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Daniela Vega “Estoy orgullosa de ser trans. Si volviera a nacer, volvería a ser trans”

La actriz y cantante chilena, poderosa en su interpretación de la dignidad femenina en Una mujer fantástica, abandera las reivindicaciones de las personas transgénero. Ya se habla de ella como la posible primera candidata trans de la historia al Oscar a la Mejor Actriz.

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'Una mujer fantástica'

La celebración de la vida y de la dignidad de ser mujer. Eso es, ni más ni menos, la nueva película del chileno Sebastián Lelio, uno de los cineastas más interesantes hoy y un artista de verdad comprometido con su país y con su tiempo. Si con su anterior Gloria extendió por el mundo el ‘virus de la vitalidad contagiosa de una mujer’, ahora, con Una mujer fantástica reivindica la rebeldía, el orgullo y el poder de las mujeres. Daniela Vega es esa mujer fantástica. (Este párrafo está lleno de repeticiones con la palabra mujer. Sí y no me pesa nada, más bien, todo lo contrario).

Marina en la ficción, es una mujer transexual, cantante y camarera. Está enamorada de Orlando, un hombre veinte años mayor que ella que la ama. Repentinamente él muere y ella tiene que hacer frente a la familia de su pareja y a la sociedad, codiciosa, violenta y reaccionaria. Lo que en muchas más películas de las que nos gustaría hubiera sido la tragedia de un personaje femenino que con la muerte del hombre lo ha perdido todo y se hunde en la conmiseración y la desdicha, aquí se convierte en una lección de vida, retrato mucho más ajustado a la realidad del que ese otro cine pretende.

Una imagen que sostiene con energía y belleza la actriz y cantante lírica Daniela Vega, una mujer orgullosa de serlo y orgullosa de ser transexual, que contó públicamente su historia en Chile hace unos años “porque era necesario para que nuestra realidad se entendiera”. Su coherencia y su apuesta por la lucha acompañan a la verdad que hay en su maravilloso trabajo. Poderosa Daniela Vega interpretando la dignidad femenina. Tanto que por primera vez los medios especializados norteamericanos apuntan que podría ser la primera mujer transexual candidata al Oscar a la Mejor Actriz. El filme ganó el Premio al Mejor Guion en el Festival de Berlín y recibió grandes aplausos en el Festival de San Sebastián, donde participó en Horizontes Latinos.

Aunque su vida no tenga nada que ver con la del personaje, ¿ha aprovecha algo propio para construir a Marina?

Construí el personaje de Marina pensando en lo icónicamente femenino, en lo que nos hace sentir mujer. La rebeldía, la dignidad y la resiliencia son tres cosas que yo también tengo. Y la voz lírica, soy cantante de ópera, eso también.

Protagonizar una película como ésta es ponerse a la cabeza de la lucha por los derechos de las personas transexuales ¿contaba con ello?

Bueno, yo hice pública mi situación en Chile en 2009, lo hice porque era necesario para que nuestra realidad se entendiera. Decidí contar mi historia porque no había más gente haciéndolo y pensé que si alguien antes que yo lo hubiera hecho, a mí me habría ayudado mucho. Yo siempre he contado con el apoyo de mi familia y de mis amigos. Pero ésta era una oportunidad de interpretarlo desde el arte, con música y poesía.

¿Y aquello interfirió en su carrera?

Siempre me he sentido una mujer exitosa, desde hace mucho tiempo, por mi familia, mi casa y el amor y el compromiso que siento con la vida. La vida te pertenece y eso te hace una mujer exitosa. Lo otro solo es la fama.

Una mujer fantástica provoca diferentes reacciones entre el público…

Porque es una película que invita a reflexionar de qué lado estás, no busca responder ni reivindicar nada, solo toma el pulso del espectador. Yo soy muy política y eso me gusta. La película es como un termómetro que toma la temperatura de lo social. Ser trans es igual en todo el mundo. Si en algún país fuera diferente, habría muchas profesionales trans y no las hay en ninguna parte. Hay tres actrices trans conocidas en el mundo. Eso está muy mal.

Usted es una de ellas, ¿desde su postura, qué puede hacer?

Yo solo puedo enviar mensajes de aliento. No soy una activista, lo que puedo hacer lo hago con las entrevistas. En Chile es diferente, tengo mucha más visibilidad, porque soy la única trans conocida.

'Una mujer fantástica'

En España han aumentado las agresiones a personas transexuales, ¿cómo es la situación en su país?

Ese aumento es reflejo del miedo, el rebrote de los ataques es eso, pero es un miedo institucional que es el peor. El pueblo chileno tiene ganas de cambiar, aunque los políticos hacen un torniquete para que eso no ocurra. La gente en Chile me apoya y me quiere, los políticos solo me buscan cuando están de campaña y quieren votos. Yo pertenezco al mundo del arte y el arte siempre se ha hecho cargo de lo que los políticos no se han ocupado.

Ser trans y popular, ¿le hace sentir alguna clase de responsabilidad?

Sí, hay un grado de responsabilidad. Yo estoy orgullosa de ser trans y por eso salí a contar mi historia, porque no me importa lo que opinen de mí en ese aspecto. Si volviera a nacer, volvería a ser trans.

El personaje de Marina es, a pesar de todo lo que tiene en contra, el de una mujer que sonríe, positiva, ¿es un arma de las mujeres hoy?

Sí, ser resiliente te obliga a ser positiva, ser mujer te obliga a ser positiva. Cada ser humano encierra cierta fragilidad, pero en ella hay belleza. La vida es una sola oportunidad, hay que sonreír, disfrutar y pelear. Yo conozco muchas mujeres que están orgullosas de ser mujeres. Otra cosa es que le gusta a casa uno. Si a una le gusta el sol, se pone al sol, y si le gusta la sombra, se pone a la sombra.

En esa pelea de la vida ¿qué le gustaría conseguir?

Que la gente viviera mejor. Me gustaría que lo que hago perdurara en el tiempo y para eso no es necesario hacer una película o una obra artística, solo hace falta estar tranquilo con uno mismo. Perdurar en el tiempo significa dejar un legado y eso es dejar la puerta abierta para que el que viene lo pase mejor que tú. Yo siempre que abro una puerta, la dejo abierta. Aparte de eso, con Una mujer fantástica me gustaría que la gente se fuera a casa preguntándose dónde está su poesía.