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Richard Gere, un premio Donostia que asume la responsabilidad de ser estrella

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Actor con una larga y exitosa carrera cuya presencia ha causado sensación en San Sebastián, Richard Gere recibe esta noche el premio honorario Donostia del festival de cine de la ciudad vasca siendo muy consciente de que ser una estrella acarrea responsabilidades.

Desde su llegada a la ciudad a medianoche de este sábado, Gere (1949) ha atraído multitudes que se han apostado en las calles y a la entrada del hotel María Cristina con el objetivo de ver al protagonista de 'Oficial y caballero' (1982), 'American Gigolo' (1980) y 'Mr Jones' (1993).

El actor ha hecho en todo momento gala de saber hacer con sus admiradores y los periodistas, entre los que despertó risas cuando, en una rueda de prensa hoy, se levantó para abrazar a una corresponsal a la que falló la voz al ir a hacerle una pregunta.

'Mi mujer y yo llegamos anoche a San Sebastián, yo estaba en chándal y ella en vaqueros y no estábamos preparados para esa acogida. La recepción fue muy generosa, con mucho cariño. Es muy difícil no responder a eso', explicó previamente en una entrevista con un reducido grupo de periodistas.

Gere admite que ser una estrella 'puede ser superficial', como dice el personaje que interpreta en la película 'La gran estafa', de Lasse Hallström, exhibida en la sección Zabaltegi del festival y basada en el caso real del periodista Clifford Irving, que en 1971 publicó unas falsas memorias del millonario Howard Hughes.

Sin embargo, sobre esa posible superficialidad de las estrellas, 'se podría decir lo mismo de los periodistas', precisó.

'Hay un sentido de responsabilidad que tenemos todos, hacia nosotros y para hacernos interesantes para los demás. El trabajo tiene que tener un valor, un significado en el universo, independientemente de lo que hagamos', recalcó.

Ese sentido de la responsabilidad universal, proveniente de la religión budista que practica desde hace 35 años, es una constante en las palabras del actor, al igual que la humildad, como la que afirmó tener ante el premio Donostia, que han recibido actores como Glenn Ford y Robert Mitchum.

'Cuando yo era niño, ellos eran las estrellas' y estar ahora 'en el mismo nivel que ellos me anima mucho y me hace sentir muy humilde', recalcó.

Para llegar ahí, sin embargo, 'nunca he seguido un plan en mi carrera. Si lo hubiese tenido, no tendría carrera. Me gusta recibir las cosas según vienen. Tengo una dirección en mi vida, en mi corazón, en mi cabeza, pero en mi carrera nunca', aseguró.

No obstante, reconoció que a la hora de sopesar guiones, le atraen en especial los tratan 'la relación entre hombres y mujeres', y opina que 'todo el mundo también está interesado en ello'.

'Es algo esencial para el ser humano', al igual que sentir 'el altruismo y cómo aliviar el sufrimiento de la gente'.

Sentimientos relacionados una vez más con 'el budismo, que ayuda en todo', y del que ha aprendido que 'el trabajo de nuestra vida es ampliar la compasión y la sabiduría', enfatizó.

Sin embargo, el actor, que se ha destacado por sus campañas en favor de los derechos humanos en el Tíbet, Darfur y otras regiones, reconoció que 'hay tantas causas buenas que es imposible para una persona implicarse a fondo con todas', pero 'sí es importante hacer algo aunque sea a nivel superficial'.

Al respecto, negó que esté boicoteando los próximos Juegos Olímpicos en China, pese a sus habituales críticas a ese país.