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Culturas Cómo hacer del veganismo un movimiento de masas

Plaza y Valdés publica 'Hacia un futuro vegano', un ensayo del comunicador belga Tobias Leenaert que aborda el veganismo desde un enfoque pragmático alejado de los discursos más convencionales de la ética animalista.

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Una hamburguesa vegana. AFP

En teoría, sobran motivos a favor del veganismo: reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, evita el maltrato animal y favorece una dieta saludable. Son argumentos poderosos que, sin embargo, no han logrado convencer a la mayoría de la población. En España, el porcentaje de personas que sigue una dieta exenta de cualquier producto de origen animal, incluidos la leche o los huevos, apenas llega al 0,02%. ¿Quiere decir que el 99,98% restante es gente sin empatía animal a la que le importa un bledo en qué estado quede el Planeta y quienes viven en él? ¿Qué falla?

Esta es la premisa de la que parte el reconocido comunicador belga Tobias Leenaert en Hacia un futuro vegano (Plaza y Valdés, 2018), un ensayo para convencidos que desean convencer y que aborda el veganismo desde un enfoque pragmático y de la estrategia comunicativa, alejado de los discursos más convencionales de la ética animalista.

“No podemos caer en el simplismo de pensar que quien come carne es peor persona. Tenemos que ser más comprensivos hacia quienes tienen otros intereses, otras prioridades o circunstancias, o que, sencillamente, su proceso de concienciación es más lento”, dice el autor durante la presentación del libro en Madrid.

Fundador y director durante diez años de Alternativa Ética Vegana —la primera organización vegetariana-vegana con financiación gubernamental que consiguió implantar en la ciudad de Gante un día vegetariano oficial a la semana— y actual codirector del Centro para la Defensa Vegetariana Eficaz y de la organización internacional ProVeg, Tobias Leenaert reconoce que a él mismo le llevó una década adaptarse, y no se hace ilusiones sobre la dificultad de alcanzar “Villavegana”, como denomina a esa meta imaginaria de un mundo sin explotación animal.

Por eso considera crucial huir de radicalismos, poner el acento en los grises, en aquellos que sin ser vegetarianos o veganos, sí se han sumado al amplio grupo de personas que han reducido su consumo de carne y pescado, los “reducetarianos”, en palabras de Leenaert, “que son los que están haciendo que la demanda mundial cambie”, señala.

También ponerlo fácil, otra de sus máximas. “Si se requiere demasiado esfuerzo para llegar a las alternativas no lo conseguiremos. Tenemos que dar muchas alternativas, que sean baratas, que estén ricas y que sean de fácil acceso para hacer sencillo el cambio”. Nada de dogmatismos, a menudo implantados en el activismo.

“Cuando empecé a infiltrarme en granjas hace muchos años tenía una visión más inocente, pensaba que sólo exponiendo las imágenes a la gente y con toda la base teórica que existe, bastaría para un cambio en la sociedad. Pero la realidad es más compleja y los seres humanos no cambiamos en base a una argumentación lógica. Este es un problema estructural y requiere soluciones estructurales”, señala Javier Moreno, director de la organización Igualdad Animal, a quien van a parar los beneficios del título.

El libro es el quinto de la colección Liberánima que la editorial mexicana dedica al tema del bienestar animal y que ha publicado otros títulos de éxito como Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas (Melanie Joy) o We Animals, de la reputada fotógrafa Jo-Anne McArthur.