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El día en que la negritud abrazó el pop

La influencia africana, ubicua en la historia de la música, también se ejercitó y con maestría en la llamada "música ligera". Dentro del marco del Seminario Ciberactivismo africano, DJ Ragnampaisser repasará una genealogía de lo más sugerente.

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¡África Chévere!

¡África Chévere!

África es la gran mina musical que ha abastecido a medio mundo desde que Occidente tuviera a bien meter sus narices en dicho continente. Buena parte del universo melódico que ameniza el día a día del hombre blanco —torpón para lo que viene siendo el ritmo— ha sido pergeñado por la negritud. África tiene la fuerza de los ritmos, pero también la melancolía de los instrumentos de cuerda. Selva y desierto confluyen y el resultado no puede ser más sugerente.  

Cantera de miles de estilos musicales que se han ido reproduciendo al son del látigo esclavista, su influencia es ubicua y mires donde mires allí habrá restos del continente africano. Un viaje que también fue de ida y vuelta. A fin de cuentas, fue la distribución masiva de música cubana en el África Occidental Francófona tras la II Guerra Mundial lo que originó la mayor parte del pop africano, del soukous congoleño al mbalax senegalés. 

Una genealogía que DJ Ragnampaisser se conoce al dedillo y que, a modo de cierre del Seminario Ciberactivismo africano, periodismo y ciudadanía digital en África impulsado por la organización Porcausa, recorrerá este viernes en Medialab Prado. Lo hará atrincherado en vinilos; de Franco OK Jazz a la Orchestra Baobab pasando por Africando o Cheik Lô. Canciones como panes que tocan todos los palos de la mano de uno de los principales divulgadores panafricanistas de nuestro país. A continuación —y en forma de aperitivo— algunas de la joyas que a buen seguro sonarán.

Vanessa?, por Tchico Tchicaya

Coumba, por Orchestra Baobab

Né La Thiass, por Cheikh Lô

La Combinacion, por Gnonnas Pedro 

Mokolo Nakokufa, por Tabu Ley Rochereau