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"La cultura popular puede matarte"

Entrevista a Jonathan Lethem. Escritor. Publica ‘Chronic City', en la editorial Mondadori

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En la mente de Jonathan Lethem, Nueva York es un lugar misterioso y fantástico, en el que una espesa y mística niebla invade Manhattan, nieva en verano y un gigante tigre mecánico devora las estaciones de metro. Donde Perkus Tooth, un crítico cinematográfico venido a menos, es capaz de hacer parecer reales las teorías conspiratorias más alocadas y paranoicas, y el lugar en el que una ex estrella infantil de la televisión, Chase Insteadman, vive de los réditos de la fama pasada mientras espera el regreso de su novia, una astronauta atrapada en la órbita terrestre. Esto es Chronic City, la novena novela de Lethem que publica Mondadori. Autor de Cuando Alice se subió a la mesa y La fortaleza de la soledad, el escritor que se define a sí mismo como 'la versión literaria de una película de serie B'.

'Si hay que poner una calificativo a mi obra, que sea surrealista'

¿Es Nueva York una necesidad o una obsesión?

Una obsesión. Tenemos una relación tormentosa y cuando puedo huyo de allí, aunque siempre acabo regresando. He vivido en California y Canadá. De hecho, muy poca gente sabe que La fortaleza de la soledad lo escribí sentado en una cafetería de Toronto. Con Chronic City pongo de manifiesto todo lo maravilloso de la ciudad, pero también todo lo corrupto.

Además, hay muchos elementos fantásticos. ¿Qué convierte a Manhattan en un mundo tan irreal?

'En Manhattan no es fácil separar la realidad de lo fantástico'

Es la gran metrópolis comercial, regida por las fuerzas del capital, las ideas y las aspiraciones, en la que los seres humanos tratan de hacer realidad sus deseos. Es un lugar irreal en el que la gente trata de vivir una vida real. En Manhattan no es fácil separar la realidad y de lo fantástico.

¿Tan aburrida es la realidad?

La fantasía es una herramienta con la que enfrentarse al aplastante mundo real. Consumir drogas, crear teorías conspiratorias o usar Second Life no son más que intentos de controlar lo insoportable que resulta una intoxicación de demasiada realidad.

'Cortázar y Borges son dos espejos en los que me miro constantemente'

Estos personajes viven atrapados en la cultura popular. ¿Y nosotros?

Sí y la cultura popular puede matarte. Es tremendamente opresiva. Evoluciona de manera muy rápida y tiene muchos elementos distractores. En mi caso, es sólo un traje que me pongo para enfrentarme al mundo, que está hecho de las pequeñas cosas que vemos todos los días. De hecho, las cosas que realmente me gustan son bastante impopulares.

¿De dónde sale Perkus Tooth?

Perkus era el protagonista de mi primera novela. La empecé con 18 años y, cuando la terminé, tres años después, simplemente la guardé y nunca vio la luz. Tiene grandes dosis de mí mismo. Pero también es un reflejo de todos esos críticos musicales y escritores de ciencia ficción marginados.

¿Mandará su próxima novela lejos de Nueva York?

Aún no he podido escapar de ella. Es necesario vivir en una ciudad entre cinco y diez años para llevarla a la vida en una obra de ficción, así que la próxima novela también estará ambientada en Nueva York, en el barrio de Queens.

Su trabajo ha sido calificado como realismo mágico, ¿le gusta la etiqueta?

No lo encuentro demasiado práctico, aunque me siento honrado por compararme con un grupo de grandísimos escritores. Si hay que ponerle una calificativo a mi obra, que sea surrealista.

¿Cómo convive con Borges?

Cortázar y Borges son dos espejos en los que me miro constantemente. Pero también me han influido escritores de otros países. Para mí la literatura no tiene fronteras, y no podría vivir sin Ítalo Calvino o Kafka.

¿Y qué libros tiene ahora cerca de su cama?

Desde que nacieron mis hijas, no leo prácticamente nada. Mi vida literaria ha sido destruida por estas dos personas en miniatura. Últimamente he releído a Cortázar y he descubierto los aforismos de Nietzsche.

Usted no vive sólo de literatura fantástica, ¿qué me dice del cine, qué han hecho las películas de sus novelas?

Las películas siempre han nutrido mis libros. Su estructura narrativa es muy parecida a la de la novela. Lo que más me ha marcado es la manera de contar las historias de Hitchcock: ¿cómo era capaz de que el inconsciente cargase de cualidades metafísicas a determinados objetos?

¿Con qué le ha tentado Hollywood últimamente?

Hay un par de proyectos en marcha. David Cronenberg quiere adaptar Cuando Alice se subió a la mesa. También hay conversaciones para que La fortaleza de la soledad llegue a la gran pantalla. En realidad, no me preocupa Hollywood, simplemente cojo su dinero y lo invierto en escribir mi siguiente novela [risas].