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La estética desolada de ruinas y descampados

Lara Almalrcegui inaugura ‘Margen y ciudad’ en el CAAC

JUAN JOSÉ TELLEZ

Quizá sean desiertos urbanos o la primera zarpa de la ciudad en campo abierto. Los descampados y los solares desobedecen las estrictas normas de las urbes y por ello le interesan tanto a Lara Almarcegui (Zaragoza, 1972), que ayer inauguró en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en Sevilla una exposición titulada Margen y ciudad.

“Los descampados cuentan historias impresionantes –afirma ella–. La ciudad siempre dicta qué es lo que hay que hacer y donde hay que hacerlo. Todo tiene una función en la ciudad, salvo esos lugares que escapan de la norma, los descampados y los solares, donde nos dejan tranquilos, anidan los pájaros, la vegetación silvestre o crecen parques bastardos”. Hay mucho de desgarro y de poesía en esos paisajes del abandono, esas ruinas de la posmodernidad, que la artista plasma a través de diapositivas, vídeos, ediciones o impresión digital. Se trata de un claro elogio de la ruina quizá como contestación a la cultura del pelotazo: “Llevo tiempo estudiando por qué están vacíos. Sobre todo porque ahora están amenazados, en vías de extinción”.

“A veces se ha especulado con ellos porque, en muchos casos, falta un proyecto de arquitectura. Los solares y los descampados son más bien ejemplos de la no arquitectura, del no diseño. Sin embargo, tampoco faltan solares que han sido cedidos para la construcción de un parque público y el Ayuntamiento de turno no lo ha construido sino que lo ha vendido para un centro comercial”.

Así ocurre en São Paulo, una de las ciudades elegidas por la artista para esta muestra, que también incluye otras ciudades como Londres o Zaragoza: “El principal interés de los descampados es que son de los pocos lugares de la ciudad que no corresponden con la realización de un diseño –escribe Lara Almarcegui–son lugares donde casi todo es posible porque en ellos no hay nada”.

En Rotterdam

En la actualidad, ella reside en Rotterdam pero, siguiendo su costumbre y con motivo de esta exposición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, ha trabajado en una visita al edificio del fututo acuario de Sevilla cuyas obras se encuentran actualmente paralizadas. A ella le interesa sobremanera el trabajo precedente de artistas como los estadounidenses Gordon Matta Clark, capaz de diseccionar con una motosierra el perfil de viejos pero hermosos edificios, o Robert Smithson, quien escribió en 1967 Un paseo por los monumentos del Passaic, en torno a la visión de dicha zona industrial desde las ventanillas del transporte público.

En otro plano de esta misma colección, la artista se interesa por los espacios expositivos, o por la medición y análisis de los materiales, volúmenes y pesos presentes en las edificaciones y que compila en la serie Materiales de construcción. En 2008, le concedieron el Premio Ojo Crítico de las Artes “por ampliar territorio en el campo de la escultura con actitudes que demuestran sensibilidad por lugares donde la naturaleza se enfrenta a la cultura”. Ahora, en la exposición del CAAC ha retratado a la ciudad, justo allí donde pierde su honesto nombre.

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