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Los demonios de un intelectual...y sus ángeles

Saramago en la red, extractos de su blog

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17/09/2008. Berlusconi

Corrupción en estado puro. Según la revista norteamericana ‘Forbes', el Gotha de la riqueza mundial, la fortuna de Berlusconi asciende a casi 10.000 millones de dólares. Honradamente ganados, claro, aunque con no pocas ayudas exteriores, como por ejemplo, la mía. Puesto que soy publicado en Italia por la editorial Einaudi, propiedad del dicho Berlusconi, algún dinero le habré hecho ganar. Una ínfima gota de agua en el océano, obviamente, pero al menos le habrá llegado para pagar los puros, suponiendo que la corrupción no sea su único vicio.

Un ‘cowboy' grotesco.Me pregunto cómo ypor qué EEUU, un país en todo grande, ha tenido tantas veces presidentes tan pequeños. Bush es tal vez el más pequeño. Inteligencia mediocre, ignorancia abisal, expresión verbal confusa y permanentemente atraída por la irresistible tentación del puro disparate, este hombre se presenta ante la humanidad con la pose grotesca de un cowboy que ha heredado el mundo y lo confunde con una manada de ganado.

El negacionistaPodemos dormir tranquilos, el calentamiento global no existe, es un invento malicioso de los ecologistas de acuerdo con la estrategia de su 'ideología en deriva totalitaria', según la definió el implacable observador de la política planetaria y de los fenómenos del universo que es Aznar. Cómo vivir sin este hombre.17.ix.08George Bush: mentiroso patológicoNo sabemos lo que realmente piensa, ni siquiera sabemos si piensa (en el sentido noble de la palabra), no sabemos si no será simplemente un robot mal programado que constantemente confunde y cambia los mensajes que lleva grabados en su interior. Pero, honor le sea hecho al menos una vez en la vida, hay en el robot George W. Bush, presidente de Estados Unidos, un programa que funciona a la perfección: el de la mentira.

Asesinatos selectivosEnfrentados a la heroica resistencia palestina, los gobiernos israelíes han ido modificando ciertas estrategias iniciales, considerando que todos los medios pueden y deben ser utilizados, incluso los más crueles, incluso los más arbitrarios, desde asesinatos selectivos a bombardeos indiscriminados, para doblegar y humillar la ya legendaria resistencia del pueblo palestino, que todos los días añade nuevas pérdidas a la interminable suma de sus muertos y que todos los días los resucita en la pronta respuesta de los que siguen vivos.

El irresponsableNunca he apreciado a este caballero y creo que a partir de hoy lo apreciaré menos todavía, si tal cosa fuera posible. Y esto no debería de ocurrir si, como por Internet me acabo de informar, el tal Sr. Sarkozy está en misión de paz por las torturadas tierras de Palestina, esfuerzo loable que, a primera vista, sólo debería de merecer elogios y votos del mayor éxito. Por mi parte los tendría todos si no hubiese utilizado una vez más la vieja estrategia de los dos pesos y las dos medidas.

Siempre ganan. ¿Qué hacer con estos banqueros? Se cuenta que en los primordios de la banca, por los siglos XVI y XVII, los banqueros eran por lo general calvinistas, gente con un código moral exigente que, durante cierto tiempo, tuvo el loable escrúpulo de aplicarlo a su profesión. Tiempo que sería breve, visto el infinito poder corruptor del dinero. Ahora, en plena crisis económica y del sistema financiero mundial, comenzamos a tener la incómoda sensación de que quien saldrá mejor parado serán precisamente los señores banqueros.

Una buena noticia, dirán los lectores ingenuos, suponiendo que después de tantos desengaños, todavía los haya por ahí. La iglesia anglicana, esa versión británica de un catolicismo instituido, en tiempos de Enrique VIII, como religión oficial del reino, anunció una importante decisión: pedir perdón a Charles Darwin, ahora que se conmemoran 200 años de su nacimiento, por lo mal que lo trató tras la publicación de ‘El origen de las especies' y, sobre todo, ‘La descendencia del hombre'. Incluso si Darwin estuviera vivo y dispuesto a mostrarse benevolente, diciendo 'sí, perdono', la generosa palabra no podrá borrar un soloinsulto, una sola calumnia, uno solo de los desprecios de los muchos que le han caído encima.

A M. Luther King lo mataron. 40.000 policías velan en Washington para que hoy no le suceda lo mismo a Barack Obama. No le sucederá, digo, como si estuviera en mi mano el poder de conjurar las peores desgracias. Sería como matar dos veces el mismo sueño. Tal vez todos seamos creyentes de esta nueva fe política que irrumpió en EEUU como un ‘tsunami' benévolo que se va a llevar todo por delante, separando el trigo de la paja y la paja del grano, tal vez sigamos creyendo en milagros, en algo que venga de fuera para salvarnos en el último instante, entre otras cosas, de ese otro tsunami que está arrasando el mundo. Camus decía que si alguien quiere ser reconocido basta con que diga quien es.