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Cultura presiona a Carmen Cervera para alquilar a la baja

El Ministerio dinamitó ayer la negociación ofreciendo el arrendamiento de la colección de la baronesa Thyssen por dos años, mientras ella insistió en cederla de forma gratuita durante una temporada más

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Con Ignasi Guardans fuera de combate, parece como si en el Ministerio de Cultura añoraran sus habituales declaraciones explosivas y se estuvieran disputando el papel de dinamitero. Primero fue la titular, Ángeles González-Sinde, que el martes amenizó un rutinario desayuno informativo con un inesperado recadito a Carmen Cervera: la baronesa pide demasiado por sus cuadros, vino a decir. A la Thyssen se le debieron abrir los ojos como platos, porque a las pocas horas ya había dado un puñetazo sobre la mesa: 'Prorrogo el alquiler de mi colección un año más. Y gratis', espetó.

Sinde preparó la dinamita, pero lo que probablemente no esperaba la baronesa es que su mano derecha en Bellas Artes, Ángeles Albert, iba a activar ayer sábado el detonador: nada de exhibiciones de generosidad, queremos pagar el alquiler por dos años, resumió en una entrevista a Efe.

'Es inaudito, no entiendo por qué no la aceptan', dijo la baronesa

Si el martes había declarado sentirse 'sorprendida', ayer la baronesa Thyssen compartía su estupefacción calificando las palabras de Albert de 'incomprensibles'. 'Es inaudito', se la oía al otro lado del teléfono, 'me ratifico en mi oferta de prorrogar el contrato un año. No entiendo por qué no la aceptan, y mucho menos por qué este debate se está haciendo en los medios y no a través de los abogados, como se venía realizando'.

Fuentes de Cultura aclararon a Público ayer por la tarde los motivos que han llevado al Ministerio a ofrecer pagar el alquiler: 'Se requiere un periodo mínimo para garantizar la estabilidad de una institucion. Un año no es suficiente. Un museo no puede planificar sus estrategias ni objetivos en la incertidumbre de tan corto plazo. Hay muchas personas y trabajos involucrados en el mantenimiento, seguridad y exhibición de las colecciones de la baronesa Thyssen y como todo museo requiere tiempo para planificar las exposiciones, los préstamos de obras y el resto de funciones museísticas'.

La baronesa, desde su residencia en la Seu D'Urgell, no daba crédito: '¡Pero si yo siempre he sido la primera en cooperar!', exclamaba, 'si mis abogados me pidieron desde hace meses que los cuadros no se prestaran y yo, contra el criterio de mis propios abogados, los he seguido prestando. ¿Y cómo pueden hablar de garantizar la estabilidad? El museo se desestabilizaría si yo me fuese, si me llevase la colección fuera; entonces sí que se desestabilizaría'.

El Ministerio se queja de los costes de mantenimiento de la colección

El rifirrafe empezaba a parecerse al anuncio del Scattergories, sólo que en lugar de aceptar pulpo como animal de compañía, la concesión de Cultura parece bastante más sencilla: no pagar lo que te quieren dar gratis. Tanto interés en desembolsar el alquiler revela la intención del Ministerio de conseguir un alquiler a la baja ante las aspiraciones económicas de la baronesa, que el Estado no puede asumir 'en estos tiempos de crisis', según dijo Sinde el martes pasado.

Según Cultura, el alquiler sería por una cantidad fijada 'en base al cálculo que se estableció para alquilar la colección del barón' antes de que fuera comprada por el Estado en 1993.

El Ministerio continuó cargándose ayer de razones y fue todavía más allá en su argumentación para desestimar la generosa oferta de Carmen Cervera: 'Una propuesta así prorroga los costes de mantenimiento y conservación de la colección de la baronesa durante un año y aleja el acuerdo, en el que han estado trabajando los abogados en el último año. El Estado no se puede permitir prolongar todos estos costes'.

'Por contrato tengo la posibilidad de prorrogarlo un año, si yo quiero'

Consciente de que el razonamiento del Ministerio se parece al de aquel que rechazó un Rolls-Royce por no pagar la gasolina, la baronesa no salía de su asombro: '¿Pero qué coste tienen? Si lo que reciben es mucho más... Solo les cuestan los cuadros que están colgados de las paredes, pero en eralidad es el mismo coste del museo. Me parece mentira... Si yo he pagado siempre las fichas de los historiadores cuando hay que identificar un cuadro', se quejaba Cervera.

El próximo mes de febrero se cumple el contrato de cesión gratuita de la colección de la baronesa al Estado durante once años. 'Por contrato tengo la posibilidad de prorrogarlo un año, si yo quiero. Y ante la propuesta de alquiler que hizo el Ministerio, lo he prorrogado. Es mi única oferta y me mantengo en ella. Yo nunca cambio', subrayó.

Las 240 obras de Carmen Thyssen-Bornesmiza, unidas a la colección del barón Thyssen que el Estado Español compró en 1993, permiten hacer un recorrido por la historia de la pintura europea desde el siglo XIII, hasta las postrimerías del siglo XX. Próximamente se reunirá el Patronato del Museo, donde la ministra y la baronesa, por primera vez en muchos días, hablarán en lugar de leerse. Quizás entonces sabremos si en España seguiremos jugando al Scattergories.