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Estopa: "Espero que no gane Rajoy"

Entrevista a los hermanos Muñoz, David y José, que regresan al panorama musical tras cuatro años sin un disco de estudio

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Los hermanos Muñoz, David y José, regresan al panorama musical tras cuatro años sin un disco de estudio. Su último álbum: Estopa 2.0, que saldrá a la venta el 21 de noviembre, está producido por ellos en su nuevo estudio, una antigua sucursal bancaria. “La música ocupa la banca”, afirman entre risas. A pocos días de las elecciones, consideran que “da igual quien mande”, pero esperan que no gane Mariano Rajoy.

Nuevo disco: Estopa 2.0. ¿Es una refundación del grupo?

David: ¿Sabes lo que son los agujeros de gusano? Se descubrieron en 1900 y pico y se supone que estos agujeros te llevan a una dimensión paralela, y el título va por ahí. Hemos entrado en una nueva realidad y en esa dimensión paralela este es nuestro primer disco. Es un reinicio: la tierra dos. Aunque, a lo mejor, se me está yendo la bola con esta explicación.

¿Y qué traén de nuevo en esta dimensión?

David: Como en toda realidad paralela habida y por haber (risas), siempre hay algo en común con lo antiguo, no es todo nuevo. El nuevo disco supone una evolución. Trae swing, rock and roll, rumba, ritmos de Cuba… Es el disco que más tiempo hemos tardado en crear, a excepción del primero, que tuvimos toda la vida. De hecho, aun no le he encontrado fallos, y mira que lo he escuchado veces.

José: Todas las canciones del disco tienen un carácter muy marcado y cubren un abanico muy amplio. Hemos querido que cada canción fuese diferente.

¿Musicalmente hablando son muy diferentes a los chavales de La raja de tu falda?

David: La diferencia es abismal. Antes éramos unos ignorantes que no sabíamos ni conectar la guitarra con los altavoces. Y de ahí, de no tener ni puta idea y de ser unos catetos, hemos pasado a ser unos catetos que producen sus propio discos.

Ya no graban con un radiocasete como en la famosa maqueta

David:  (Risas) Que va, ahora tenemos hasta un estudio nuevo. La música ocupa la banca. Hemos comprado una sucursal de La Caixa debajo de mi casa. Un espacio amplio, insonorizado, con cristales antibalas y luz natural. Nadie ve lo que pasa dentro pero nosotros vemos lo que pasa fuera.

 No está nada mal la idea de que la música ocupe la banca

José: Si en una sociedad lo más importante es la economía, es que vamos muy mal. Pero si lo más importante es la música es que estamos de puta madre.

David:  Sería un paraíso. Todo el mundo haciendo música… Sería perfecto. Me hace mucha gracia cómo desde arriba nos venden tangibles por intangibles. Te  venden aire, pero ellos quieren cartillas de ahorros  o quieren votos, pero sólo prometen que después de las elecciones todo mejorará. Siempre te quieren hacer el lío. Te dicen: “Después de las elecciones esto va a ser el paraíso”, y después toman la decisión que quieren sin consultar a nadie.

¿Se decantan por algún partido en las elecciones?

David: Claro que sí, por el 15-M. Yo creo que lo que está claro es que el partido que gobierna, en cualquier país de Europa, va a perder el poder, independientemente de la política que haya llevado.

José: Hombre está claro que la izquierda tiene más gasto social que la derecha,  que gasta menos en servicios sociales. Esa es la diferencia entre los dos. Pero la crisis seguirá existiendo. Porque da igual el partido que gobierna.

¿El gobierno da igual?

David: Sí, porque nadie sabe dónde está la salida. Y me parece genial que la gente se dé cuenta de eso. La gente ha salido a la calle para decir que no somos borreguitos y que nos damos cuenta de las cosas y estamos concienciados por el cambio. Se trata simplemente de tener sentido común.

Lo del sentido común lo dice mucho Rajoy…

David: Pero es que sentido común no es gastar menos. Para mí el sentido común sería recortar gastos al Ministerio de Defensa y no al de Sanidad, por ejemplo.

José: O lo de los paraísos fiscales. ¿Por qué existen? ¿Por qué  permiten que se lleven las fortunas que han cosechado gracias a la gente?  Y además no sabemos quiénes son. Queremos saber los nombres de los que están en los paraísos y de los que mandan.

Son invisibles…

David: Son como el terrorismo: invisibles. Es el terrorismo financiero. Nos atacan sin parar y ahora se ve que quieren hacer un cambio, y ya dará igual quien mande si la izquierda o la derecha porque en realidad va a mandar un “licenciado”.

José: Como en Italia.

¿Cómo los antiguos caudillos?

David: Antes venían ellos, ahora vienen banqueros. Es la misma historia con personajes diferentes.

Y si ustedes fuesen  los presidentes, ¿qué cambiarían?

David: Yo pondría policía financiera pero con pipa. Igual que cuando robas una joyería viene un tipo con pistola y te lleva a la cárcel, cuando robas al pueblo que venga un tipo con pistola y te lleva a la cárcel. Simplemente, la Gestapo financiera.

José: También queremos que el que entre apueste por el Medio Ambiente, subvencione coches híbridos…

David: Olvídate de eso (risas)

José: Hay que aprovechar que está aquí Público

David: ¿Y Rajoy va a hacer caso al Público?

¿Entonces da por ganador a Rajoy?

David: Espero que no. No lo doy por hecho, aun queda partido

En su música no vuelcan ideas políticas.

David: Nuestros discos son muy personales, son cosas que nos pasan. Yo puedo escribir un artículo crítico pero, cuando hago una canción, no elijo el tema. Yo no soy como Serrat, que lucha con la música. Nosotros representamos nuestra realidad. Como la canción de Pastillas de freno, que no es crítica, pero es un retrato de lo que pasa en una fábrica porque hay mucha gente que no lo sabe. El que vive en La Moraleja no tiene ni idea de la realidad del obrero, les parece hasta exótico. Pero la gente que ha trabajado  piensa “mira este cabrón cómo sabe lo que es esto”.

José: El problema es que nadie se pone en el puesto del otro, es un problema de empatía el que vivimos.

Cuando piensan en cómo eran en el 99, cuando sacaron su primer disco, ¿cómo se recuerdan?

José: Del 99 a aquí es una etapa nublosa. No me puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

David: Es como un pedo mental, no sé si es que estábamos pedo de verdad y no nos acordamos mucho o es que las endorfinas que se liberaban nos drogaban.

¿Con el paso de los años cómo quiren que se les recuerde?

David y José: Buena gente, sólo eso.