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Las filtraciones de la CIA

  

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'Caza a la espía'

Director: Doug Liman

Género: thriller

Reparto: Sean Penn, Naomi Watts, Sam Shepard

Duración: 106 minutos 

EN SÍNTESIS

Tras un viaje a África para investigar el supuesto tráfico de uranio enriquecido, el diplomático Joseph Wilson publica un artículo en The New York Times', donde acusa a la administración de George W. Bush de haber manipulado la información sobre la amenaza nuclear que suponía Irak para justificar la invasión del país de Oriente Medio. Como revancha, la CIA filtra a la prensa que la esposa de Wilson, Valerie Plame, es en realidad una espía. Un caso real.

COMENTARIO

En una de sus anteriores películas, ‘Sr. y Sra. Smith' (2005), Doug Liman presentaba a un matrimonio de asesinos a sueldo que ignoraban la doble vida de su respectivo cónyuge. El tono de parodia estilizada de esa película poco tiene que ver con el de ‘Caza a la espía', un filme más realista sobre el pulso que mantuvieron el matrimonio Plame-Wilson contra el Gobierno estadounidense. El modelo de la nueva obra de Liman está en aquellos ‘thrillers' políticos de los setenta, en títulos como ‘Los tres días del cóndor' (1975) de Sidney Pollack, ‘Todos los hombres del presidente' (1976) de Alan J. Pakula o ‘Marathon Man' (1976) de John Schlesinger, en que el principal enemigo al que se enfrentaba un ciudadano no provenía de ningún agente, país o espacio exterior sino de las altas esferas del poder político.

‘Caza a la espía' describe con detalle el funcionamiento de la maquinaria que pone en marcha el sistema para destruir a aquellos que le son molestos. Liman, que contribuyó a darle otra vuelta de tuerca al cine de espías con ‘El caso Bourne' (2002), se presentaba como el director ideal para aunar la vocación de denuncia con el ritmo trepidante del ‘thriller'. Sin embargo, el peso de la fatal etiqueta de 'inspirado en hechos reales' arrastra ‘Caza a la espía' hacia cierto aburrido convencionalismo. La película llega sobrecargada de datos que, por mucho que demuestren el rigor de lo explicado, acaban lastrando el ritmo. Más didáctica que amenazante, le falta ese punto de pesadilla kafkiana que vivía Robert Redford enfrentado a la maquinaria de matar de la CIA en la citada película de Pollack.

CINEASTA A LA CARRERA

El tedio en que cae por momentos ‘Caza a la espía' resulta difícil de entender si tenemos en cuenta que su director, Doug Liman, ha destacado precisamente por firmar películas de ritmo ágil o directamente vertiginoso. Desde propuestas más indies como ‘Swingers' (1996) o ‘Viviendo sin límites' (1999) a cintas de acción hollywoodiense al estilo de la trilogía Bourne (que produjo por entero aunque sólo se encargó de dirigir la primera entrega), ‘Mr. y Mrs. Smith' o la saltarina ‘Jumper' (2008).

SERMONEO POLÍTICO

La presencia de Sean Penn en el papel de Joseph Wilson subraya el tono de sermón político de la película. El discurso que suelta el personaje hacia al final sobre cómo cada ciudadano debe ganarse la democracia, no sólo legitima la heroica actitud de Wilson y Plame, también la de Penn, uno de los actores más políticamente militantes de Hollywood. Pero la charla también tiende a trasladar toda la responsabilidad del buen funcionamiento del sistema democrático a las personas anónimas con menos poder. El sistema se acaba regenerando sin ponerse realmente en entredicho.