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Este pop lo carga el diablo

Los míticos The Pop Group encabezan el Primavera Club

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La idea era incendiar el sistema desde dentro, el de la música y cualquier otro sistema. Por eso decidieron llamarse así: The Pop Group. Que parecieran una banda más de pop accesible, llamada a alcanzar el nirvana superventas con canciones pegadizas y amables, conseguir un contrato con una multinacional, vestirse a la moda, salir en la televisión, aparecer en la portada del New Musical Express (cosa que consiguieron, por cierto) y entonces, conquistado el corazón del sistema, hacerlo explotar convirtiéndose en todo lo contrario: un exabrupto punk de canciones bombásticas, descuadradas y esquizofrénicas atravesadas por mensajes políticos incendiarios. 'Esa era la idea original, pero nos emocionamos tanto que ya desde el principio nos metimos en algo bastante salvaje, estilos muy difíciles como el free jazz, el avant garde, la obra de Stockhausen', responde a Público el guitarrista de The Pop Group, Gareth Sager.

Sobra decir que la banda, formada en Bristol en 1978, no logró ningún número uno ('sólo conseguimos un salario durante siete meses', recuerda Sager), pero los dos discos que publicaron en 1979 y 1980 influyeron decisivamente en el despliegue artístico del punk (fueron la gran referencia del primer Nick Cave), en grupos combativos como Fugazio Rage Against the Machine y en la escena musical de su ciudad, que una década después alumbraría el trip-hop de Massive Attack y Portishead, dos de las bandas clave en la música de los noventa.

'La conclusión es bastante clara: el capitalismo no funciona'

Más de 30 años después, las canciones eslogan con las que intentaron dinamitar el that-cherismo cobran una palpitante actualidad y dan sentido a una gira de reunión que les trae esta semana al festival Primavera Club en Barcelona (jueves 24) y Madrid (sábado 26). 'La situación actual es muy parecida a la de entonces. Nos sentimos muy arraigados en aquella época de protestas, mucho más que con los noventa, cuando todo el mundo estaba gastando y gastando. La conclusión es bastante clara: el capitalismo no funciona', sostiene Sager.

Hay temas que podrían haberse escrito ayer, como Forcess of Opression ('Disturbios en el Grove, / barricadas en Brixton, / guardias de seguridad en St. Paul') o Rob a Bank ('Roba un banco, / roba a los ricos y dáselo a los pobres'). Según el guitarrista, 'así está configurado el sistema: siempre habrá gente que esté oprimida y gente avariciosa que les oprima. Nosotros queremos llevar energía a esa ecuación, pasar a la acción, denunciar que esto no es válido'. Y pone más énfasis en lo musical que en lo narrativo: 'No sé si sirven las letras, pero sí la energía que desprenden. Quizás la gente en España no las entienda, pero la mejor traducción es tocarlas e interpretarlas. Actuamos de forma muy intensa y eso aporta incluso más significado que las letras'.

'Nos decepcionaron grupos como The Clash, era el mismo rock de siempre'

Surgidos en mitad del estallido del punk, The Pop Group fue de las pocas formaciones que comprendieron el sentido de lo que habían hecho los Sex Pistols: no se trataba de hacer ruido, sino de hacer lo que quisieras. 'Nos decepcionó la evolución de grupos punk como The Clash. Era el mismo rockand roll de siempre, musicalmente eran aburridos. Nosotros queríamos hacer algo mucho más interesante a nivel musical. Donde la mayoría de los grupos tenían tres ideas, nosotros teníamos 28. E intentábamos meterlas todas en una sola canción', cuenta Sager.

Ante la sequía creativa en Inglaterra, The Pop Group se fijaba más en lo que llegaba del otro lado del Atlántico, bebiendo de artistas entonces emergentes como PattiSmith, Richard Hell o Television y escuchando mucha música negra, sobre todo a James Brown y los diferentes proyectos de George Clinton. Sager reconoce que a The Pop Group les gustaba 'la energía que había en Londres, donde había bandas muy buenas, como This Heat o The Subway Sect. Pero la mayoría de grupos no tomaba riesgos. Sex Pistols eran geniales, sus ideas y la energía, pero si te fijas bien, la música era como escuchar a Bad Company'.

El guitarrista de The Pop Group no cree que los disturbios de este verano tuvieran algo que ver con la política ('La presión por conseguir unas zapatillas caras tiene más que ver con las revueltas que David Cameron', analiza) y alerta sobre el control obsesivo que existe sobre la población: 'Es genial que la gente se levante y se queje al Gobierno porque pierden sus trabajos. El problema es que ahora está todo grabado en cámaras de seguridad. Te pueden ir a buscar a casa en cualquier momento'. Como un Gran Hermano. 'Exacto', concluye.