Publicado: 06.02.2014 11:07 |Actualizado: 06.02.2014 11:07

Sólo diez mujeres optan a premios relevantes en los Goya

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Los dedos de las manos bastan para contar las mujeres que este año han impactado a los académicos del cine y se han colado en las nominaciones de categorías superiores; de hecho, sólo Gracia Querejeta y Neus Ballús compiten en la mejor dirección y mejor dirección novel. Son la excepción femenina de los Goya.

Para Gracia Querejeta, directora de 15 años y un día, es pura casualidad: "Son años, hubo un año en San Sebastián que las únicas dos películas españolas eran la de Iciar Bollaín y la mía, compitiendo en un festival internacional". "Sabemos que somos menos directoras que directores, eso es evidente, y habrá años que no haya ninguna mujer, otros que coincidirá que sólo haya una y otra que, a lo mejor, somos tres; aunque eso es más difícil porque numéricamente somos menos", opina. No es de la misma opinión la catalana Ballús, quien a sus 34 años ya ha comprobado que esta proporción "es de lo más habitual a este nivel". "Cuando hacía cortos, la cosa estaba muy equilibrada, no notaba la diferencia chico-chica, pero este año que me he movido por Europa he visto que en los proyectos que necesitan un poco más de dinero existe el techo de cristal", declara.

Cristina Trenas, primera mujer nominada a la mejor dirección de fotografía por New York Shadows, dirigida por Juan Pinzás, señala que, aunque cada vez hay más mujeres en las secciones técnicas y en los equipos suele haber chicas "siempre son auxiliares; tanto los cámaras como los directores de fotografía son siempre hombres". "Entiendo que manejar estos equipos es algo muy físico, es material muy pesado, hay que estar muchas horas; puede que ese sea uno de los motivos por los que haya más hombres, pero veo que esto está cambiando, y rápidamente, igual a nivel internacional", apunta la jovencísima madrileña, debutante en los Goya.

La selección de este año no ha considerado, por ejemplo, a mujeres como Mar Coll, Isabel Coixet o Candela Peña, ausencias que han echado de menos sus compañeras candidatas. Otro caso de una contra tres es el de Marta Sánchez de Miguel, considerada por los académicos a la mejor dirección de producción por 3 bodas de más, o el de Eva Valiño, al mejor sonido. Valiño, que ya ganó un Goya en 2003 por Te doy mis ojos, está nominada por Caníbal, pero su trayectoria, sin más nominaciones, incluye cerca de medio centenar de películas, entre ellas, largometrajes tan premiados como Smoking Room, La flaqueza del bolchevique, La soledad o La mosquitera. Afortunadamente, muchos de estos nombres pertenecen a mujeres jóvenes que tienen mucho futuro por delante.

Es el caso de la aún universitaria Adriana Navarro, de 27 años, alumna de la Politécnica de Valencia, y nominada por su corto de animación Vía tango, un trabajo de lápiz y papel con coloreado digital, de tres minutos de duración, con el que cerró su máster en Animación. "Le doy un valor extra a la nominación porque desde 1996 no gana una mujer en esta categoría", dice, y el hecho es que en 27 ediciones de los Goya el galardón sólo ha ido dos veces a una mujer. Le llama la atención, agrega, "porque hay muchas mujeres dentro de este mundo". "Y yo soy la única chica entre los nominados", señala.

En el caso del Goya a la mejor película de animación, la proporción no mejora: sólo una directora, Maite Ruiz de Austri, se hizo con el cabezón, en 1994 y 1998, y este año vuelve a la carrera con El extraordinario viaje de Lucius Dumb. En el apartado de cine documental, hay otra mujer que opta a la estauilla: Pilar Pérez Solano, directora de Las maestras de la República.

Para otra de las nominadas, mujer necesariamente, ya que compite como mejor actriz de reparto por 10.000 noches en ninguna parte, Susi Sánchez, el problema empieza porque "los guionistas son hombres y escriben papeles masculinos, que conocen más; menos Almódovar, que es el único que escribe más para mujeres, y en teatro, lo mismo". Y eso que, asegura, "con perdón, hay mejores actrices que actores".

La situación preocupa incluso a la directora general del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), Susana de la Sierra, quien lamentó no sólo la escasez de nombres femeninos, sino que "determinados trabajos de mujeres que han tenido mucha repercusión en otros circuitos no hayan estado más representadas en estos premios". El hecho de que las mujeres sean una considerable minoría, tanto en festivales, como en jurados, puestos de dirección, o, como en este caso, en la selección de películas, le parece a De la Sierra algo que no está en consonancia con "la sociedad a día de hoy". "Creo que, al menos, deberían mover a la reflexión colectiva para ver a qué obedece, porque estoy segura de que hay una pluralidad de causas, no una sola", ha concluido.