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Series 'Distopía', la serie que ninguna cadena de televisión se ha atrevido a emitir

Tras cuatro años encerrada en un cajón llega a Filmin Distopía. Con un único capitulo producido hasta el momento, su creadora, Virginia Llera, pretende que su visionado se convierta en el impulso necesario para desarrollar el proyecto. 

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Imagen de la serie "Distopía"

Un Ministro de Economía corrupto es secuestrado tras la grave crisis, rescate y recortes que asolan al país. Los rehenes y el resto de ciudadanos son llamados a votar en las redes sociales para decidir si el político vive o muere. Con esta transgresora premisa se estrena en la plataforma Filmin la serie antológica Distopía. Pese al éxito de series con tramas autoconclusivas como Black Mirror, la ficción española no ha corrido la misma suerte que su predecesora y ve la luz tras cuatro años encerrada en un cajón por la falta de atrevimiento de las televisiones.

Aprovechando la oleada de plataformas norteamericanas (Netflix, HBO, Amazon) que han aterrizado en nuestro país, su creadora Virginia Llera pretende dar un nuevo impulso al proyecto con su visionado; y que, al igual que en la ficción, sean los ciudadanos y no las televisiones los encargados de valorar su contenido.

"Los dos partidos que se han concordado para turnarse en el Poder carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve. Pasarán uno tras otro dejando todo como hoy se halla, no acometerán ni el problema religioso, ni el educativo, ni el económico. No harán más que burocracia pura, caciquismo, favores a los amigotes y legislar sin ninguna eficacia práctica". Los creadores se sirven de las palabras de Benito Pérez Galdós para acometer una crítica a lo poco que han cambiado las altas esferas españolas en el último siglo.

Más allá del marcado carácter político del piloto, a lo largo de los episodios desarrollados Distopía pretende poner el punto de mira en una sociedad inmóvil y deshumanizada como la actual. El punto de partida de cada episodio siempre tiene a una persona que ha decidido separarse de la masa y emprender su propio camino. Ese lobo solitario necesario para que las cosas cambien…

La premisa inicial de ‘Distopía’ no puede ser más clara, obliga a los ciudadanos a tomar partido en el secuestro de todo un Ministro de Economía ¿Cuál es el mensaje que quieren transmitir con el piloto y que abarca el resto del proyecto?

La intención de Distopía es resaltar cosas que creemos que están mal en nuestro día a día. Nosotros nos paramos para preguntarnos en qué tipo de sociedad estamos viviendo. Vemos cómo acontecen hechos terribles como la corrupción cada día y no despertamos. No tomamos partido por las cosas y estas suceden sin que nos involucremos. En el momento en el que tú fuerzas al espectador a posicionarse sobre una situación, este se va a plantear ciertas cosas sobre su propia vida. En España con la corrupción cabría preguntarse por qué sigue sucediendo y nadie toma cartas en el asunto. Han robado el dinero a la sociedad y se están yendo de rositas, mientras que la gente lo está pasando realmente mal. Nosotros en el primer capítulo planteamos: Si tuvieras la oportunidad de votar, ¿qué harías para luchar contra la corrupción? O con la guerra de Siria, vemos sufrir a los refugiados todos los días y no hacemos nada.

Imagen de la serie "Distopía"

Durante su secuestro, el ministro lanza un mensaje muy claro: “Lo que somos como país lo hemos elegido entre todos”. ¿Es una pregunta que pretende abrir un debate sobre el tipo de sociedad que somos?

Lo que no pretendíamos con la serie es hacer la distinción entre buenos y malos, queríamos movernos en una escala de grises donde cada uno tenga su propio concepto de lo que ocurre. El mensaje del ministro quería incidir en que no es todo culpa del político, es muy fácil echar las culpas fuera sin miramos hacia dentro.

"Hay gente que se ha aprovechado, pero hay una corrupción desde abajo hacia arriba"

A lo mejor nosotros también somos responsables de que hayamos llegado hasta aquí. Todo el mundo tiene parte de culpa en lo que ha sucedido a diferentes niveles, por supuesto. Hay gente que se ha aprovechado, pero hay una corrupción desde abajo hacia arriba. El ministro dice en el episodio que los fontaneros o camareros también tienen la culpa ¿quién no conoce a alguien que le haya ofrecido hacer una factura en negro? Hay una corrupción a escala mayor porque a los niveles más bajos también se da. Entonces debemos preguntarnos cómo se limpia esto, porque todos somos responsables de hacer un país más honrado y más honesto.

¿Es la serie realmente una ‘Distopía’ o pretende ser política?

Para nada, la gente se puede dejar influenciar por el primer episodio. Queríamos hablar de los males de la sociedad del presente, envueltos en situaciones límite dónde espectador tuviera que plantearse ciertas preguntas incómodas. Nos centramos en esta historia porque era la más producible, el resto contenían elementos futuristas y eran más difíciles de ejecutar. El resto de episodios navegan en otros espacios y tiempos para hablar de ciertos aspectos de nuestra vida y ponerlos en duda. A lo mejor eso no se ha querido entender y se han dejado impresionar por el piloto.

El piloto no tiene nada que envidiar a series distópicas como Black Mirror o The Handmaid’s Tale. ¿Qué excusas han puesto las cadenas y plataformas para prescindir del proyecto?

