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Cadena solidaria en busca del ilustrador desconocido: ¿quién es el autor del cuaderno perdido?

Una libreta con acuarelas encontrada bajo un coche en el barrio madrileño de Lavapiés moviliza a jóvenes, dibujantes, artistas y gestores de redes sociales para tratar de encontrar a su dueño. Tras varias horas de búsqueda, lo consiguieron.

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Ilustración del cuaderno encontrado en Lavapiés y publicada en redes sociales para tratar de encontrar a su autor.


Domingo, barrio de Lavapiés, Madrid. Dos amigos encuentran un cuaderno bajo un coche. Contiene ilustraciones: un músico callejero acompañado de su perro; el retrato de un anciano y sus hijos, uno de ellos en paro; seis rostros y otros tantos bocadillos con la palabra azul en varios idiomas; un banco de peces de ojos saltones…


“Estaba lloviendo y me llamó la atención su lomo negro”, explica Andrés, quien al día siguiente se lo mostró a los amigos de su hermano durante una cena. Él y su colega, también ilustrador, pensaron en un principio en pegar carteles por la zona, aunque después optaron por buscar a su dueño a través de las redes sociales.

“Eran unas acuarelas muy bonitas”, afirma Carmela, una abogada malagueña que contactó con un miembro de la Red de Solidaridad Popular (RSP), quien difundió la búsqueda en su grupo de Whatsapp. "Es un trabajazo enorme y maravilloso para que se pierda", escribió su compañero, alentando al resto a buscar al autor o autora de las ilustraciones.

El testigo lo tomó Carlos Sánchez, responsable de redes sociales de Izquierda Unida Madrid y miembro de la RSP. “Se me encendió la bombillita y pensé en aprovechar el potencial de nuestras redes sociales, por lo que propuse difundirlo desde la cuenta de IU del distrito Centro.


“Un gesto cívico y al tiempo simpático, que responde a la nueva política de redes emprendida por el partido, más fresca y cercana”, explica Sánchez, integrante de La Cueva, cuya pericia catapultó la figura de Garz♥n Melofo en las plataformas digitales. Un eslabón más en la cadena solidaria.


Carmela informó en Telegram y Facebook del hallazgo del “precioso cuaderno de acuarelas” y solicitó a sus seguidores que difundieran el post. “Vamos a moverlo, a ver si lo encontramos”, pensó esta vecina de Ventas, aunque habitual de Lavapiés.

Mientras, en Twitter, los seguidores de IU hacían lo propio y retuiteaban el anuncio. Algunos usuarios señalaron a varios ilustradores como posibles autores, entre ellos Enrique Flores, colaborador de El País y aficionado a plasmar su vida en cuadernos. Comenzó en los ochenta durante un viaje a la India, aunque sus trabajos en este formato se popularizaron a raíz del 15-M.

[Enrique Flores, el diarista que ilustra la rabia]


“En realidad, son diarios dibujados. Hay mucha gente que no concibe salir a la calle sin él, como le sucede a ilustradores como LPO, José María Sánchez o Jacobo Pérez Enciso”. Sólo había que fijarse en el trazo para percibir que no era suyo, aunque Flores también colaboró en la difusión a través de su cuenta, @cuadernista.

¿Quién será el autor? La única pista es un nombre que aparece al final de la libreta: Álex. “No va a ser fácil encontrarlo, porque Lavapiés es el barrio con más artistas de Madrid por metro cuadrado”, cree Sánchez, quien valora la cadena de favores surgida tras el hallazgo. “Es una pena que se pierda el trabajo de alguien que ha invertido muchas horas en unos dibujos tan chulos. Nos esforzamos en dar con él porque es lo que nos gustaría que hiciesen por nosotros si estuviésemos en su situación”, asegura Carmela.


“Piensas en la rabia que le habrá dado al dueño haberlo extraviado”, añade Andrés, un estudiante pacense de diseño de producto al que no se le pasó por la cabeza recurrir a los métodos tradicionales. “Creo que la policía no lo entendería y tampoco confío en la oficina de objetos perdidos”.

Enrique Flores y otros colegas del gremio no lo conocen. En el grupo de Facebook Cuadernistas, en el que los aficionados al género muestran sus obras, tampoco ha saltado la liebre. Tampoco le suena a Rodrigo Sánchez, director de arte del diario El Mundo, por cuyas manos han pasado centenares de porfolios. “Los dibujos son bastante ambiguos, por lo que podría tratarse de un amateur o de un profesional”. El formato despista: “Es difícil evaluar su calidad, porque el autor se pone en un plano diferente. En teoría, los cuadernos son de uso privado, por lo que puedes permitirte usar una técnica no habitual, pues no tienes que dar cuenta a un editor ni a un director de arte”, añade el responsable de diseño del periódico madrileño.


