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Se estanca otra vez la negociación para la reapertura del Chillida-Leku

Las instituciones están dispuestas a asumir la gestión, pero los Chillida sólo negociarían su venta

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Las conversaciones para la reapertura del Museo Chillida-Leku, cerrado desde el 31 de diciembre de 2010, se han estancado de nuevo entre las instituciones vascas y la familia del artista. El año transcurrido ha estado salpicado por distintos desencuentros en la negociación, que ayer volvió a ofrecer otro capítulo estéril a la vista de las posiciones mantenidas por el Gobierno vasco y la Diputación de Gipuzkoa, por un lado, y la familia de Eduardo Chillida (Donostia, 1924-2002), por otro.

Ambas partes siempre han mostrado su voluntad de llegar a un acuerdo para reabrir el museo, pero sus puntos de partida aún hoy son tan distantes que difícilmente cabe pensar en una entente a corto plazo. Básicamente, la primera y crucial diferencia que las separa es esta: mientras que las instituciones buscan un convenio de colaboración con la Fundación Chillida-Belzunce para gestionar el centro y descartan su compra, los herederos del artista sostienen ahora que sólo 'es posible' su reapertura al público 'en el contexto de una negociación de compraventa'.

La consejera vasca de Cultura, Blanca Urgell, y la diputada foral del área, Ikerne Badiola, se reunieron ayer con los representantes legales de la familia, a quienes transmitieron su voluntad de acordar un convenio de colaboración. La fórmula para reabrir el museo estaba abierta a tres posibilidades: los herederos del escultor podrían seguir con la gestión del museo con aportaciones públicas para cubrir el déficit (dos millones de euros en diez años); las instituciones asumirían directamente la gestión, o bien adoptarían un modelo mixto. Estas son las tres salidas posibles para las instituciones en la actual situación de crisis económica. Porque, como explicitó Urgell, la compra no se podría abordar 'de ninguna de las maneras'.

Los representantes legales de los herederos abandonaron la reunión sin dar respuesta. Esta llegó por la tarde, en un comunicado de la familia Chillida Belzunce. En el mismo, mostraba su disposición a un acuerdo de venta que supusiera 'la transferencia de Chillida-Leku de manos privadas a públicas' a cambio de una 'compensación económica justa para sus propietarios'. Y sin dar cifras, advertía además de que 'únicamente es posible considerar la reapertura libre al público de Chillida-Leku en el contexto de una negociación de compra-venta'.

La familia del artista fallecido se cierra así a la posibilidad de compartir la gestión con las instituciones públicas, una opción que, en cambio, sí había dado por buena durante toda la negociación con tres condiciones: conservar la unidad de la colección, el carácter monográfico del Chillida-Leku y el 'derecho de veto' de la familia ante cualquier decisión que pueda afectar a la obra del artista. Ahora sólo quiere vender.