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El espacio pionero de la fotografía comprometida

El Macba recupera con una exposición el legado del Centro Internacional de Fotografía de Barcelona

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En pleno Barrio Chino (ahora conocido como el Raval), se inauguró en 1978 el Centre Internacional de Fotografía Barcelona (CIFB), una institución pionera que entre los años 1978 y 1983 se dedicó a la divulgación de la fotografía. El centro, clave por sus características durante la Transición, ofrecía una escuela, sala de exposiciones, biblioteca, cine y bar, y se sumó a la expansión internacional de instituciones, festivales, programas académicos, galerías y publicaciones que en los sesenta surgieron del modelo económico posindustrial.

La mente pensante y ejecutora del atrevido proyecto fue Albert Guspi (1943-1985), un fotógrafo y reportero que en 1973 abrió en Barcelona Spectrum, la primera galería comercial de fotografía que hubo en España. Spectrum ofrecía un programa de exposiciones que incorporaba artistas internacionales, y combinaba la presentación de fotógrafos históricos con fotógrafos contemporáneos.

El CIFB rompía el discurso de que con Franco la dictadurahabía terminado

Dicha sala se convirtió en el epicentro de la fotografía contemporánea de la época, pero Guspi con eso no tenía suficiente, y dio una vuelta de tuerca creando el CIFB. Así que se hizo con un edificio de tres plantas que había sido una antigua fábrica de pastas alimenticias. Para anunciar lo que escondía el inmueble en su interior, la fachada se decoró con un mural realizado por Arranz Bravo y Bartolozzi, que representaba un resumen de la historia de la fotografía a través de los retratos de algunos de sus maestros más célebres, como Daguerre y Robert Frank, pero que también incluía celebridades locales como Oriol Maspons o Xavier Miserachs.

El CIFB culminó la trayectoria de Guspi como promotor visionario de la cultura fotográfica de este país, y siguiendo su inquieta vocación internacional se inspiró en lo que sucedía al otro lado del Atlántico. Desde sus inicios, el centro se integró en la tradición de la cultura documental, siguiendo el modelo del International Center of Photography neoyorquino de Cornell Capa. Precisamente, fue el hermano de Robert Capa quien acuñó el término 'fotografía comprometida' para clasificar el fotoperiodismo de los años treinta. Y Guspi, fascinado por la labor de Capa, quiso inaugurar el CIFB con una antológica de Agustí Centelles. El montaje funcionó y contribuyó a la recuperación de este protagonista de la fotografía moderna europea.

La muestra toma como eje el proyecto sobre los barrios de Barcelona

Toda la historia de este centro singular vuelve a salir a la luz gracias a la exposición que se puede visitar en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA). La muestra revela a lo que se dedicaban todos los vinculados al CIFB a través de casi 600 imágenes (263 copias de época y 310 diapositivas). De esta manera, el visitante se encuentra con testimonios gráficos de la vida popular en Barcelona, así como mucho material inédito (carteles, publicaciones, artículos, folletos...) que pasará a formar parte de los fondos del Centro de Estudios y Documentación del MACBA.

Además, para la ocasión se ha editado un libro que incluye entrevistas a muchos de los que participaron de la experiencia del CIFB.

La exposición, comisariada por Jorge Ribalta y Cristina toma como eje el proyecto documental sobre la Barcelona cotidiana y la vida en los barrios. Y esa fue la aportación esencial y singular del CIFB. Por ello, los distintos temas del montaje ofrecen algo más que un viaje sociológico en el tiempo.

Las imágenes que descubrirá el visitante están realizadas por profesores, algunos alumnos y fotógrafos próximos al CIFB, como Eduardo Subías, Anna Boyé y Pep Cunties, entre otros. Todos ellos formaron un magma de profesionales de la imagen que perseguían historias que no aparecían en los periódicos. Sus trabajos permiten recordar los carnavales de Sitges de 1978 y conocer el interior de las chabolas de Montjuïc, o lo que sucedía en el Hospital Mental de la Santa Creu, por citar sólo algunos ejemplos.

Y es que por aquel entonces, las proyecciones y publicaciones promovidas por el equipo del CIFB rompían el discurso oficial que se dirigía a una sociedad que no se acaba de creer que con Franco terminase la dictadura, y con ella la represión y la censura.