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SU ÚLTIMO DISCO ES ‘INFRASOINUAK’ Berri Txarrak: "No creo en la separación de poderes"

"No queremos vivir de rentas". Por eso se baten el cobre en cada disco y en cada directo, ante una o mil personas. La banda navarra tiene nuevo trabajo, el número nueve, 'Infrasoinuak': diez canciones hechas desde las vísceras.

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La banda de música Berri Txarrak

Más de veinte años, nueve discos, centenares de conciertos en cuatro continentes, varios sold out y otros tantos números en alza hacen que la traducción al castellano de Berri Txarrak, 'malas noticias', sea algo así como una profecía que no se cumplió. La mochila la traen cargada, en lo musical, de muchos más buenos momentos que de los otros. Por suerte. En realidad, hace doce años ya anunciaron que estaban aquí para quedarse, porque su quinto disco -quizá un tanto premonitorio- lo titularon Jaio.Musika.Hil: ‘Nacer.Música.Morir’.

Gorka Urbizu y los suyos vuelven a la carga con el último trabajo antes de inaugurar la decena. Se llama Infrasoinuak, como esos sonidos que están ahí pero que no se pueden escuchar. Una metáfora que describe para el músico lo que vivimos, ese "sobreestímulo del ruido de fondo que no te deja discernir lo que es importante de lo que no". También es un alegato de lo 'infra'. De hecho, al principio el disco iba a llamarse solo eso, 'Infra', como un homenaje a esas minorías de las que todos, de una manera u otra, formamos parte. Lo 'infra' también es aquello que tiene que pelear por ser escuchado, en la calle y en los medios.

"Hay un conglomerado de prensa muy jodido en este país que dificulta que haya un debate sano sobre cualquier cosa". En Hozkia, el corte siete de Infrasoinuak, Gorka, canta: "Somos presos del cortoplacismo"; y lo completa en esta conversación con Público: "Somos presos de una forma de hacer política en la que los aspectos que importan como la educación y que no dan votos, no interesan; así es muy difícil solucionar nada. Por ejemplo, una respuesta judicial y policial ante un conflicto político como Catalunya no soluciona nada, igual te da votos pero el problema va a seguir ahí, y solo se puede arreglar con política".

Es el disco nueve, pero lo viven como si fuera el primero: "No queremos vivir de rentas sino intentar ir un paso más allá. Hay veces que dices, ¿qué puedo hacer ahora que no haya hecho ya? Nosotros siempre cambiamos de productor para que, con la música, vengan nuevas ideas. Me cuesta más con las letras, intento buscarle otras vueltas aunque no es fácil hacerlo sin caer en la evidencia". Infrasoinuak no es un disco rupturista: es la voluntad política de volver a hacer canciones desde las vísceras. En el single, ‘Spoiler!’ cantan Jamás devolverán lo robado porque saben que no tiene consecuencias, y lo afina: "Me cuesta bastante creer en la división de poderes cuando veo algunas noticias. Permíteme que sospeche".

Que la música engancha no es nuevo. Que la adrenalina de subirse a un escenario es comparable a pocas cosas en la vida, tampoco. El ideólogo de Berri Txarrak compara la música con una droga buena: "En los directos lo vives como un sumun, con todo el feedback del público. De ahí pasas a la soledad y al vacío físico y emocional cuando bajas". Engancha, aunque luego la fase de abstinencia se vuelve dura porque sabes que cuando se apaguen las luces volverás a ser uno entre un millón bailando en el borde, como cantan en Jainko Ateoa

Para un fan o para mil

Publican en su propio sello desde hace tiempo, Only the dreams, porque "cuanto menos mamoneo, mejor". Esto implica más carga de trabajo pero una ventaja sencilla: "Tus errores son tuyos, no tienes que rendir cuentas a nadie y eso no se paga con dinero". Aunque en veinte años caben mucha contradicciones para un grupo de punk rock. Puede pasar que agoten entradas en La Riviera de Madrid o puede que toquen para un solo fan en un concierto de Nantes, un episodio que se hizo más viral de lo que hubieran querido porque nunca pretendieron convertirlo en campaña de marketing.

"Tus errores son tuyos, no tienes que rendir cuentas a nadie y eso no se paga con dinero"

"Para muchos grupos todos los días son Nantes", apunta Gorka, aunque no es su caso. No necesitan autobombo porque llenan igualmente amplias salas que encabezan carteles de festivales tan dispares como el Viña Rock, el Cruïlla o el Sonorama. "La batalla del rock va mucho por las salas, más que por los festivales. Eso de batirte el cobre encima de un escenario ante un público que no te conoce del todo te pone en tu sitio. Sería peligroso si en todos nuestros conciertos tuviéramos a la gente ganada antes de decir 'hola'". Sinceridad, que no sincericidio. "Demasiada comodidad no le va bien al rock, está bien tener que pelear por algo". Una lucha que dura ya más de dos décadas en las que ha habido un poco de todo.

"Es verdad que el rock está, o estamos, un poco domesticados. Ya no da esa sensación de peligro que debería. Igual eso está ahora en otros estilos". Gorka reconoce que aunque las canciones tienen que morder, las hay que abogan por puro placer hedonista que y no por ello hay que dejar de bailarlas. "El rock y la cultura en general tiene que contar lo que está pasando y cuestionar la realidad", porque quizá no vayan a cambiar el mundo pero sí pueden quebrar columnas: "Las canciones son como globos sonda que se quedan ahí hasta que explotan y se transforman en un arma muy potente".

De Rise Against a la M.O.D.A

Con los años han ido ampliando el espectro estilístico, estirando guitarras, forzando los sintes, trabajando melodías o mezclando distorsión y velocidad con susurros. Hay mil formas de llegar a quien te escucha y a Berri Txarrak le interesan todas. Aunque no ocultan que siempre han sido muy de Rise Against. Lo suyo con la conocidísima banda de punk rock es casi una historia de amor que culminó en el temazo políglota Denak ez du balio en el que Gorka, como decía el locutor de Radio3 José Manuel Sebastián, aporta el tono pop a la canción y Tim McIlrath -voz y guitarra de Rise Against- se la lleva a terrenos más hardcoretas.

Después de aquella colaboración han venido muchas giras conjuntas por Europa y Sudamérica. La siguiente será en Australia, donde resonaran las guitarras de Berri Txarrak por primera vez. El Prayer of the refugee de los de Chicago después del Spoiler! de los de Lecumberri (Navarra). Pero les quedan igual de bien las canciones con el grupo punk del momento como con las bandas rompepistas que arrastran a la juventud, como por ejemplo la M.O.D.A. Con ellos comparten canción y palabras bonitas: "Es un grupo modelo, están haciendo las cosas muy bien y con mucha pasión. Se lo han trabajo mucho y me alegro de lo bien que les va".

Cuando suena PRMVR en los conciertos de La M.O.D.A. el público corea, como si fuera su lengua materna, la parte en euskera que canta Gorka, igual que en los conciertos de Berri Txarrak. "Desde muchos medios se trata al público como un ente que no piensa. La lengua es importante si tienes algo que decir, no tanto en qué idioma cantas sino qué estás diciendo. Nosotros nos tomamos las letras tan en serio y son tan importantes para nosotros que por eso cantamos en euskera".