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"La creatividad viene con el ADN"

Richard Serra recibe hoy en Oviedo el premio Príncipe de Asturias de las Artes

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Contra la moda, transgresión. Contra la crisis, imaginación. Son las máximas del escultor norteamericano Richard Serra, que ayer reflexionó sobre el papel del arte en Oviedo, donde hoy recibe el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2010. Para el galardonado, a quien los expertos consideran el mejor escultor vivo, el artista nace y no se hace. 'La creatividad viene con el ADN', aseguró. 'Puede que haya una sinapsis neuronal que haga que nos cuestionemos nuestro entorno'. Sea como sea, el referente de la escultura del acero prefiere quitar hierro a estas cuestiones. 'También puede tener que ver con el hecho de que mi madre es judía', ironizó.

La otra parte de su árbol genealógico le une a España. Su padre nació en Mallorca y, como volvió a recordar ayer, no se dio cuenta de que sería escultor y no pintor hasta que visitó el Museo del Prado. 'Me sentía frustrado con mis resultados y cuando vi Las meninas sentía que Velázquez me miraba y me sentía implicado en el cuadro', confesó. De vuelta a Florencia dejó los pinceles y, a través de la escultura, siguió obsesionado con la idea de que el espectador debe participar en el resultado final.

El artista desea que las esculturas vuelvan a bajar del pedestal

El arte no es hoy exactamente como el escultor de San Francisco, a punto de cumplir 71 años, lo vivía a principios de su carrera. Segun recordó ayer, vivimos en una cultura consumista y en muchas ocasiones 'el arte no se distingue de la moda' y hoy tiene 'el valor del mercado'.

Su forma de entender la escultura no se ve afectada por estos cambios a pesar de que la industria cultural mueve hoy 'una cantidad de millones impresionante'. Según reconoció, entiende que 'la vida es un nanosegundo', por lo que cuando se plantea un tipo de obra que va contra la corriente, prefiere ser obsesivo y aprovechar la oportunidad. 'Ahora no sólo estoy interesado en el acero', declaraba por la mañana, en su encuentro con los medios en Oviedo. 'Eso ocurría cuando era joven porque trabajaba en una acería y estaba familiarizado con el material, pero ahora me interesa más la relación entre el vacío y la materia'.

'Ahora me interesa la relación entre el vacío y la materia', explica

La crisis económica actual no es el fin del arte, a pesar de que el precio de los materiales suba y la inversión pública en este concepto caiga en picado. Richard Serra se mostró convencido de que las nuevas generaciones superarán las dificultades: 'Van a encontrar nuevos materiales. Van a encontrar la manera de seguir transgrediendo y de seguir innovando'.

La coyuntura actual lo hará algo más difícil, pero el premio Príncipe de las Artes es optimista al respecto. Ha sucedido a lo largo de toda la historia de la escultura, apuntó, y en eso no han influido 'las guerras mundiales ni las grandes depresiones económicas'. Se encargó de recordar que siempre hay altibajos creativos, por lo que deseó que las esculturas vuelvan a bajar del pedestal, puesto que sobre él exploran un campo demasiado visto.

En el futuro del arte urbano también tendrán algo que decir las administraciones. Para Serra, todas las ciudades deberían tener arte público, independientemente de su calidad. 'En los países pobres no se ve ningún tipo de arte', lamentó.

El escultor aprovechó su estancia para visitar el Centro Cultural Oscar Niemeyer en Avilés, donde bromeó asegurando que en un espacio tan abierto como era en el que se encontraban 'sólo falta una escultura de Serra'.