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Fallos de seguridad en el robo de 28 obras de arte

La policía asegura que las medidas fueron "insuficientes"

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Forzaron la puerta de la nave a plena luz del día. Se subieron al camión y lo pusieron en marcha con las llaves que había en la guantera. Y huyeron. El robo de 28 obras de arte cometido el pasado sábado en un polígono industrial de Getafe (Madrid) ha sacado a la luz supuestos fallos de seguridad en el traslado desde Colonia (Alemania) a España de un conjunto de piezas que incluía una veintena de chillidas, varios boteros y piezas de Pablo Picasso, Antonio Saura, Gonzalo González, Julio González y Cveto Marsic. Las obras pertenecían a seis galerías de Madrid y Barcelona y están valoradas en 2.700.000 euros.

Así lo afirman las diversas fuentes policiales consultadas por Público, que destacan que la nave industrial en la que estaba el camión, con las llaves a mano, no cumplía con los requisitos de seguridad previstos por ley para la custodia de obras de arte y otros objetos de valor. 'Sólo había una alarma y un sistema de cámaras de seguridad. Insuficiente para lo que había allí ese día', recalca un especialista policial.

Los propietarios de las piezas robadas las han valorado en 2.700.000 euros

De hecho, una orden ministerial de abril de 1997 sobre seguridad privada marca claramente las condiciones que debe reunir el transporte de este tipo de objetos de valor, 'y que en este caso no se cumplieron', resaltan. En concreto, dicha instrucción señala la necesidad de utilizar camiones blindados cuando el valor de las obras en su conjunto supere los 150.000 euros, aunque admite que puede hacerse en un camión ordinario si, en contrapartida, se acompaña de dos guardias de seguridad armados con escopetas.

El reglamento añade que si los objetos superan los 2.400.000 euros, como era el caso, la empresa responsable del traslado debe comunicar a la policía con al menos tres días de antelación la fecha, itinerario y personas que participarán en el mismo. 'Claro, que todo eso encarece mucho los traslados y los seguros, por lo que a veces se declara un valor mucho menor al real', apunta un policía. De hecho, Virgilio Crisóstomo, uno de los dueños de la empresa que sufrió el robo, aseguró ayer a Efe que ignoraba lo que transportaba.

La policía centra la investigación en grupos organizados, tal vez de delincuentes de países del Este, que robaron las obras tras recibir el chivatazo de alguien que conocía los detalles del transporte y el contenido del mismo. Entre las pistas que manejan los agentes están la grabación de las cámaras de seguridad, en la que se ve a tres individuos encapuchados realizar el robo con gran rapidez, y los posibles indicios que se hallen en el camión en el que se llevaron las obras, y que fue recuperado el pasado martes en Alcorcón, al sur de Madrid.

No había guardias armados pese a que Interior obliga a ello desde 1997

'Con este revuelo mediático, muy posiblemente los ladrones dejen dormir las obras una temporada para luego, intentar colocarlas', señala un agente experimentado en la lucha contra el robo de arte. ¿Robo por encargo? 'Lo dudo', asegura y añade que a veces las obras terminan como moneda de cambio en el mercado negro para adquirir droga o malvendiéndose a coleccionistas sin escrúpulos.

La mayoría de las obras procedían de una exposición en la galería Arnés & Ropkë en Colonia (Alemania). Aunque había también otras que algunos galeristas habían consignado aprovechando la ruta del camión. Es el caso de las cinco obras enviadas por Fernando Botero desde su taller en París al galerista madrileño Fernando Pradilla, informa Braulio García Jaén.