Publicado: 23.01.2014 07:00 |Actualizado: 23.01.2014 07:00

La España del despropósito inmobiliario

Gereon Wetzel muestra en la película 'Casas para todos', estreno de enero de 'El documental del mes', el absurdo de un país con tantas viviendas deshabitadas como familias sin hogar

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¿Qué idea hay más necia que la de decenas de miles de casas vacías cuando existe la misma cantidad de personas sin un hogar? ¿Qué adjetivo se merece un país en el que muchas de sus familias han perdido la casa precisamente por la codicia de los promotores inmobiliarios, los constructores, los bancos... lanzados a una desaforada carrera en la construcción de viviendas? ¿Insensato? Sí. ¿Disparatado? También. Pero sobre todo, país bárbaro, inhumano, despiadado. Territorio del despropósito y de lo irracional, España es mal ejemplo en el resto del mundo por las consecuencias de la burbuja inmobiliaria, circunstancia que se ha convertido en el eje central de Casas para todos, película documental del alemán Gereon Wetzel.

Título elegido dentro de la iniciativa 'El documental del mes' -proyecto de la distribuidora Parallel 40, que nació en 2009-, el filme es el retrato de esa España donde la avaricia ha dejado paso a un paisaje del absurdo. Propuesta de autor, la película se aparta de las reglas del reportaje y no busca ni explicar minuciosamente una situación ni profundizar en ella, simplemente la muestra. Casas para todos, con guion del propio director junto a Anna Ginesti Rosell, pasa de un escenario a otro, dejando que el espectador vea el sinsentido de un país plagado de urbanizaciones fantasma, mientras decenas de familias viven en la calle.

Una urbanización abandonada. Casas y calles vacías. Un barrio de edificios altos deshabitado. Terrenos urbanizados -asfalto y farolas- en mitad del campo. La garita de un guardia de seguridad que vigila 30.000 pisos vacíos y que en sus ratos libres, es decir, prácticamente siempre, hace gimnasia en los jardines y las piscinas medio llenas de esa colonia. Son imágenes que solo se detienen para que el espectador escuche algunas voces, generalmente sobre fondos negros. Y la primera de todas es la de Aznar. 27 de noviembre de 2003: "¿Por qué España crece al 2,5 por 100 y Alemania, Francia e Italia no? ¿Por qué? Pues yo le voy a decir a usted por qué, porque son los países en los que más confianza hay hoy en Europa, en el mundo. Vamos a construir el año que viene 650.000 nuevas viviendas en España, más que en Francia y Alemania juntas. Récord histórico de creación de viviendas en España".

Récord histórico de especulación. Pisos y más pisos, adosados, chalés... desiertos, que nadie compra. Y con ellos, lo que ha quedado. Calles que sirven de pistas de prácticas para futuros conductores de autobús o como canchas de skateboard o vías para ciclistas... terrenos que han vuelto a ser conquistados por la naturaleza y por donde pasan de nuevo los pastores con sus rebaños. "Modelo de concepción urbanista sumamente innovador y eficaz...", decía el anuncio del proyecto de Marina d'Or Golf, cuyo PAI (Programa de Actuación Integrada) acaba de ser anulado por el Tribunal Superior de Justicia.

Casas para todos incide en esa sensación del absurdo, mostrando en la pantalla la situación incoherente de unos hombres y mujeres que viven debajo de un edificio que no se terminó de construir o la de las 26 familias que encontraron refugio en unas viviendas de nueva construcción en Sevilla. Escenas que hacen saltar chispas cuando aparecen después de haber escuchado las palabras de Francisco Hernández 'el Pocero', en septiembre de 2008, sentenciando: "En tres meses se quita el paro en mi país. ¿Cómo? Liberando el suelo".

Isidro Fainé, presidente de La Caixa, también está 'invitado' a participar en esta película, en la que se aprovechan unas declaraciones que hizo en 2011, en las que afirmaba: "Hay cosas que hoy cuestan cien y mañana sólo cincuenta, pero tu casa siempre tendrá un valor". Los audios de otras promociones urbanísticas completan el panorama sonoro del filme, en el que, sin duda, el premio al mayor despropósito se lo lleva Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón entre 1995 y 2011.  

"Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada (...) Este es un aeropuerto para las personas, este es un aeropuerto por y para Castellón. Y a partir de hoy, durante mes y medio, cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar esta terminal o podrá caminar por las pistas de aterrizaje, algo que evidentemente no podrían hacer si fueran a despegar o a aterrizar aviones".

Ni aviones en los aeropuertos ni familias en las viviendas, justo la idea contraria de la que lanzaron las familias que habitaron Corrala Utopía (bloque propiedad de Ibercaja): "Ni gente sin casa / ni casas sin gente". Un lema que, tristemente, no es realidad en España.

Casas para todos no es la primera película que se ocupa de la burbuja inmobiliaria en nuestro país. Desde el género documental, Erwin Wagenhofer contó las consecuencias del capitalismo, las causas de la crisis y, entre ellas, se detuvo especialmente en la edificación masiva en España en Let's Make Money (Vamos a hacer dinero). En €spanish dream, de Guillermo Cruz y Santiago Cirugeda, se hablaba de la dificultad que se les presenta a los jóvenes a la hora de acceder a una vivienda. Laura Folguera, en A ladrillazos, hablaba del pelotazo inmobiliario, del crecimiento urbanístico de la Comunidad Valenciana, y de las denuncias en la Unión europea. El cortometraje de Aleix Saló Españistán (La burbuja inmobiliaria), realizado sobre su propio cómic, fue un éxito de visitas en la Red. Desde la ficción, Jaume Balagueró o Max Lemcke, con Para entrar a vivir y 5 metros cuadrados, se ocuparon también del tema.