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Concierto de Huecco en el Gurten Festival ante 20.000 suizos y con la camiseta de Campeones del Mundo

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El bolo del que os quiero hablar sucedió hace poco, en el Gurten Festival en Suiza, que es uno de los mayores festivales de Europa. Tocaban Faith No More, Jet, Milow, en fin, gente muy seria. Más de 50 grupos y nosotros, el único grupo español. Como acabábamos de ser campeones del Mundo salí al escenario con la camiseta de la selección, una provocación tratándose de Suiza. Pero como los suizos fueron los únicos que nos habían ganado, pues la gente se sintió como: Sí, mucho campeones pero nosotros os ganamos'.

Yo viví mucho el Mundial, la celebración en Madrid de madrugada liándola por ahí fue muy especial. Como el concierto era justo al sábado siguiente, pues ni me lo pensé: le serigrafié a la camiseta delante Cáceres, ciudad europea de la cultura 2016, y detrás, mi nombre con el 10 de los cracks. La que se lió cuando salí, ¡20.000 suizos!

Lo mejor fue cuando estábamos cantando Se me olvidó olvidarte, una ranchera ska, que ocurrió una cosa muy graciosa. Estábamos tocando y bajamos de repente la dinámica de la canción, batería, bajo, todo. Y empezamos todos a agacharnos por hacer una tontería, sin más. Cuál es nuestra sorpresa cuando empiezan los 20.000 a imitarnos y sin decirles nada, seguro que llego a decir algo y no me hacen ni caso. Impone mucho salir al extranjero, dar un concierto íntegro en castellano y que la gente nos siguiese de esa manera. Luego subimos la dinámica y a empezar de nuevo. Fue flipante, un subidón impensable porque no nos esperábamos esa reacción. Cuando la gente se mete con la falta de originalidad de los germanoparlantes se equivoca, porque pude ver que a la hora de cantar y saltar son tan calientes como nosotros (¡que ya es raro!), se meten dentro como bestias.

'Impone mucho salir al extranjero, dar un concierto íntegro en castellano y que la gente nos siguiese de esa manera'

La organización del Gurten Festival es espectacular, podría decirse que son relojes. Me quedé alucinado con todo, con la zona de catering en la que había comida real, no tres bocatas y dos pizzas mal puestas. Y lo mejor fue tener la sensación de que el músico es igual de respetado que un fontanero o un arquitecto. Sientes que dicen: 'Es músico', pero no como si fuera un caradura con suerte que se levanta tarde y toca tres canciones, sino como un profesional.

También pudimos ver a otros grupos como los australianos John Butler Trio, que armaron la de Dios. No pudimos ver más porque sólo nos quedamos ese día. Afortunadamente ir en avión a Suiza es más cómodo que a Cádiz en furgoneta. De hecho, dentro de poco (el 13 de agosto) tocamos en Barbate con Muchachito y Delinqüentes, ¡va a estar bueno eso!

El verano se nos presenta bien dadas las circunstancias, 50 bolos es una bendición. Hemos tocado por EEUU, Francia, Suiza y el resto de gira por España; me quedan 20 bolos hasta octubre. Cuando hablo con otros colegas, nos damos cuenta de que la crisis está haciendo una necesaria limpieza. Sin que suene arrogante, creo que estamos trabajando los que de verdad tenemos algo que ofrecer. Los que se quejan son los que han llegado de rebote.