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El éxito de lo verdadero

La generación de Giralt Torrente está marcada por lo cotidiano y lo real

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Marcos Giralt Torrente se acordó mucho este lunes de su amigo el escritor Félix Romeo. Fallecido apenas hace mes y medio de forma repentina, con él había compartido buena parte de su andadura literaria. Y también sus ideas en cuanto a la literatura. 'Él formaba parte de una generación joven a la que a menudo se considera demasiado verde como para obtener honores', apuntó ayer Giralt Torrente.

Como él, Romeo también transitó por esa literatura de lo verdadero. La que, a veces, se confunde con la vida. La que lleva al papel aquello que nos remueve por dentro: ese amigo que se muere sin haberte despedido, o esas cosas que se acaban porque en realidad nunca existieron.

El escritor comparte una visión del oficio con Cristina Grande y Félix Romeo La muerte y el enamoramiento inesperado o el rechazo amoroso suelen dejarnos noqueados. La honestidad brutal se convierte así en notable materia literaria. Romeo lo consiguió en Amarillo, un gran libro publicado en 2008 en el que abordaba el suicidio de su amigo el editor Chusé Izuel.

Junto a Romeo se abocan otros nombres como el de Cristina Grande, que ayer formó parte del jurado que le otorgó el premio a Giralt Torrente. En 2008 ella publicó Naturaleza infiel, una novela cosida a fragmentos sobre lo que supone convivir con otros seres humanos mientras te escondes en una coraza que no deje vislumbrar tus sentimientos.

Y en 2010 llegaron a las librerías los relatos de Agua quieta (ilustrado por Esperanza Campos en Vagamundos) y Lo breve (Tropo). En ellos abordaba situaciones familiares cotidianas y reales. Sin pudor. Por los microrrelatos pululaban, entre otros personajes, su abuela planchadora.

Sin embargo, para esta escritora también hay límites. Como confesó a Público tras la publicación de estos libros, no pudo enfrentarse de forma literaria a la muerte de su hermana acaecida hace cinco años: 'Yo quería hacer una cosa muy de dentro, enfrentarme a eso. Pero es muy complicado, así que lo dejé. No pude', señaló.

Más ejemplos de esta literatura que rezuma verdad aunque juguetee con la ficción los encontramos en los libros de Daniel Gascón, La edad del pavo y El fumador pasivo.

Con ellos, la honestidad se convierte en notable materia literaria

El primero narra las historias de adolescentes enamorados, parejas en crisis y cuarentones, mientras que en el segundo, un joven afronta lo que supone ir dejando atrás la edad del pavo para darse cuenta de que lo que se le avecina no va a ser tan fácil.

Y eso, como ha ocurrido con Tiempo de vida, de Giralt Torrente, siempre es un añadido para el lector.