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Cuba y la vigencia de la película 'Fresa y Chocolate'

Cuba celebra el 20 aniversario del estreno de la película que puso a los cubanos frente a sus propios prejuicios sexuales

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Cuba celebra el 20 aniversario del estreno de Fresa y Chocolate, una película que puso a los cubanos frente a sus propios prejuicios sexuales. A pesar de esto, su protagonista, Jorge Perugorría, aseguró a Público que el estreno del film fue mágico, que conectó con los espectadores desde el mismo día en que se presentó en el Festival de Cine de la Habana.

Fresa y Chocolate nace en medio de la peor crisis económica de Cuba, está basada en una novela de Senel Paz y fue dirigida por Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea, el gran maestro del cine cubano. Es la historia de la amistad entre un joven comunista y un intelectual gay, que decide abandonar el país escapando de la intolerancia.

La escritora Vasilia Papastamatiu cree que estremeció a la sociedad, 'significó un primer paso para romper prejuicios y tabús, para que naciera un movimiento en defensa de esa comunidad y también para ampliar el espacio a todos aquellos que son diferentes. Se logró porque fue una película muy bien realizada que le gustó a la gente a pesar de que criticaba sus propios prejuicios'.

'Además lo irradió al resto de artes que empezaron también a tocar el tema', nos asegura la psicóloga e investigadora social Maricela. Agrega que indicó un nuevo camino porque 'mucha gente perdió amistades por el estigma de la homosexualidad. Sin embargo, la película propone la amistad posible entre los dos personajes, al margen de sus diferentes preferencias sexuales'.

Jorge Perugorría recuerda que entonces 'éramos conscientes de que estábamos haciendo una película necesaria y ese era nuestro combustible', pero agrega que muchas veces se preguntaban si semejante crítica sería puesta en los cines. Incluso 'cuando presentábamos la película en Europa, en EEUU, en Japón, la gente se asombraba de que hubiéramos podido hacerla en Cuba. Rompió esquemas y demostró que Cuba estaba llena de contradicciones, de personas que pensaban diferente, practicaban religiones distintas, y, aunque tuvieran sus problemas, esa gente existía y constituían una sociedad llena de matices'.

Fresa y Chocolate recorrió las salas de toda la isla, obtuvo los mayores premios nacionales y la simpatía del público, a pesar de lo cual la televisión cubana la mantuvo censurada durante 2 décadas. 'Esto demuestra que hay un divorcio entre la política cultural de este país y los medios de difusión masiva. Hay dos políticas, la de los artistas donde hay mucha más libertad y el filtro que determina lo que va a la televisión, la radio o la prensa plana', dice Perugorría.

'Me emocionó mucho, fue una bomba', nos aseguró Ema Ferrand, cuidadora de un parking, agregando que hay un antes y un después de esta película. 'Trató el tema de la homofobia de forma muy valiente. Siempre el homosexual varón aparecía en el cine para reírse de él, como un individuo de segunda que solo hace payasadas. Pero en F y Ch el personaje gay es una persona muy preparada, más incluso que su amigo de revolucionario'.

Manuel Proenza, es un transformista que actúa representando a diferentes cantantes cubanas y extranjeras, el recuerda vívidamente el momento en que vio la película, 'ese día me sentí 10 veces más gay, comprendí que no tenía que esconderme ni meterme en un closet a llorar y mortificarme'. No hay ningún homosexual en Cuba ni en Latinoamérica que no vibre con Fresa y Chocolate, esa película está siempre en mi computadora'.

Jorge Perrugorría nos dice que 'lamentablemente la película tiene todavía mucha vigencia en aspectos que uno quisiera que fueran cosas del pasado. Este país está inmerso en cambios pero todavía debemos seguir aprendiendo de Fresa y Chocolate. Aún no hemos llegado como sociedad a ese abrazo final de Diego y David, esa reconciliación respetando las diferencias entre dos personas que piensan distinto pero que pueden convivir e incluso ser amigos'.