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"Escribir poesía es hacer liquidación de existencias"

El escritor cántabro presentó dos obras de una tacada: un poemario, 'Los enunciados protocolarios' (Vandalia); y una novela, 'Virginia o el interior del mundo' (Planeta).

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La entrevista arranca con tres preguntas muy formales sobre diferencias entre prosa y verso a las que Álvaro Pombo (Santander, 1939), aún frío, responde con cierta seriedad y gesto de hastío. Pero pronto ceden los corsés. A los tres minutos, flaquean las pilas de la grabadora y el escritor estalla en su primera carcajada. "¡Ponte las pilas!", exclama, celebrando el imprevisto. Ya será imposible someter la charla a un guión. El frenético Pombo salta durante una hora de tema en tema, desatado un ímpetu torrencial. Ignora varias preguntas, llevado por el entusiasmo de su respuesta anterior, y responde a otras declamando poemas, sin importarle que algunos curiosos lo escruten en el hall del hotel Inglaterra, en Sevilla, donde el jueves presentó dos obras de una tacada: un poemario, Los enunciados protocolarios (Vandalia); y una novela, Virginia o el interior del mundo (Planeta).

Ya está la grabadora.

No te rayes, ¿eh? Como me dice un amigo mío: Ahora me voy, pero no te rayes. Porque yo me rayo mucho.

¿Qué comparten estas dos obras?

El ritmo. La estructura prosódica. Es que dicto los libros en voz alta. Vivo en un mundo muy auditivo, de la viva voz. Por ejemplo, Los enunciados puede parecer duro leído, pero es un gran poema de amor para leer en voz alta.

Protocolos (1973), Variaciones (1977), Los enunciados protocolarios... ¿Por qué a sus poemarios de amor les pone nombres en clave filosófica?

Es que mis frases, por ejemplo, qué se yo [lee]: "Todo el fragor del oleaje caducado [...]". Es cómico llamar a esto protocolo, pero es un enunciado. Lo tomo de la Escuela de Viena, que hablaba de los enunciados básicos en la ciencia. Por ejemplo: a las 5.43 la partícula se mueve del punto A al C. Y el amor también tiene su protocolo. No es aquí te pillo aquí te mato.

¿Un uso irónico del protocolo?

Soy una persona tan sumamente sentimental, soy tal calamidad afectiva, que tengo que titular de manera terriblemente distanciada. Por ejemplo, este verso: "Dulce amor nos corriéramos juntos". No puedes llamar a esto Canción de amor. Es tan verdad el amor, la soledad, el regreso, que hay que distanciarse. O este: "Oh adrede Carrefour y todas las grandes superficies de mi inservible corazón". Creo que es el mejor verso que he escrito.

También está el famoso Ilegible es el sol desvinculador del mundo [de Hacia una constitución poética del año en curso (1980)].

Pero es antiguo. Perdona, te estoy dando la peor entrevista de tu vida.

No, pero también puede dar problemas el titular...

Que sea así: "Durante media hora, bebiendo Cardhu y sin fumar porque está prohibido, Álvaro Pombo hizo un enunciado protocolario más".

¿Es verdad que cree que su poesía se pondrá algún día de moda?

Cuando muera [ríe]. Y estoy al caer, me queda nada, dos telediarios. ¡Estoy a punto de presentar suelas! Y habrá un revival bárbaro. ¡Una fiebre pómbica recorrerá el mundo! [ríe].

José Antonio Marina, en el prólogo de su poesía completa (2003), describe su fe juvenil en la capacidad reveladora del poema. ¿La mantiene todavía?

Sí, pero no lo digo mucho porque suena un poco cursi. Ahora estoy leyendo a Wallace Stevens. Lo que escribe sale de muy abajo. Está liquidando existencias. Escribir poesía es hacer liquidación de existencias. Yo aquí [en Los enunciados] hablo de mis padres, sale Sevilla, Extremadura, las masturbaciones... ¿Revela eso algo?

Usted dice que, aunque algo sea cierto, si aparece en una novela deja de serlo automáticamente. ¿Cómo lo explica?

Porque está transformado en palabras. Es todo irreal, y sin embargo son sentimientos verdaderos.

¿El pacto de verosimilitud es distinto en prosa y poesía?

No, yo hago muy poca distinción.

¿Y la religión tiene algún papel en toda esta revelación?

Pero no en el sentido del dogma, sino con la disposición natural del hombre. El hombre más agnóstico es religioso. Y eso no quiere decir que yo crea en la inmortalidad. ¿Pero cómo iba yo a decir tal cosa? ¡Cómo pueden decirlo los putos curas!

Usted sigue la idea de Pedro Laín de que ciencia y poesía comparten en cierto modo un mismo fin: expresar la realidad.

Sí. Yo ocupé [en la Academia] el sillón de Pedro Laín. Mi discurso de ingreso era Verosimilitud y verdad.

Y ocupar el sillón de Laín, contó usted, le provocaba sensación de "inverosimilitud". ¿Por qué?

Ocupar, qué se yo, el de Jacobo Fitz-James Stewart hubiera sido más verosímil, pero Laín era un gran sabio. Aunque mi referencia [intelectual] fue José Luis López Aranguren.

A Julián Marías tambien le reserva un lugar destacado en su discurso de ingreso en la RAE.

Fue un hombre maltratado por la generación nuestra. Valía mucho.

Como toda esa Tercera España.

En España machacamos a la gente. Luego se nos olvida, porque no tenemos memoria. Ya lo sabía Franco, por eso se encargó de que hubiera puta memoria histórica mañana, tarde y noche, pero de los suyos. Y los otros, inocentes total, nada.

Pero, como usted dice, ahora el ambiente sí es "respirable".

Hemos avanzado, sí. Y a eso ha contribuido, sin duda, la pasada por la izquierda de Felipe [González].

Hablando de política...

Bueno, sabes que yo tengo mi candidata, que es Rosa Díez. Se dice que UPyD puede sacar entre tres y cuatro en Europa. Una pica en Flandes. Pero yo soy de la izquierda socialista de UPyD, no de la otra corriente. Estuve en la manifestación en que gritaban "Todos somos Alcaraz". No lo he pasado peor en mi vida.

A Obama le dedica unos versos. ¿Le ilusiona su presidencia?

Sí, es un personaje kierkegaardiano, educado en lo que Kierkegaard llama la posibilidad del fracaso absoluto. Obama es un marginal.

¿Seguro?

Cuando estuvieron buscando el perro, fueron a por uno de la calle. Uno mixto, híbrido, marginal. Yo también soy como ese perro, híbrido, mixto y marginal. Yo es que tengo demasiada vehemencia. Escribo demasiados libros demasiado seguidos, amo demasiado, llamo demasiado a quien amo. Todo el mundo tiene móvil, pero yo hago un himno al móvil desde que con el Planeta me dieron uno. Mando mensajes...

¿Mensajes cortos?

Sí. Escribo "por" con una equis.