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"España no es país de protagonistas: el propio rey es un secundario"

García Sánchez estrena 'Los muertos no se tocan, nene', adaptación de una novela de Azcona

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Los muertos no se tocan, nene, que hoy llega a los cines de Madrid y Barcelona, nació con la intención de animar a un amigo. 'Era un proyecto para ver si Rafael se recuperaba. Le gustaron la idea y las inno-vaciones que había respecto a su novela'. El que habla es José Luis García Sánchez, director del filme, y a quien se refiere es a Rafael Azcona, el añorado guionista riojano que hace más de cinco décadas creó esta historia, que formaba una trilogía junto a El pisito y El cochecito, llevadas ambas al cine por Marco Ferreri.

El respeto y la admiración a la obra azconiana eran la base del guión que escribió García Sánchez junto a David Trueba y Bernardo Sánchez. 'Esencialmente, el texto está respetado al 90%', señala el realizador. El propio Azcona ya lo había modificado anteriormente de cara a una reedición: 'Le quitó el tono de novela jocosa, muy publicado en aquella época, y que lastraba el contenido literario'. La censura de esos años no contribuyó a la creatividad del texto, como se ha afirmado tantas veces. 'Eso es una cabronada que viene de la Inquisición, que decían que había producido el talento. Imagina lo que habría hecho Calderón de la Barca en libertad. Yo me pregunto, ¿qué novelística produjo el franquismo?'.

Hora de las explicaciones. Los muertos no se tocan, nene está rodada a la manera de los clásicos de aquella época, en blanco y negro, en formato físico ('el digital no da la misma textura', señala su director) y lo más llamativo, con las voces de los intérpretes dobladas: 'Sabemos que hay amaneramiento al plantearlo así, pero esto permite una buena dicción a los actores inexpertos y que se entienda cuando algunos hablan a la vez'. También se ha pretendido que predomine el plano secuencia tal y como lo entendía Berlanga, o al menos 'que parezca que todo va seguido'.

En la elección de los muchos actores ha buscado que fueran azconianos: 'López Vázquez y Gracita Morales están ahí, detrás de algunos. Hay que dar trabajo a jóvenes gorditos, descabezados, con cara de tontos', defiende el cineasta, que dice con rotundidad: 'España no es un país de protagonistas. El propio rey que tenemos, eso es un secundario'.

La reivindicación del cine español también interesa a García Sánchez: 'No es una mierda ni lo ha sido nunca. Siempre ha estado muy por encima de las posibilidades de la sociedad. De la A de Almodóvar a la Z de Zulueta te encuentras con más de 50 directores fantásticos. Tenemos que estar orgullosos de nuestra cultura y no solo del Madrid y el Barça'. Y concluye contundente: '¿En qué brilla España? Este es un país de perfil bajo. Hasta que no nos riamos de la Guerra Civil y el fascismo no estaremos salvados'.