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La crisis de los cuarenta, según George Clooney

El actor y el director Alexander Payne ('Entre copas') analizan las claves de 'Los descendientes', tragicomedia sobre un padre de familia que se resiste a madurar, que llega a la cartelera española empujada por las nominaciones a

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¿Cómo corre George Clooney? En la película Los descendientes, que se estrena el viernes en los cines españoles, le vemos salir corriendo de casa, calzado con sandalias, de una forma patosa y bastante desgarbada. Nada que ver con la imagen habitual en pantalla de una de las grandes estrellas del firmamento de Holly-wood. La historia tiene lugar en Hawai, y por tanto Clooney se pasa media película vestido con esas camisas de manga corta y diseño, eso mismo, hawaiano. Cine 2 - Glamour 0. Esto va de otra cosa.

Alexander Payne consigue estas cosas de los actores. En A propósito de Schmidt, hizo que Jack Nicholson pareciera aún más viejo de lo que era, y ya lo era bastante. Tanto ahí como en Entre copas, el director estadounidense labró un estilo propio. Es capaz de contar historias que son un auténtico drama y que te rías en muchas escenas. 'Hay una línea muy fina entre la comedia y la tragedia', dijo George Clooney a Público en la presentación de la película en Londres. Payne camina sobre ella como si fuera el pasillo de su casa.

'Hay una línea muy fina entre la comedia y la tragedia'

Los descendientes, que la pasada madrugada competía en las principales categorías de los Globos de Oro y es una de las favoritas a los Oscar, cuyas nominaciones se conocerán el 24 de enero, es la historia de un hombre, sus dos hijas, su esposa (en estado de coma) y un segundo hombre desconocido al principio. La mujer ha sufrido un accidente mientras practicaba esquí acuático. A Clooney le toca hacerse cargo de las chicas, de 10 y 17 años, lo quiere decir que se enfrenta a dos personas a las que casi no conoce. Además, tiene que ocuparse de la venta de unas tierras en una zona virgen e inmaculada de Hawai que hará rica a toda la familia, incluida una larga lista de primos. Un montón de pasta para que construyan hoteles a cambio de destruir el último trozo de lo que aún es un paraíso. Difícil elección.

Hasta ahí todo normal, casi convencional. Ya nos imaginamos que esas ingobernables hijas terminarán reconstruyendo la relación emocional con su padre. De repente Clooney descubre que su mujer tenía un amante, y todo su mundo, no precisamente perfecto, se viene abajo. Sobre todo, cuando sabe que puede localizarlo. ¿Qué hacer?

Payne explica que eso le obliga a comportarse como un adulto, una experiencia por la que también tenían que pasar los protagonistas de su anterior película, Entre copas. 'Yo estoy hasta el final con el hombre que despierta y se da cuenta de que tiene que crecer y afrontar la realidad', dice a un grupo de periodistas.

'El tipo despierta y se da cuenta de que tiene que afrontar la realidad'

Payne ha crecido. Más seguro de sí mismo y con un sentido del humor acerado. Es divertido pero sabe disparar. Si le comentan que su película tiene algunos puntos en común con Entre copas, responde rápido: 'Vaya, me repito de forma patética'.

Ya más en serio, Payne no oculta que es un tipo seguro de sí mismo. Election (1999) fue hecha por un joven cineasta que estaba intoxicado por Casino (de Martin Scorsese). 'Y aún lo estoy', explica remontándose a sus inicios. 'Pero ahora estoy más tranquilo. Tengo ya 50 años y estoy en ese momento en que dicen que tienes que conocer las reglas para poder romperlas. Ya las conozco. Por ejemplo, la película tiene un trozo de voz en off al principio pero luego desaparece. La gente dirá que si la utilizas en el comienzo debes volver a emplearla después, quizá al final. Pues no, no vuelve a aparecer. No. Ya tengo 50 años, no lo necesito'.

'El trabajo es más fácil cuando el guión está bien escrito'

Payne utiliza el sarcasmo para defenderse porque le aburren los elogios estereotipados. Se suele decir que los guiones de sus películas son piezas perfectas ante las que ningún actor se puede negar. De hecho, habló con Clooney por primera vez sobre Los descendientes en septiembre de 2009. Dos meses después, el actor leyó el guión por primera vez, y en marzo de 2010 ya estaban rodando.

'El trabajo es más fácil cuando el guión está bien escrito', según Clooney. Nadie discrepa con ese mandamiento del cine que Hollywood se empeña en vulnerar, pero Alexander Payne cree que los elogios no están a la altura de sus prioridades. 'Si tengo que elegir entre el diálogo y la imagen, elijo lo segundo, sin duda. Me interesan mucho más los aspectos visuales de mi trabajo. Me interesa la escena de Los descendientes cuando Clooney está corriendo por la playa y se encuentra de improviso con Lillard (el amante) y comienza a seguirle para espiarle. Ahí no hay palabras, ni música, sólo el ruido de las olas durante varios minutos'.

'Si tengo que elegir entre el diálogo y la imagen, elijo lo segundo'

Payne dice que aún ve cine mudo y habla en serio. No lo dice para impresionar. Se deshace en elogios a los directores clásicos del cine norteamericano: Ford, Hawks, Wyler, Curtiz. Lo que les interesa de ellos es que 'eran auténticos artesanos a los que trabajar dentro de la estructura de un estudio no les impedía en absoluto tener su propio estilo visual. Esa es una época maravillosa que nunca se volverá a repetir'.

Hicieron un cine que aún perdura. 'Amo estar en películas que duran más que un fin de semana', dijo George Clooney en Londres. Alexander Payne es uno de los directores que no olvidan que esa es la única manera decente de hacer cine.