Público
Público

Ferenc Török: "Esta sociedad tan pasiva es materia prima fácilmente manipulable"

El cineasta húngaro rompe el silencio sobre un episodio de la historia de su país en ‘1945’, el regreso de los judíos supervivientes tras la II Guerra Mundial a unas casas que sus vecinos les habían arrebatado.

Publicidad
Media: 4.33
Votos: 6

'1945'

El retorno de los judíos tras el Holocausto fue amargo para muchísimos de ellos. Guerra, exilio, campos de concentración… y después, muchos de los que resistieron no pudieron volver a sus casas, se las habían usurpado. Algunos países, especialmente Alemania, por supuesto, no supieron qué hacer con ellos. Ocurre en todas las guerras, pero aquella dejó cientos de miles de desplazados, refugiados, seres humanos en campos de tránsito a la espera de un país de asilo… El regreso fue especialmente hostil para alemanes, polacos, rumanos y húngaros, en cuyas tierras la devolución de los bienes robados se sintió como una grave amenaza. 1945, la nueva película del cineasta Ferenc Törönk, se ocupa de este episodio en Hungría y rompe el silencio que se cernía sobre él.

Narrada en tono de western, una adaptación de género inteligente y brillante para el relato de Gábor T. Szántó en el que se basa la película, en ella se cuentan doce horas en un pueblo de Hungría, en el sofocante verano de 1945. Mientras todos se preparan para la boda del hijo de un funcionario del Ayuntamiento, dos judíos ortodoxos llegan a la estación con unas cajas. La amenaza de que vengan a reclamar las propiedades que les arrebataron injustamente se extiende como la pólvora por todo el pueblo. Rodada en blanco y negro, 1945 cuenta la historia que precedió al comunismo en el país.

¿Por qué ha decidido adaptar esta historia al género de western y contarla en blanco y negro?

Es el color de la época y la historia tiene connotaciones de western. Cuando leí el relato lo vi en blanco y negro y con elementos de las historias del oeste. He hecho una adaptación del relato al lenguaje del cine. Era propio de la época hacerlo en blanco y negro. También hay algo del neorrealismo italiano.

El regreso de los judíos supervivientes ha sido un problema del que no se ha hablado lo suficiente, ¿en Hungría se ha tratado más el tema o su película es excepción?

Primero quiero decir que este asunto es el eslabón que faltaba. Es lo que une la guerra con lo que vino después y es un tema que en Hungría no se trató nunca, como nunca se ha hablado de lo pasó entre las dos grandes épocas, antes del comunismo.

¿La película es un intento de revisitar ese periodo?

Sí y un intento de analizar, de investigar. Si después de la II Guerra Mundial otro régimen hubiera sido posible, si se hubiera podido empezar de cero, si la sociedad pudo plantearse hacia dónde íbamos. La pregunta es si Hungría tuvo la oportunidad de emprender algo nuevo o era imposible por las cargas que ya soportaba.

¿Ha encontrado respuesta a esa pregunta?

Con la película, con las críticas, con la reacción que ha tenido he obtenido respuestas. Lo que vemos en la película es algo que sigue muy de actualidad. Un hombre con poder en ese pueblo manipulando al resto de habitantes. Todo lo que pasa en el pueblo de la película sigue ocurriendo hoy en día.

Parece que a Europa le cuesta aceptar a los supervivientes de las guerras, de las ajenas, los refugiados, y de las propias.

Las comunidades cerradas tienen problemas para moverse, se mueven con dificultad en estos temas. Hoy vemos lo difícil que le resulta a Europa aceptar, integrar o recibir a migrantes y refugiados. Pero el asunto es más profundo y más complejo, tenemos que atrevernos a ver y darnos cuenta de que en 1945 las sociedades europeas iban en contra de las minorías, de los judíos, de los gitanos… que no eran más que otras capas de su propia historia con las que convivían desde hacía siglos. Si una sociedad quiere echar de su seno, de su cuerpo, o eliminar a aquellos con los que convive desde hace siglos, se convierte en fascismo.

Los personajes de su película viven en las casas y con las posesiones de los judíos que tuvieron que huir o que murieron. ¿Europa se ha construido sobre el botín de esos robos?

Naturalmente que sí, la hemos levantado sobre el robo a las víctimas de nuestras guerras. Lo positivo es que llevamos setenta años sin guerra en Europa, pero en una lectura mucho más profunda, no podemos decir que hayamos evolucionado, no es verdad que haya habido un desarrollo. Si hoy pueden existir neonazis y cosas que jamás pensamos que volverían a aflorar, no podemos decir que tengamos nada superado. No hemos evolucionado.

‘1945’ obliga a enfrentarse al pasado, ¿por qué cree que muchos países europeos, entre ellos España, no lo hacen?

Por un lado, son comunidades totalmente paranoicas y con miedo. Se siente vergüenza de lo que se hizo. Pero es mucho más complejo que eso. Ha habido colaboracionistas en muchos países. Justamente, en la película quiero hablar de esa sociedad tan pasiva, poco conocedora de sí misma, tan manipulable que cualquier dictador del color que sea la tiene en sus manos. Es materia prima fácilmente manipulable. Esta sociedad tan inmadura es la que permite tantos populismos.

Una vez más, ¿el necesario estudio y recuperación de la memoria histórica?

Sí, en los sesenta, en la época del cine de Godard, aprendimos que había que mirarse al espejo, enfrentarse… no nos podemos ahorra la autorreflexión si queremos volver a la normalidad. No es algo que nos podamos saltar. Hay que darse cuenta de ello y contar las cosas.

Tal y como usted lo cuenta en la película, parece que si las mujeres hubiera tenido la oportunidad, lo hubieran hecho de una forma distinta…

Arriba el feminismo. Así es. Por eso solo trabajo con mujeres productoras. El personaje de la madre es positivo y mucha gente se identifica con ella. Es una persona que sufre y que tolera porque está privada de poder actuar. Los hombres con su fuerza física son los que dominan. Ella sufre esa situación de inferioridad.

Supongo que se habrá preguntado qué habría pasado en Hungría si en aquel momento la sociedad hubiera tomado las riendas de la situación de otra forma, ¿no?

Sí, pero es difícil. Claro que hoy sería otra sociedad, pero en Hungría en 1948 todo se nacionalizó y se dejó de hablar de la propiedad privada que es algo importantísimo para todos los seres humanos. En la película por eso cada uno se aferra a lo que tiene. Hasta 1990 fue imposible hablar de ello. En los 70 y 80 se hablaba del Holocausto, pero se hacía con luto, como un homenaje. Nunca se hicieron las preguntas profundas que había que hacer y ahora sí, por fin nos atrevemos. Hay que saber por qué, cómo y cuándo y no dejarlo solo en un luto solemne.

¿Cuáles han sido las referencias cinematográficas con las que ha trabajado?

John Ford, películas de los 40 y los 50, el neorrealismo italiano y también muchas películas sencillas, puritanas, de Bergman.