Publicado: 03.11.2013 12:11 |Actualizado: 03.11.2013 12:11

"Los discos van a pasar a ser sólo una carta de presentación"

El guitarrista, que llevará a Barcelona el directo de su último trabajo con el grupo OK World, actuó en el Festival de Músicas del Mundo de Oslo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El estudio del pianista Bugge Wesseltoft está a las afueras de Oslo a la orilla del río, en un conjunto de edificios industriales del siglo XIX reconvertidos en estudios para músicos y artistas. Josemi Carmona llega con su guitarra a la espalda directamente del aeropuerto, ya de noche. El lugar es laberíntico y hay que llamar por teléfono, a los pocos segundos aparece Wesseltoft exultante, en camiseta pese al frío otoño noruego. "¡Yosemi!" grita, le da un gran abrazo y le invita a entrar en la sala donde un indio muy alto, también con gorro de cocinero, suelta la cazuela para correr a abrazarle. Es Shri Sriram, bajista de OK World, el conjunto liderado por el pianista noruego con el que Josemi Carmona acaba de editar un disco (OK World, Jazzland records) y realiza una gira que le llevará el próximo día 8 al Teatre Joventut de L'Hospitallet de Llobregat.

También atareados en la cocina están los tres percusionistas, el indio Vivek Rajagopalan, el libanés Khaled Yassine, y el mozambiqueño Amade Cossa. Josemi se disculpa por llegar tarde (el vuelo se ha retrasado), y con las manos vacías, "tenía que haber traído jamón" repite mientras abraza a sus compañeros. Lo primero que hace Josemi es sacar el teléfono móvil para mostrar entre orgulloso y admirado a su hija de 15 días, "beautiful" les dice en inglés, y se queda unos segundos mirando embobado la pantalla. Es su tercera hija, pero está maravillado como un padre primerizo y confiesa que es duro tener que viajar tan pronto tras su nacimiento. Estos días está siendo la antítesis del mito del flamenco de gira: se levanta pronto, hace gimnasia, come con moderación, apenas bebe, y se retira pronto al hotel para intentar ver por videoconferencia a su hija. El menú de la cena es tan ecléctico como la música de OK World: patatas al curry, ensalada libanesa, cordero noruego, arroz, y para terminar mojitos picantes.

Pero esto no es sólo un encuentro de amigos: el grupo tiene dos jornadas de ensayos para preparar los conciertos de la gira, empezando por el de apertura del Festival de Músicas del Mundo de Oslo en su vigésima edición. El grueso de la grabación se realizó en Mozambique, durante la última gira a la que Josemi Carmona no pudo asistir por tener otros compromisos. Ha grabado las guitarras en su casa en Madrid. El disco incluye un tema sólo de guitarra, Josemi. "Es una improvisación. Bugge me pidió que hiciera un tema de guitarra sólo, y fue lo que me salió en el momento, tampoco le di demasiadas vueltas. Pero escuchándolo ahora  la verdad es que me ha gustado", explica el guitarrista.

Carmona se muestra en un principio prudente con respecto a su participación en los temas en los que no ha grabado. "Hasta que no te metes no sabes cuál va a ser el resultado: avisé de que si había algún tema en el que no me sintiera cómodo, se lo decía, para tampoco estar por estar. Yo creo que no hay que tocar por tocar, sino cuando uno se siente bien y está seguro de que va a aportar. Pero al final sí que he encontrado mi sitio en todos los temas, en algunos tengo más presencia que en otros, porque son tradiciones musicales muy diferentes y no siempre se puede encajar de la misma manera, pero creo que está siendo una experiencia muy positiva para todos".

Los demás músicos rechazan las dudas de Josemi desde el principio. Se muestran seguros de que el madrileño encontrará su sitio y aportará mucho al sonido global. "Josemi ha sido la última pieza en la composición de OK World", explica Wesseltoft. "Pensé que sería increíble poder contar con su música, su toque, su tradición, y creo que su guitarra encaja muy bien en lo que queremos hacer." El pianista noruego siente gran admiración por toda la familia Carmona, sobre todo por el padre de su compañero de banda. "Adoro a Tomatito y a Paco (de Lucía), pero Pepe Habichuela es para mí el mejor guitarrista flamenco, tiene una calma en su música, una profundidad, es increíble".

En los ensayos se van estructurando los temas, aunque queda mucho margen para la improvisación, individual y colectiva. Se nota en ensayos y conciertos que los músicos se admiran y disfrutan tocando juntos. Los tres percusionistas suenan como un solo instrumento, un ritmo elaborado y nuevo en el que siguen reconociendo los ecos de las músicas de cada uno. Un ritmo que sienta las bases de la personalidad especial a OK World. El bajo de Sriram alterna funciones rítmicas, la creación de capas de sonido con ayuda de un procesador de efectos y el refuerzo de melodías, además de sus solos que en ocasiones ejecuta con un arco. El piano de Wesseltoft y la guitarra de Carmona son los solistas armónicos del conjunto, uno proviene del jazz y la electrónica, otro del flamenco, pero comparten solos, dialogan, se turnan para incorporarse al ritmo, de forma muy compenetrada. Josemi no habla muy bien inglés, sin embargo se entiende a la perfección con sus compañeros.

"Estoy aquí en Noruega con músicos de todo el mundo, y aquí no hablo ni noruego ni inglés, ni árabe, ni español. La música es un lenguaje, y te entiendes con cualquier músico de otro país, siempre que conozca su instrumento y tenga el corazón abierto", explica. El trabajo con OK World "es una manera de hacer música que es muy libre, muy de ambientes, con sólo dos acordes... es todo lo contrario del flamenco. En el flamenco hay un puñao de información, de notas, muchas variaciones, mucho movimiento, es más complicada la música en sí. Aquí con dos cambios te haces un tema de 10 minutos. Para mí, lo más difícil es la sencillez. Adaptarme a esa sencillez armónica y de estructura a veces me cuesta, porque es algo a lo que no estoy acostumbrado. Pero la verdad es que me siento cómodo".

