedgwick ‘El fabricante’ (James Coburn, en La gran evasión), que atraviesa en bicicleta los Pirineos hasta España. Sobre dos ruedas se mueve el cartero de la maravillosa comedia de Jacques Tati, Día de fiesta, lo mismo que otro cartero famoso del cine, Mario Ruoppolo (Massimo Troisi, en El cartero (y Pablo Neruda)).
Muy loca era la persecución que protagonizaban los personajes de ¿Qué me pasa doctor? -Barbara Streisand y Ryan O´Neal- a bordo de un triciclo de helados, mientras que el pulcro profesor de Literatura Howard Brackett (Kevin Kline, en In&Out) era un ejemplo de civismo llegando al instituto en bicicleta. También iban sobre dos ruedas los chicos de la pandilla de Los Goonies, la protagonista de Flashdance, el personaje que interpretaba Christian Bale en El imperio del sol y los inseparables Jules, Jim y Catherine (Jules et Jim).

Una bicicleta para la historia

Don Luis decía a Luisito: “Para ese empleo te vendría bien la bicicleta que te iba a comprar cuando pasase esto, ¿te acuerdas?”. “Ya lo creo”, contestaba, “Yo la quería para el verano, para salir con una chica”. Agustín González se marcó un personaje inolvidable en Las bicicletas son para el verano que le valió un premio en Karlovy Vary, mientras que la crítica internacional en Cannes reconoció uno de los mejores títulos de nuestro cine, Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem. Retrato ajustado y devastador de la burguesía del franquismo.

Por supuesto, hay películas donde la bicicleta o el ciclismo son protagonistas. De todos los títulos, hay una joya de la animación, una ‘rara avis’ del género, Bienvenidos a Belleville, obra de Sylvain Chomet cargada de humor negro y de merecidísimos premios. Otros títulos a dos ruedas son El relevo, relato del fin de la adolescencia dirigido por Peter Yates, que fue un éxito inesperado; La carrera de la vida, típica historia de superación con Kevin Costner; La bici de Ghislain Lambert (Philippe Harel, 2001), que se llevó el Premio al Mejor Guion en San Sebastián, o Sin frenos, un thriller bastante malo sobre un mensajero con Joseph Gordon-Levitt en el papel principal. Kevin Bacon también era mensajero en bici en Quicksilver. Y Tim Burton debutó en el largometraje con La gran aventura de Peer Wee, donde robaban al personaje su preciosa bicicleta roja y blanca. Hace un par de años se estrenó El ídolo, donde Stephen Frears explotaba el gran fraude de la historia del ciclismo, el del americano Lance Armstrong.

Bienvenidos a Belleville de Sylvain Chomet (2003)

Y una bicicleta fue la genial excusa para que Haifaa al Mansour se convirtiera hace solo cuatro años en la primera mujer saudí que dirigía una película, que fue, además, la primera producción que se rodaba íntegramente en Arabia Saudí. La bicicleta verde, historia del tesón de la pequeña Wadjda empeñada en tener una bicicleta para echar una carrera con su vecino. Esa bicicleta hizo historia.