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El disco cursi de un ex niño malo

Barât se lanza en solitario y prepara la vuelta de The Libertines

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Un Carl Barât despeinado y enfundado en unos pitillos negros se fuma un cigarro y bebe Coca-Cola, de la de siempre, ni Light ni Zero. Barât no es un modernillo más. El músico inglés, que saltó a la fama como uno de los problemáticos líderes de The Libertines, se ha amansado, aunque no se le note a primera vista. Las épocas de drogas y peleas con el siempre rebelde Pete Doherty parecen haber pasado a mejor vida. Para ello sólo han hecho falta un libro de memorias, un disco en solitario, enamorarse y una futura paternidad.

Barât no ha conseguido, ni siquiera con esta inquietante hiperactividad, ensombrecer la vuelta a los escenarios de The Libertines el pasado verano. Consciente de la repercusión de la reunión y los rumores sobre nuevo disco, aguanta estoico las mil y una preguntas sobre una de las reconciliaciones más esperadas del rock. ¿Qué sintió tocando con ellos de nuevo? 'Va más allá de los sentimientos, mi cerebro había explotado y así recompuse todos los pedazos. Hemos superado lo que nos pasó', explicó Barât a Público. Probablemente será 2011 el año en que The Libertines grabe el que sería su tercer álbum: 'Tengo fe en ese proyecto', explicó. Pero ¿están preparados? 'Paso a paso, el primero ha sido volver a tocar juntos', añadió.

Ahora es el momento de Barât o, al menos, eso intenta. 'No podría haber hecho mi álbum con The Libertines porque estaba confundido y todo era una locura', admitió. Carl Barât, el disco, salió el pasado 4 de octubre y es el resultado de haberse desprendido de la gente y las guitarras de su otro grupo, Dirty Pretty Things, y ser 'sólo yo y el piano', explicó. La inspiración no tuvo que buscarla: 'Cuando escribes sobre la ruptura de dos bandas, la muerte de amigos y el final de una relación, es suficiente'.

Este trabajo ha supuesto una evolución para el músico: 'Aunque no quería admitirlo, he crecido. Voy a tener un bebé y para eso hay que crecer'. ¿También perder la esencia? El rockero se ha quedado en el camino porque este disco da rienda suelta al cantautor con medios tiempos y nuevos instrumentos. Podría decepcionar a los fans, pero él considera que 'llegará a mucha gente nueva, no espero una acogida a lo Amy Winehouse', admitió entre risas.

Threepenny Memoir: The Lives Of A Libertine, sus memorias, ha supuesto una liberación mental para el británico. 'Está lleno de cosas que me han pasado y que tenía que poner sobre el papel para seguir adelante'. Lo más esperado han sido sus palabras sobre la relación con las drogas que él y Doherty compartían. Ahora se enfrenta a una nueva página en blanco: 'Voy a cantar mis canciones, tener mi bebé y ver cómo va la vida', concluye.