Hicimos un primer recorrido por alguna plataforma de pago, pero Movistar y Canal Plus no se habían fusionado todavía y no estaban aceptando proyectos. Luego decidimos abrirnos a canales generalistas y de TDT, pero realmente en el momento en el que empezamos a moverlo no había muchos agentes para producir series. Hay algunos canales y plataformas que no nos han recibido. El principal escollo a salvar de esta serie s que no hay mucha tradición de series antológicas con capítulos independientes, y directamente a las cadenas solo les interesan historias de personajes que se desarrollan en el tiempo. Con la llegada de Black Mirror, la idea debió ser simultánea y nos iluminó para desarrollar el proyecto. En España no ha habido ese tipo de series y es un tanto arriesgado.

¿Ha influido su temática?

Pudo echarles para atrás y confundirles. Al ser un primer episodio con un carácter político han debido de pensar que la serie es política. Hemos explicado por activa y por pasiva que no es una serie política, simplemente el piloto trata ese tema. Nosotros queríamos hablar de la sociedad y de las nuevas tecnologías y no creo que se haya entendido del todo. Hay gente que ha dicho que emitir este primer episodio debía ser algo peliagudo. Los responsables tampoco te dicen claramente que no te han cogido por la temática, dan ciertas excusas como que no es el producto que están buscando y que no encaja dentro de los parámetros de la cadena. Igual no fuimos inteligentes y en vez de crear el proyecto y moverlo durante siete o diez años buscando cadena, decidimos producir el piloto para que vieran lo que sabíamos hacer. A lo mejor eso ha sido negativo, porque con el proyecto no se evidenciaba claramente el cáliz que iba a tomar el piloto.

Finalmente ha sido Filmin la única plataforma que se ha atrevido a estrenar el piloto ¿Cómo se abre la puerta de su emisión? ¿Quién decide emitirla pasados cuatro años?

La intención de estrenarla surge por nuestra parte. Nos daba un poco de pena dejarla en el cajón porque ya habíamos agotado la mayoría de posibilidades. No están todas cerradas, pero nosotros estamos agotados después de 4 años y queríamos compartir el piloto con todo el mundo. Lo ha visto mucha gente de nuestros círculos y ha recibido unas críticas maravillosas. Lo lanzamos también como una estrategia e intentar que su estreno sea el gancho para que sigan abriéndose oportunidades.

"La profecía se ha cumplido: Es sorprendente la gratituidad con la que opina todo el mundo"

En 2013 las redes sociales aún no estaban en su punto de ebullición y de generación de polémicas constantes. Tras cuatro años, las situaciones que se dan en el primer capítulo no se diferencian mucho de la actualidad.

La profecía se ha cumplido. Es sorprendente la gratuidad con la que opina todo el mundo. No hay ningún filtro y hay una parte de la población que utiliza Twitter directamente para insultar. Todo el mundo se esconde detrás de un perfil que no sabemos si es real o no y, en el caso de la serie, pueden votar sin tener que mostrar su identidad.

Imagen de la serie "Distopía"

¿Tienen miedo a la autocensura que está teniendo lugar?

Nos da miedo pensar cómo va a repercutir cuatro años después el episodio en las redes, viendo la criminalización que se está produciendo hoy en día. Pretendemos lanzar una campaña en redes dirigida a los políticos y hemos tenido que hablar con abogados para saber si puede acarrear algún tipo de represalia. Eso ya es un punto de partida que a muchos les tiraría para atrás.

La serie se emite en un momento en el que artistas y cómicos están siendo objeto de una mordaza constante ¿Ha habido una involución en la libertad de expresión en estos cuatro años?

Hoy en día no puedes opinar con libertad y se está permitiendo esa involución. Hago referencia a la serie The Handmaid’s Tale, que es una distopía mucho más bestia que la nuestra, que habla de cómo la libertad no te la quitan de un día a otro. Vas cediendo sin darte cuenta parte de ella y no sabemos si esto tiene un punto y final en el que no haya lugar para la discrepancia o la crítica.

El panorama audiovisual en España se ha expandido en los últimos tiempos con el desembarco de cadenas y plataformas norteamericanas ¿Ven como una oportunidad su llegada para que fijen la mirada en ‘Distopía’?

Lo que intentamos con el estreno es demostrar lo que sabemos hacer. Si no lo movemos y no lo mostramos, nadie nos dará esa oportunidad. Nuestra idea es que fuera un proyecto de nicho, pero nos adelantamos a nuestro tiempo y probablemente es ahora cuando se abre un abanico para producir series especializadas que a nivel de cadena generalista es complicado que las acepten. Este tipo de ficciones van dirigidas a unas plataformas que tienen muy claro el público que quieren atraer.

Al público ya no le vale cualquier cosa porque está viendo muchas cosas que vienen de fuera. La cadena generalista tiene una máxima que es conseguir altas cuotas de audiencia para rentabilizar su publicidad. Falta ese gran paso adelante de las plataformas de pago y Movistar es la gran esperanza de todos compitiendo en el próximo Festival de San Sebastián con La Peste la primera serie española en sección oficial. Tiene que abrirse un futuro en la ficción que no dependa de los rankings y que tenga en cuenta todos los nichos de público, porque hay gente que quiere ver series como Distopía y no puede.