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El FIB habla español...en el escenario

Los grupos nacionales ganan en protagonismo respecto a otros años, algo que contrasta con un público mayoritariamente extranjero

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Ocurrió el jueves, en el Festival de Benicàssim, cerca de las cuatro de la madrugada. Más de 12.000 fibers, empapados en sudor y cerveza, bailaban de forma entusiasta y entregada frente al escenario principal. Sobre él, seis músicos descargaban rágafas de dance rock frenético: ra-ta-bum, ra-ta-bum, ra-ta-bum. No había tregua. Mary Ann, australiana de 21 años, llamaba la atención entre la masa: sus movimientos, su ritmo, su minifalda... '¿De verdad son españoles?', pregunta sorprendida al saber que se trata de los vascos We Are Standard. 'No tenía ni idea, creía que eran irlandeses, notaba algo raro en su acento. ¡Theyre great! (¡Son geniales!)'.

Suena contradictorio, pero la edición del Festival de Benicàssim con más público extranjero la organización habla de un 60%, pero basta darse una vuelta por el recinto para ponerlo en duda presenta un cartel plagado de artistas españoles (38 de 100). Sorprende doblemente porque el FIB ha recibido numerosas críticas en el pasado por dejar a un lado las bandas nacionales en favor de los grupos de fuera (su director, José Morán, llegó a afirmar en alguna entrevista que las bandas foráneas ensayaban más). 'No hay un motivo para que este año haya más grupos españoles, simplemente ha surgido así. Sigue habiendo mucho público español y tenemos la responsabilidad de proyectar a los artistas nacionales', señala Ernesto González, responsable de comunicación del FIB.

'Tenemos la responsabilidad de proyectar a los artistas nacionales'

Algo que parece claro, salvo casos como el de We Are Standard, es que los ingleses pasan de los grupos españoles. 'No me he fijado mucho, pero creo que casi todos los espectadores de mi concierto eran españoles. Los de la primera fila estaban coreando que dónde estaban los guiris', dice Nacho Vegas, que tocó el viernes y llegó a divisar, entre las cabezas de la audiencia, 'una bandera asturiana'. Seguramente es lo más cerca que ha estado de sentirse Fernando Alonso.

Vegas es un veterano del FIB, donde lleva tocando desde sus primeras ediciones, tanto en solitario como con Manta Ray e incluso como músico de apoyo con Nosotrash. 'Entonces tocar en el FIB era algo muy importante, porque venía gente de toda España. Ahora pasas más desapercibido', dice el cantante, que reunió a poco más de 2.000 asistentes en su concierto, pese a ser uno de los artistas indies que más público arrastra.

Hubo un tiempo en que se fletaban autobuses desde todas las esquinas de España para asistir al FIB y los británicos no eran más que pequeñas gotitas de color entre una audiencia nacional. Fue a partir de 2002, año en el que el festival diseñó un cartel estelar (The Cure y Radiohead de cabezas de cartel), cuando el público foráneo comenzó a aumentar. Al principio había más franceses, pero 2004 constató la llegada masiva de británicos. El hecho de que Vince Powers, poderoso promotor británico, comprara parte del festival en 2007, fue el último paso para que el FIB se convirtiera en el 'pequeño Glastonbury'. Por otro lado, como le ocurre al Primavera Sound, es difícil crecer con público español: llega un momento en que toca techo y de ahí no pasa.

'La verdad es que es raro dice Ana Fernández, La Bien Querida, porque antes en Benicàsim éramos todo españoles y ahora el 70% es extranjero'. La cantante actuó ante unas 1.500 personas, entre las que se vislumbraba algún extranjero despistado. En concreto, en su concierto un grupito de siete inglesas vieron todo el recital, e incluso llegaron a ensayar algún paso de baile. 'No creo que tocar en el FIB ayude a los españoles a ganar público de fuera. Los ingleses saben lo que van a ver: Oasis, Kings of Leon... Creo que en los españoles ni se fijan', responde Fernández.

Otra explicación a la avalancha de bandas españolas es el buen estado de forma de la escena indie nacional, que no para de alumbrar nuevos grupos, e incluso ha parido propuestas con proyección mainstream como Russian Red, que actuó ayer en el segundo escenario. Según dice Nacho Vegas, 'hubo años en que noté que había un vacío, no había relevo para los primeros grupos del indie. Ahora sí que hay una escena súper chula. Me acabo de comprar el disco de Cohete. Espero que no me jubilen, porque todavía tengo mucho que decir'.

Todos los artistas nacionales consultados coinciden en que los españoles no tienen nada que envidiar a los extranjeros. Christina Rosenvinge no pudo actuar el viernes por las fuertes rachas de viento que obligaron a suspender el festival, pero horas antes, con Nacho Vegas cantando Perdimos el control de fondo, recalcó que los españoles 'están a la altura y en muchos casos por encima de los extranjeros'. Joe Crepúsculo, cuyo concierto también se canceló, precisó que es difícil comparar, 'pero hay grupos nacionales que están muy bien y grupos ingleses que son un bodrio y tocan en todos los festivales españoles. Es que en España siempre miramos lo que viene de fuera y lo que tenemos que hacer es centrarnos en lo que hacemos aquí. Por eso tenemos tanta basura alrededor'.

A diferencia de otros años, cuando el FIB apostaba por grupos nacionales pequeños, en 2009 abundan bandas que por sí solas son capaces de reunir a mucho público. Hay vacas sagradas del indie (Nacho Vegas o Los Planetas) y veteranos de la música española menos abotargada (Javier Corcobado, Josele Santiago, Fangoria o Christina Rosenvinge). 'Son artistas de mucho relumbrón. La decisión de contratar a Los Planetas a última hora fue porque el cartel nacional estaba cogiendo mucha consistencia. Cobra sentido en el 15 aniversario', concluye Ernesto González.

En todo caso, la identidad del festival ha cambiado: empezó alimentando a los españoles con grupos que nunca venían a España y ahora moviliza a miles de británicos en busca de música, diversión y playa. Como decía una vecina jubilada de Benicàssim en la cola del supermercado: 'No puedes cerrarte a los cambios. Si vienen, hay que recibirlos y disfrutarlos'. Y seguramente, como todo ser vivo, el FIB seguirá cambiando.