Publicado: 24.01.2016 22:51 |Actualizado: 24.01.2016 23:06

El cine y las letras, muy presentes
en el ingreso de Gutiérrez Aragón
en la Real Academia Española

Ocupará el sillón 'F' vacante desde la muerte del economista y escritor José Luis Sampedro en abril de 2013.

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El cineasta, guionista y escritor Manuel Gutiérrez Aragón (c), seguido de las académicas Carme Riera (i) y Aurora Egido (d), momentos antes de pronunciar su discurso de ingreso en la Real Academia Española (RAE) titulado 'En busca de la escritura fílmica'

El cineasta, guionista y escritor Manuel Gutiérrez Aragón (c), seguido de las académicas Carme Riera (i) y Aurora Egido (d), momentos antes de pronunciar su discurso de ingreso en la Real Academia Española (RAE) titulado 'En busca de la escritura fílmica'. EFE/Víctor Lerena

MADRID.- Numerosos representantes del mundo del cine y de las letras asistieron hoy al ingreso del cineasta Manuel Gutiérrez Aragón en la Real Academia Española, en la que ocupará el sillón "F", vacante desde la muerte del economista y escritor José Luis Sampedro en abril de 2013.

Directores de cine como Imanol Uribe, José Luis Cuerda, José Luis García Sánchez y Ángeles González Sinde; la actriz Ana Belén y el cantante Víctor Manuel, y escritores como Marta Sanz, Manuel Vicent, Luisge Martín, José María Guelbenzu, Juan Pedro Aparicio y Vicente Molina Foix acompañaron al nuevo académico durante su discurso, titulado "En busca de la escritura fílmica".




En su intervención, Gutiérrez Aragón (Torrelavega, Cantabria, 1942) recordó con emoción el largo aprendizaje del "difícil" e "indómito" lenguaje cinematográfico, que solo cobra sentido "sobre una realidad intervenida".

En el cine "había que rehacer el mundo para poder contarlo, para convertirlo en lenguaje", dijo hoy el director de películas como "Demonios en el jardín", "La mitad del cielo", "Maravillas" o "Cosas que dejé en la Habana".

La tradición manda que el nuevo académico entre en el salón de actos flanqueado por los dos académicos de incorporación más reciente, y Gutiérrez Aragón lo hizo acompañado por Aurora Egido y Carme Riera, imagen poco habitual pero que refleja cómo el número de mujeres en la RAE ha ido aumentando en los últimos años.

En la mesa presidencial le esperaban el director de la RAE, Darío Villanueva; el vicedirector, José Manuel Sánchez Ron, y el secretario de la Academia, Santiago Muñoz Machado.

Con voz firme y grave, Gutiérrez Aragón fue desgranando en su discurso historias de sus años de aprendizaje en la escuela de cine de Madrid, que fueron seguidas con atención por políticos como María Teresa Fernández de la Vega, Carmen Alborch, Miguel Ángel Cortés, Mercedes Cabrera y Diego López Garrido.

El nuevo académico es también escritor y en su ingreso en la RAE estuvo acompañado por numerosos editores, entre ellos Jorge Herralde, de Anagrama; Pilar Reyes, de Alfaguara; Claudio López Lamadrid, de Random House Mondadori, y Ana Rosa Semprún, Pilar Cortés y Ana Gavín, del Grupo Planeta.

Varios miembros de la Real Academia de Bellas Artes, a la que Gutiérrez Aragón pertenece desde 2001, asistieron a la ceremonia de hoy, entre ellos Fernando de Terán, director de esa institución; Román Gubern, Manuel Alcorlo, Antonio Fernández Alba, Francisco Calvo Serraller y Carmen Laffón.

El novelista y académico José María Merino, que repasó la amplia trayectoria del cineasta, afirmó que "su cine no se parece a ningún otro" en su respuesta al discurso de Gutiérrez Aragón

En su cine, "misterioso y difícil de encasillar", hay "un especial gusto por ese mundo de los mitos y de los arquetipos que, sin embargo, no le hace nunca perder el sentido de la candente realidad", dijo Merino en sus palabras de bienvenida al nuevo académico.

Además de recordar algunas de las películas más significativas de Gutiérrez Aragón, Merino mencionó también la adaptación del Quijote que hizo el nuevo académico, tanto para televisión como para el cine.

En esas adaptaciones, "la visión del personaje no se sostiene sobre todo en las puras peripecias novelescas narradas en el libro, sino que procura poner de manifiesto su soledad, su melancolía, y hasta su sentimiento íntimo de fracaso", afirmó Merino.