La fusión y las músicas del mundo no son algo nuevo para Josemi Carmona. Lleva haciendo fusión desde los 17 años, en 1988 participó en el disco Songhai junto con los otros miembros de Ketama, Toumani Diabate y Danny Thompson. Parece sentirse cómodo en cualquier estilo, pero aclara que "En la fusión está el futuro de una manera de sentir la música. Y no tiene por qué ser el fin de las músicas originales, de las raíces sin fusión. Mi flamenco es mi flamenco. Esta es una experiencia que me viene muy bien, y estoy cómodo, pero mi música es la que he vivido de toda la vida, con mi padre, con mi abuelo. Yo he hecho mucha fusión desde hace mucho, pero el flamenco nunca lo he dejado, y me encanta tocar por soleas, y por bulerías y acompañar a un cantaor." El mundo del flamenco no siempre ha entendido a los que lo mezclaban con otras músicas, aunque "ya ha pasado ese día, desde que han visto que los grandes se han acercado a la fusión, Paco de Lucía, Camarón... la crítica ya lo toma como algo normal, en los tiempos de Ketama sí que nos daban palos".

El éxito de Ketama fue fulgurante, reconocidos por la crítica (aunque no en un principio por los puristas), y amados por el público. Casi dos décadas de trabajo continuo entre composición, grabación y giras por todo el mundo. Y de vivir como una estrella, llenando estadios. "Es una época de la vida, que la verdad que fue super bonita, y ahora estoy en un momento diferente, pero bueno. La música es algo que va por momentos, el éxito es efímero. La verdad es que siempre he estado haciendo lo que me ha gustado. Yo ahora me siento muy libre muy contento con lo que estoy haciendo." El guitarrista está inmerso en multitud de proyectos, aunque publica discos en solitario, el último Pequeñas cosas, fue nominado a un Grammy, y el próximo se espera para 2014, la mayor parte del tiempo está colaborando con músicos flamencos, de jazz o del mundo. "Yo me considero un músico de músicos. Donde estoy es donde los músicos me han traído. Los compañeros, en España y a veces fuera, me requieren para compartir música con ellos. Y a mí eso me hace feliz. Estoy contento y orgulloso de poder colaborar con gente diferente, y aprender muchas cosas. Y yo no me voy a quejar, porque, gracias a Dios, no paro de trabajar. Mi público no es masivo, pero hay gente que me sigue y me respeta mucho, y eso me enorgullece".

El mercado musical ha cambiado mucho desde los comienzos de Josemi Carmona. "La música está en un buen momento. Lo que no está en un buen momento es el negocio de la música. Hay dos efectos, uno es como una limpia: hay mucha gente que va a tener que dejar de hacer música, porque esta crisis lleva ya muchos años; y otro es que la gente que empieza ahora lo tiene bastante difícil, para entrar en los circuitos, para poder grabar un disco. Estamos en un momento de incertidumbre, por la economía, por las casas de discos, la piratería, los formatos... ¿Qué es ahora un CD? Pues como negocio no es muy grande. Yo lo que veo por ahí es que la gente en vez de estar con casas de discos, vende sus discos en los conciertos. Es una renovación del negocio, es una buena manera para seguir haciendo música. La música en vivo es lo que más salida tiene, los discos van a pasar de ser un negocio en sí mismo y una necesidad, a ser una carta de presentación. Yo creo que eso de estar un puñao de tiempo para grabar un disco va a cambiar para ser un apoyo para poder hacer actuaciones en directo".

Y es en directo donde se desarrolla OK World. Es un proyecto en evolución en el que cada actuación es diferente, un experimento para demostrar la universalidad del lenguaje musical que para Wesseltoft es una forma de reivindicar la igualdad de todos los seres humanos. En su primer concierto de esta gira, en Oslo, tocaron ante un millar de personas que disfrutaron, acompañaron con palmas a solicitud de los músicos, y aplaudió en pie al final.

Tras el concierto Josemi Carmona no se mostró del todo satisfecho con su solo, pese a que su granaína había despertado una gran ovación. Sin embargo al escuchar la grabación pensó que estaba muy bien. Preguntado si es habitual para él sentirse insatisfecho o inseguro, como en esta ocasión o sobre su tema en solitario en el disco, responde que "no es un tema de seguridad, es exigencia. Sí que es verdad que soy muy exigente con lo que hago. En mundo del jazz se vive más el momento y venga, ya está. En el flamenco muchas veces, sobre todo los guitarristas, le damos muchas vueltas a las cosas, a una música, a una grabación o a una actuación. En exceso. Es algo que a ver si aprendo de estas giras que estoy haciendo tanto con Jorge Pardo, como con Bugge Wesseltoft, a tomarme las cosas de una manera más liviana. Los guitarristas flamencos tenemos un nivel de autoexigencia que a veces me parece que no es sano".

A lo mejor no es muy sano, pero puede que sea esa autoexigencia la que aporte a Josemi Carmona una humildad inesperada en alguien que se convirtió en estrella en la adolescencia. Y la que haga que su arte siga siendo demandado por el público y por compañeros de todos los estilos que quieren compartir música con él. De momento lo hacen los de OK World, pero para mediados de mes ya estará en India con su padre para tocar con gitanos del Rajastán. Un músico de músicos, como él se define, que lleva más de dos décadas desarrollando su flamenco, e incorporándolo a casi todas las músicas del mundo.