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La crisis lanza a los autores argentinos

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La literatura argentina, invitada de honor en la Feria, ha desembarcado en Fráncfort a lo grande: más de 60 escritores en más de 300 actos programados. Los alemanes, además, han querido acercarse a estos libros como nunca lo habían hecho con otro país y han realizado hasta 200 traducciones, según señaló ayer Jürgen Boos, director de la Feria.

También España quiere atraer a estos escritores por una razón muy diferente: no necesitan traducción. Y eso, en tiempos de crisis, es un buen ahorro. 'El momento económico actual está frenando las traducciones y nos fijamos menos en autores que escriben en otro idioma', analiza Carmen Fernández de Blás, de Martínez Roca.

Jorge Herralde, editor de Anagrama, comparte este nuevo enfoque: 'Es cierto que con la crisis, por el tema de las traducciones, miramos más a los latinoamericanos, y en este caso, a los argentinos. Nosotros, de hecho, ya tenemos a escritores muy buenos como Alan Pauls o Martín Kohan, pero vamos a ver qué aparece ahora que los argentinos son los invitados'. Los editores quieren acabar también con la dictadura que hacía del ensayista argentino más rentable que el novelista.

Según comentan, hay narradores excelentes, como Ana María Shua, Rafael Spregelburd, Pablo de Santis, Guillermo Martínez o Claudia Piñeiro, a los que habría que prestar más atención. 'Aunque hasta que las literaturas latinoamericana y española no dejen de ser compartimentos estancos, será difícil que los mercados inter-actúen', racalca Herralde.

En el discurso de inauguración del laberíntico pabellón argentino ayer por la tarde, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, incidió en romper con esta tendencia. A través de unas palabras muy emotivas destacó el compromiso de unas letras con un país que sufrió la dictadura y las desapariciones. 'La literatura argentina siempre ha sido, de alguna manera, comprometida, y lo sigue siendo en la obra de los autores que ahora están en la feria', afirmó, recordando a los escritores desaparecidos Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, estrellas de una feria en las que algunos también han destacado ciertos agujeros negros. El más sonado, la ausencia de Ricardo Piglia.