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"Allen crea un ritmo de vértigo que mantiene al actor siempre alerta"

El caótico personaje de Penélope Cruz en ‘Vicky Cristina Barcelona’ le ha proporcionado excelentes críticas en EEUU  

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Penélope Cruz se sumó este sábado a la promoción europea de Vicky Cristina Barcelona en la Ciudad Condal. Recién llegada de Londres, dónde ensaya el musical Nine, atendió a los periodistas tras la rueda de prensa que ofrecieron Woody Allen, Javier Bardem y Jaume Roures.

Convocatoria en la que el director de Manhattan justificó la visión de “postal”, que ofrece la cinta. Según Allen la perspectiva que buscaba es la que ven dos turistas norteamericanas y eso implica recrear una ciudad exagerada y romántica. Penélope, fascinada por Allen, lo calificó de respetuoso y cariñoso.

¿Woody Allen te ha regalado sus gafas?
Sí, me gustan mucho sus gafas y un día se lo comenté. Dijo que me las reglaría pero pasaban las semanas y creí que se olvidaría... pero el último día de rodaje me las regaló. Me hizo mucha ilusión porque Woody sólo tiene dos pares. Ahora no me las puedo poner por la graduación, pero me encantará llevarlas, aunque me da pena cambiar los cristales.

¿Te adaptaste bien a su manera de trabajar?
Trabaja a toda velocidad y nunca toma un plano de más. Pero no se trata de una estrategia inocente, crea un ritmo de vértigo que mantiene al actor siempre alerta. En algunas de sus películas da la sensación de que los actores tienen prisa y trabajando con él te das cuenta que esas prisas provienen del rodaje. Muchas escenas sólo se rodaron en un par de tomas.

¿Y no genera inseguridad?
En plan psicópata siempre le pedía más tomas, pero él está muy seguro de lo que hace y no le gusta perder el tiempo. Cuando le planteaba versiones diferentes de alguna escena, accedía a que las rodáramos, pero al final siempre tenía razón él, porque tiene un absoluto control sobre lo que quiere. Es una maravilla para los actores saber que podemos entregarnos a alguien que nos va a cuidar, como Woody, o como Pedro, que tiene un sistema de trabajo totalmente diferente, con ensayos durante tres meses.

¿Qué te gustó del papel de Maria Elena?
Es un personaje que siempre había querido hacer. Los personajes tan inestables me producen compasión. Maria Elena está desesperada, tiene miedo de ser feliz y siembra el caos sin pretenderlo. Yo no quería reírme de ella y traté de entender la cabeza de alguien tan torturado.

¿Barcelona era el escenario ideal para la película?
Sí. A Woody le encanta Barcelona, y la conoce mucho mejor que yo. Se nota en cómo habla de ella, en lo que hacía en los ratos libres durante el rodaje. Como él dijo, esta es su carta de amor a la ciudad.

¿Hubo mucha preparación en tu beso con Scarlett?
No. La mañana en que tocaba rodar la escena le pregunté  a Woody cómo prepararla pero él sólo se miraba la mano: le había salido una mancha nueva. Así que paró el rodaje durante un par de horas para ir al médico y el beso no se preparó. Cuando volvió y nos dijo que estaba bien, le pregunté si era de verdad tan hipocondríaco y me contestó: “No soy hipocondríaco, soy alarmista”.Un hombre que responde así, se puede permitir parar un rodaje, ¿no?