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El flamenco pierde su norte

El cuerpo del cantaor fue trasladado ayer al Instituto Anatómico Forense para hacerle la autopsia. Familia y amigos denuncian una posible "negligencia médica"

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'Aquí están hablando de operar. Llámame en una semana, por favor', le dijo Enrique Morente al periodista Bruno Galindo el pasado 1 de diciembre. Lamentablemente, esa llamada nunca se produjo. Enrique Morente moría ayer por la tarde en la Clínica de la Luz de Madrid a los 67 años, tras permanecer varios días en coma inducido después de someterse a dos operaciones el pasado fin de semana. Galindo llevaba tres meses trabajando con el cantaor en un libro sobre Omega, el legendario disco que Morente grabó con Lagartija Nick en los noventa y que se ha convertido en el gran símbolo de la carrera del cantaor más intrépido que ha dado el flamenco.

El dolor es doble por lo inesperado de su muerte y por las excepcionales circunstancias que la han rodeado. Morente ingresó el 4 de diciembre en la Clínica de La Luz de Madrid para extirparle 'un tumor muy grande en el esófago', según fuentes familiares, que mostraron su enfado con el centro hospitalario, ya que las informaciones médicas no coincidían de un día para otro.

La familia no supo que estaba en coma hasta este sábado día 11

Hasta tal punto que ayer por la mañana, antes de que se produjera la muerte del cantaor, la familia emitía un comunicado en el que daba a conocer 'que hasta el pasado sábado, día 11, no tuvo constancia de que el estado de Enrique Morente era el de un coma profundo'. Por estos motivos, el cadáver fue trasladado ayer al Instituto Anatómico Forense para que se le practicara una autopsia que dictamine si ha habido una negligencia.

De esta posibilidad hablaron algunos de los amigos que se acercaron ayer por la tarde a la Clínica de La Luz para despedir al cantaor y acompañar a su familia. 'Estamos indignados, porque uno no puede entrar por un problema en el esófago y que pase esto', afirmó el ex locutor de radio José María García. Por su parte, el actor José Sacristán indicó que se está barajando la posibilidad 'de que haya habido una negligencia médica'. Hoy a las 15 horas se instalará la capilla ardiente en la sede de SGAE en Madrid, en la calle de Fernando VI.

Alejandro Sanz se despidió en su Twitter: 'Hasta siempre, maestro'

Decenas de familiares, amigos, conocidos y varios políticos se acercaron hasta la Clínica de la Luz durante la tarde de ayer. Una de las primeras en llegar fue la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que declaró que la muerte de Morente es 'un mazazo de dimensiones descomunales para el mundo del flamenco', que deja un vacío como el que dejó el bailaor Antonio Gades.

A media tarde, internet era un clamor de mensajes lamentando la pérdida del cantaor, que iba a ser condecorado esta semana con la insignia de Caballero de la Legión de honor francesa como reconocimiento a su talento universal.. Mientras el grupo de rock Lagartija Nick lanzaba un comunicado muy personal afirmando que 'todos somos probéticos hoy' (en referencia al sello discográfico que Morente puso en marcha en los noventa, Discos Probéticos) y concluyendo con un bello verso de Lorca ('Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!'), el grupo de noise-rocknorteamericano Sonic Youth colgaba en su Facebook un vídeo de la colaboración que llevaron a cabo junto a Morente hace cinco años en Valencia. Su batería, Steve Shelley, compartía un enlace de otra actuación junto al granadino lamentando 'las malas noticias que nos llegan esta mañana desde España'. Hasta Alejandro Sanz se unía al coro de condolencias desde Twitter: 'Morente se fue. Hasta siempre maestro'.

Antonio y Juan Carmona, Joaquín Sabina, Bibiana Aído, Caco Senante, Joaquín Cortés, José Manuel Caballero Bonald, Pitingo y El Cigala fueron algunos de los rostros conocidos que también se acercaron a acompañar a la mujer de Enrique Morente, la bailaora Aurora Carbonell, y sus tres hijos: Estrella, Soleá y Quique. Estrella Morente, también figura del cante flamenco, declaró ayer brevemente a su salida de la clínica madrileña que 'sabía que mi padre era importante, pero no tanto'.

Todos coincidían en que les costaba hablar de Morente en pasado. Por un lado, su muerte llega de forma inesperada. El cantaor tenía fechas de conciertos para la próxima semana en el País Vasco, estaba preparando nuevo disco y ya buscaba guitarrista para el nuevo trabajo de su hija Estrella (se lo había pedido a Cañizares).

Por otro lado, resulta difícil aceptar la muerte de alguien con tanta energía y vitalidad, tan abierto a todas las posibilidades que el futuro le podía ofrecer. 'Empecé un corto este verano. Me compré una cámara y algo terminaré haciendo, aunque es algo muy de aficionado. Además, tengo íntimos amigos en el mundo del cine, como los hermanos Trueba o Carlos Saura, y no me he atrevido ni a comentarlo siquiera', decía en una entrevista con Público en 2008, donde también afirmaba estar obsesionado con la música electrónica.

El guitarrista Cañizares, estrecho colaborador de Morente, le vio por última vez en septiembre, cuando coincidieron en un festival flamenco en Lisboa. 'Él cantaba la noche antes que yo. Llegué ese día y fui a verle. Le recuerdo de forma muy vívida, porque cantó como nunca le había visto cantar. Me voy a quedar con esa imagen', explicó ayer Cañizares.

Se ha ido un artista fundamental de la música, que además de por su obra será recordado porque siempre tuvo la mente abierta a lo diferente. 'Ahora ya no miro al pasado, ahora solo miro lo próximo', le gustaba decir. Con eso nos quedamos.


'Cante flamenco' (1967)

Como las grabaciones de la época, su primer disco se registró sin casi repeticiones ni ensayos previos. El cantaor, con 25 años, muestra un gran conocimiento del cante, tanto en ejecución como por el repertorio elegido.

'Alegro, Soleá y Fantasía de Cante Jondo' (1995)

Con este disco Morente inauguraba su propio sello discográfico, Discos Probéticos, y cantaba junto a la Orquesta Sinfónica de Europa, dirigida por André Presser.

'Omega' (1996)

El gran desafío, la obra maestra y probablemente el disco que le inserta en la leyenda. Poemas de Lorca y versiones de Cohen para certificar el cruce más crudo y escalofriante que se ha producido entre flamenco y rock. 'Era consciente de que me jugaba mi carrera como cantaor', dijo.