Publicado: 16.10.2016 21:31 |Actualizado: 16.10.2016 21:31

La Fábrica de Tapices esquiva la bancarrota

El mayor pedido en los últimos 200 años, 36 tapices encargados por el 'lander' de Sajonia, de nueva vida a una empresa de casi tres siglos después de una inyección de dinero público

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Marta Soria, una de las empleadas de la Real Fábrica de Tapices, teje en un telar de varios siglos de antigüedad. REUTERS / Susana Vera

Marta Soria, una de las empleadas de la Real Fábrica de Tapices, teje en un telar de varios siglos de antigüedad. REUTERS / Susana Vera

MADRID.- La Real Fábrica de Tapices de España ha conseguido alejarse del precipicio de la bancarrota después de una inyección de dinero público, un plan de reestructuración de deuda y su mayor pedido en 200 años, una treintena de tapices para Alemania.

El cambio de rumbo de la fábrica de 296 años de historia en Madrid es una rara excepción dentro del grupo de compañías españolas que se han enfrentado a la insolvencia. Cerca de 50.000 negocios han entrado en concurso de acreedores desde el inicio de la crisis económica en 2008.

El mercado de las alfombras y de los tapices tejidos a mano cayó en picado durante la crisis financiera del país, con los clientes clave como el Gobierno recortando sus gastos.

Solo un metro cuadrado cuesta miles de euros y meses de hábil trabajo tejedor, dependiendo de la cantidad de seda, lana e hilo de oro y plata utilizado en el proceso que apenas ha cambiado desde el siglo XVIII.



Hace 20 años, la fábrica cambio su estatus de negocio privado a fundación con la esperanza de preservar la artesanía. Pero los años de pérdidas la colocaron cerca de la entrada en concurso de acreedores el año pasado.

El edificio de la Real Fábrica de Tapices, en Madrid. REUTERS / Susana Vera

El edificio de la Real Fábrica de Tapices, en Madrid. REUTERS / Susana Vera

Madejas almacenadas en la Real Fábrica de Tapices. REUTERS / Susana Vera

Madejas almacenadas en la Real Fábrica de Tapices. REUTERS / Susana Vera

"Es ahora o nunca", dijo María Pardo, una responsable del Ayuntamiento de Madrid, que anunció junto con el gobierno regional y el Ministerio de Cultura un incremento de las subvenciones anuales a los 1,5 millones de euros el próximo año desde los 900.000 euros de este año. Antes de 2015, la fábrica apenas recibía dinero público.

El dinero permitió a la fábrica, que restaura piezas históricas al igual que acepta nuevos encargos, cubrir los salarios retrasados de sus trabajadores. Una reestructuración de su deuda bancaria y centrarse en las ventas internacionales también han ayudado a relanzar el negocio.

Un restaurador repara con métodos artesanales una alfombra en la Real Fábrica de Tapices. REUTERS / Susana Vera

Un restaurador repara con métodos artesanales una alfombra en la Real Fábrica de Tapices. REUTERS / Susana Vera

La revitalizada compañía, que posee una colección de valor incalculable de plantillas de tapices de artistas como Francisco de Goya, ha incrementado su personal este año de 36 a 60 trabajadores gracias a los nuevos pedidos.

El gobierno regional de Sajonia ha encargado recientemente 32 tapices, el mayor pedido a la fábrica en los últimos dos siglos.

Mientras que el personal más antiguo estuvo sin cobrar durante meses en el pasado, el futuro de la fábrica ahora es estable.

"Yo tuve que dar gracias que tuve mi piso pagado pero había gente que tenía hipotecas y sí lo han pasado peor", dijo José Antonio Carbajal, de 59 años, moviendo hilos de seda en un gran tapiz de 21 metros cuadrados sobre la masacre de Sabra y Chatila de 1982 en Beirut, encargado por un cliente libanés.

Se espera que se tarde unos tres años en completarlo.

José Antonio Carbajal, empleado de la Real Fábrica de Tapices, teje en un telar de siglos de antigüedad. REUTERS / Susana Vera

José Antonio Carbajal, empleado de la Real Fábrica de Tapices, teje en un telar de siglos de antigüedad. REUTERS / Susana Vera

Por ahora Carbajal, que ha trabajado en la fábrica durante unas cuatro décadas, mantiene la esperanza de que su trabajo esté asegurado junto a decenas de trabajadores que minuciosamente trabajan con el hilo en el también centenario edificio de ladrillo en el centro de Madrid.

"Me decían: esto se cierra mañana", dijo Carbajal, que espera jubilarse pronto. "Llevo 43 años aquí (...) y sigo".