Publicado: 19.09.2009 23:25 |Actualizado: 17.05.2015 09:57

A François Ozon le intriga quedarse embarazado

El refugio levanta tímidamente el ánimo del certamen

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El director francés.

Antes de la película fue un embarazo. François Ozon quería conseguir a una actriz francesa que estuviera encinta para hacer un filme ya no sobre la maternidad, un tema que el realizador ha abordado en varias de sus películas, como Ricky o 5x2, sino sobre el embarazo en sí. Su agente lo llamó: "Hay tres actrices preñadas en París". Una de ellas era Isabelle Carré (ahora en cartel con La clienta de Josiane Balasko), que acabó aceptando.

Dice François Ozon que hace cine para experimentar aquello que no podrá hacer en la vida. "Desde luego nunca tendré a alguien en mi vientre y eso me intriga", explica a Público el director francés. Esa curiosidad fue el origen de El refugio, la segunda cinta presentada en la competición oficial de San Sebastián y la primera en levantar el ánimo tras la debacle de Atom Egoyan con Chloe y la insustancial y tediosa obra del iraní Mohammad Rasoulof, The White Meadows.

Ahora bien, uno sale de la película de Ozon con sensación de placidez, con interés por la manera sensual en que el director trata la maternidad. Le agradecemos que nos recuerde que ser madre no tiene por qué ser necesariamente positivo y genial. Pero también se sale con la certeza de que es una película olvidable, que no llega a empapar.

Los protagonistas de la película son Mousse y Paul, interpretados por Carré y el cantante Louis-Ronan Choisy. El refugio es una casa en el País Vasco francés, pero también el vientre de la madre y la relación que construyen el uno con el otro. El momento en que conocemos a Mousse es trágico: acaba de perder a su novio por una sobredosis de heroína, sustancia a la que ella también es adicta. Por si fuera poco descubre que está embarazada. Paul es el hermano gay del fallecido, cuya familia ha decidido repudiar a Mousse.

Los personajes marginales e inadaptados que pueblan el cine de Ozon están también aquí buscando su identidad, su hueco en el mundo. "Yo me siento un marginal, diferente a todos los que me rodean", dice con una pizca de presunción, "así que es normal que haga cine sobre gente que no entra en los cauces de la sociedad".Fuerza de los actores

Más dramático que de costumbre en El refugio, y cansado tras el rigor del rodaje de Ricky, Ozon ha emprendido un filme con guión abierto, donde las aportaciones de los dos actores protagonistas han sido esenciales para el naturalismo del filme.

Pero el director de Swimmingpool quiere volver a hacer comedia y lo hará dirigiendo a Catherine Deneuve y a Gérard Depardieu. "Después de esto necesito una comedia, será muy al estilo de 8 Mujeres", zanjó.