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Un epitafio sonoro para decir adiós a una época

Pájaro Sunrise cierra etapa con su disco más sombrío

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Yuri Méndez creció en una calle pequeña y estrecha a las afueras de León. A mediados de los noventa, cuando era un adolescente, había tres tiendas de discos en la ciudad (más que hoy, curiosamente). No se puede decir que su oferta musical fuera especialmente completa. Tampoco pasaban por allí las giras de grupos destacados. De forma inesperada, llegó a sus manos un disco de Bruce Springsteen... y siguió tirando del hilo.

Pájaro Sunrise, su grupo, suena a música americana por eso. En las tiendas de discos descubrió al jefe por el método del goteo, pero cuando llegó el Audiogalaxy (mítico programa P2P cuyo éxito aumentó exponencialmente tras el cierre de Napster) hubo inundación: todo lo que puedas imaginar entre HankWilliams y Wilco. "La parte de coleccionismo que tenía Audiogalaxy resultaba muy divertida. Supongo que tardar dos semanas en reunir todas las canciones de un disco te hacía valorarlo más cuando por fin podías escucharlo", recuerda, otorgando al programa informático el aura romántica que otros le dan a las viejas tiendas de discos.

"Es un disco de ruptura con el pasado, sobre crecer y aceptarlo"

Pájaro Sunrise acaba de publicar su tercer disco, Oldgoodbyes (Lovemonk), sólo ocho canciones y un tema en común: la despedida. "Es un disco de ruptura con el pasado, ya se trate de situaciones, personas o maneras de pensar. Es un disco sobre hacerse mayor y aprender a aceptarlo", responde el músico.

En el pasado vivió su particular momento de éxito (Kindafantastic, canción que le cuesta tocar en los conciertos, sonó en todas partes gracias a una campaña publicitaria de McDonalds) y ha hecho giras por Europa y Japón, pero más destacable aún es que ha generado una fiel base de seguidores que han conectado con sufolk-pop manso, delicado y sentimental. "Es importante que lo que grabo sea coherente con lo que soy en el momento en el que lo hago y con aquellos que lo tocan conmigo. Sé que necesito que el próximo disco sea distinto a este porque he cambiado desde que escribí estas canciones; después, ¿quién sabe?", se pregunta Méndez.

"Es importante que lo que grabo sea coherente con lo que soy"

La influencia del country, del folk y del soft-rock estadounidense es clara, pero también sorprenden las hechuras soul de una canción como Song for Evangeline: "Me gustan muchos cantantes soul. Sam Cooke, Otis Redding, Al Green, Curtis Mayfield, Marvin Gaye, Ben Harper cuando le da soulera... No sé, podría decir miles".

Pájaro Sunrise no aspira a innovar ni a cambiar la historia del pop, sólo a ser sincero consigo mismo. "Eso no quiere decir que me limite a imitar patrones ni que renuncie a buscar una forma de expresión propia. No hay grupos de pop que innoven; simplemente grupos que encuentran una forma personal de expresarse. Sigo buscando la mía", explica.

El músico, que curiosamente tiene una página en la Wikipedia holandesa, pero no en la española ("no tengo ni idea de quién la escribió"), avisa de que Old goodbyes es "el epitafio en la tumba de una época" y que el próximo disco será distinto: "Mi forma de escribir canciones ha ido cambiando desde que escribí estas. He pasado página", reconoce. El libro todavía no está terminado.