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"A España no la va a conocer ni la madre que la parió"

La famosa frase de Alfonso Guerra da título a la obra de Víctor Sánchez, una reflexión sobre la España de 1982 y la de ahora. Se representa durante mayo en Teatro del Barrio.

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Escena de 'A España no la va a conocer ni la madre que la parió', de Víctor Sánchez.

MADRID.- El 28 de octubre de 1982 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ganó por primera vez unas elecciones generales. Consiguió que más de 10 millones de españoles votasen a su por aquel entonces joven candidato, Felipe González, consiguiendo más de 200 diputados en el Congreso. Ese día, un Alfonso Guerra eufórico prometía: “Vamos a poner a España que no la va a reconocer ni la madre que la parió”. Esta declaración de intenciones es hoy el título de la nueva obra de Víctor Sánchez y Lucía Carballal, que se representa en Teatro del Barrio hasta el 29 de mayo.

Un año después del golpe de Estado fallido de Tejero, España era como un niño sobreprotegido al que se le había privado de las maravillas del mundo. Daba sus primeros pasitos hacia la democracia que hoy conocemos, con sus más y sus menos, y salía del oscurantismo impuesto por Franco. Algunos autores dirán que ese cambio ya se venía produciendo desde los años 60 y que el mérito de los políticos está sobrevalorado. También habrá quien piense que se pudo hacer más y mejor.

1982, los hijos de una familia de izquierdas se reúnen la noche electoral, en la que el PSOE gana las elecciones, porque la madre se ha encerrado en el sótano. La progenitora es una mujer de militancia comunista y no quiere ver la debacle de su partido en las elecciones. Sobre todo, porque está convencida de que su partido fue el único que puso resistencia a la dictadura franquista y por lo tanto el que debe estar en el poder.

La segunda parte de A España no la va a conocer ni la madre que la parió se sitúa en 2018, en un futuro cercano. Podemos ganó las elecciones de 2016 por la mínima. Los hijos de los que se reunieron en 1982 en torno a las elecciones vuelven a reunirse para decidir sobre el futuro de la casa en la que vivió su abuela. Lo que antaño fuera un hogar es hoy el almacén de la familia. “En la segunda parte se reflexiona sobre cómo los ideales han cambiado y qué significa la izquierda en los 80 y qué significa ahora. Se plasman las necesidades y los sueños alrededor de la venta de la casa", explica Sánchez.

Uno de los propósitos de Sánchez es el de trazar un paralelismo entre el PSOE de 1982 y la formación de Pablo Iglesias, Podemos, hoy. Según Sánchez, desde que González ganara sus primeas elecciones los ideales de la izquierda han cambiado con el tiempo porque la sociedad también lo ha hecho. También es verdad que no son pocos los votantes históricos que piensan que el partido ha hecho un viraje a la derecha. En este sentido, quizás la función sea una llamada de atención al líder de la formación morada sobre el desgaste ideológico que tiene la política y la imposibilidad a largo plazo de mantener los principios fundacionales. “Esos sueños de antaño tuvieron lugar con una situación económica y social muy distinta, es verdad que hoy los ideales están diluidos”, opina el director.

Ya que el texto tiene una parte premonitoria hemos preguntado a Sánchez a quién votará en las próximas elecciones y ha decidido mojarse: "Votaré a Podemos". Lo curioso de su decisión es que pese a depositar su confianza en el partido de Iglesias no piensa que este vaya a ganar: “Creo que va a volver a ganar el Partido Popular. Puede que haya un zarpazo pero seguramente va a haber menos movilizaciones y al final gobernará con Ciudadanos”. Muchas expectativas, pero como es habitual pocas sorpresas. Aunque también es cierto que lo mismo pasaba con la selección española de fútbol, que no lograba salir de cuartos, hasta que lo hizo, y ganó.