“Es difícil saberlo, pero podría ser desde un ilustrador reputado hasta un profesor de dibujo de una academia de Albacete”, concluye Sánchez, quien apela al “sexto sentido que te da la experiencia” a la hora de escoger a sus colaboradores. “Primero buscas que tenga personalidad y algo diferente a los demás. Luego, habilidad, rapidez, eficacia y, sobre todo, que se establezca una relación basada en la confianza”.

La búsqueda en el sector podría ampliarse hasta los galeristas y responsables de proyectos vinculados a la ilustración. Aitziber Arranz y Manuel Rodríguez dirigen Vidas de Papel, una tienda digital que ha terminado abriendo un local en Malasaña. Venden obra gráfica original de una treintena de autores, desde Mauro Entrialgo hasta Darío Adanti, y reciben a diario propuestas de artistas para que los incluyan en su catálogo. El autor del cuaderno de Lavapiés también les resulta un completo desconocido. “Me recuerda a muchos autores y a ninguno”, explica Rodríguez, quien percibe influencias pero considera que los dibujos están sin rematar, por lo aventura que podría tratarse de un amateur.


“El uso de la Moleskine se ha puesto de moda, aunque supongo que es para lucirse en redes sociales”, añade el responsable de Vidas de Papel, consciente de que “hay gente que de los cuadernos ha hecho un arte”.

Un diseñador gráfico que prefiere omitir su nombre cree, sin embargo, que detrás de los dibujos no se esconde un profesional que viva de ellos: “Hay una intención artística, pero hay detalles en los que se percibe que es un aficionado. Alguien que maneja mejor la técnica resuelve mejor la obra, que en este caso resulta corriente”. Sirvan estas apreciaciones como mera pista, pues no se trata de discernir si el autor se gana la vida o no con el pincel, sino de encontrarlo.

Sea quien fuere, se busca ilustrador. Quizás su nombre sea Álex y podría vivir en Lavapiés o, simplemente, frecuentar el barrio. “Merece la pena intentarlo”, insiste Andrés, el veinteañero que encontró el cuaderno tirado debajo de un coche.


Estas pérdidas son habituales, pues sus autores suelen llevar los cuadernos a todas partes. José María Sánchez, por ejemplo, extravió uno en La Habana. El @cuadernista se olvidó de otro en un taxi en Casablanca. Nunca aparecieron. “Yo pongo mi nombre y mi correo en la primera página”, apunta Flores. “No hay que perder la esperanza de que algún alma caritativa lo encuentre y te lo devuelva”.

* Actualizado a las 5.30 horas de este jueves

El eslabón perdido completa la cadena solidaria: Edu Rubio, ilustrador mexicano nacido en el Distrito Federal, responde en Twitter a la llamada de Izquierda Unida Madrid: “Hola, ¡es mía! La perdí en el Económico de Lavapiés”. Aunque frecuenta el barrio, reside desde hace nueve años en San Sebastián de los Reyes, a dieciocho kilómetros de la capital. El pasado sábado, cuando estaba a punto de coger el metro, se percató de que se había olvidado del bolso en un bar de la zona. “Volví corriendo, pero ya no estaba. Me lo habían robado, aunque el botín fue decepcionante: ni móvil, ni tarjetas ni dinero, sólo el cuaderno y un estuche con rotuladores, lápices y otros materiales”.


Si el dueño de la libreta es Edu, ¿quién era Álex, el nombre que figuraba en la última página? “Un amigo que colecciona pinceles para acuarelas. Me pidió que se los dejara probar y escribió varias veces su nombre para ver cómo pintaban”, explica Rubio, quien siempre va acompañado por su cuaderno, donde plasma situaciones cotidianas.

La mayoría son dibujos hechos en el metro, en la calle o en el parque del Retiro. "Profesionalmente, me dedico a la ilustración, si bien para mí dibujar es una pasión que satisfago a todas horas”. Entre sus clientes, Komodo Producciones, el desaparecido semanario Ahora o la editorial Léeme, para la que ha ilustrado el libro Manual para sobrevivir en este mundo de mierda.

“Los cuadernos son algo íntimo. No tienes que quedar bien con nadie, no te van a poner una calificación, ni tu sustento depende de ello. Es algo muy natural”, confiesa Rubio, quien reconoce que la cadena solidaria le ha emocionado. “He vuelto a tener confianza en la gente, porque alguien te roba el bolso, pero otros intentan devolverte a toda costa el cuaderno que guardaba en su interior”, añade el ilustrador mexicano. “Ha sido una historia no sólo bonita, sino también mágica”.