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Fráncfort pinta en negro

La Feria más importante del negocio editorial se entrega en cuerpo y alma a la novela negra para sacar adelante un año sin el empuje de Stieg Larsson

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La sangre correrá por los pasillos de la Feria del Libro de Fráncfort de 2010. Desde hoy y hasta el próximo 10 de octubre, los responsables de la compra y venta de derechos de autor de las editoriales y las agencias literarias volarán por los pabellones en busca de títulos de novela negra que llenen las librerías españolas durante los próximos meses. Y que, con un poco de suerte, como ocurrió con la trilogía Millenium, de Stieg Larsson, consigan convertirse en un auténtico fenómeno en ventas.

El género negro manda en la Feria, y junto a él, la novela histórica y el género de memorias. Es decir, los vampiros andarán este año de capa caída. Tampoco se habla demasiado de los ángeles. Su espacio lo han ocupado lo que en jerga editorial se llaman las novelas crossover: aquellas destinadas a priori para un público juvenil, pero que también encuentran su hueco entre los lectores adultos. Un cruce de gustos, vamos. Según comenta la agente literaria, Laure Merle, de ACER, una de sus apuestas es la saga Los incorpóreos, de Anna Ripoll. 'Es un libro que está en esa línea difusa entre la literatura para jóvenes y adultos. Las crossover son novelas que hablan del deseo y están teniendo una aceptación que, de momento, va a continuar'.

Ninguna de estas tendencias es demasiado nueva. Mucho menos la de la novela policiaca. Fráncfort, normalmente, suele marcar aquellas tendencias que ya están en el mercado. Más en tiempos de crisis donde los editores no quieren riesgos. Este año, uno de los grandes focos 'siguen siendo los escandinavos', según indica Anik Lepointe, editora de la serie negra de RBA. Esta línea la confirma Marta Díaz, directora editorial de la serie Roja y Negra, de Mondadori: 'Los nórdicos no han perdido interés. Y mi sensación es que este año se han puesto mucho las pilas. A nosotros, desde luego, nos gustaría encontrar algún Stieg Larsson'.

Sin embargo, aparte de Escandinavia, los editores miran con confianza al continente americano. El pabellón de EEUU, donde se encuentran las todopoderosas editoriales Random House y HarperCollins, viene cargado de nuevas propuestas policíacas.

Ahí se encontraron a los exitosos Don Winslow (El poder del perro), Dennis Lehane (Abrázame, oscuridad) y Richard Price (La vida fácil), que han triunfado en España. Los editores recalcan que a Fráncfort se acude en busca de cosas nuevas, pero teniendo en cuenta que los fenómenos no sirven para todos los países.

'Winslow es americano 100%, pero aquí encaja muy bien porque no es la típica novela de asesinato, crímen e investigación. Es una novela que habla del desencanto, de la falta de moral. Más europeo', explica Carmen Fernández de Blas, editora del autor.

Es este tipo de novela negra con grandes dosis de violencia, pero con un cariz más humano y una mayor crítica social es lo que buscan hoy los editores. Una novela que aporte personajes novedosos. 'Antes el estilo de la policíaca era más clásico. Ahora nos fijamos en autores como Mike Lawson, que en Inside ring (El anillo interior) ha creado a una pareja de investigadores que es atípica: ella es la dura y él es el hijo de un mafioso que quiere escapar de la Cosa Nostra', señala Marta Díaz, de Roja y Negra.

Desde Latinoamérica y los países del Este también están llegando propuestas con estas características. Para Fernández de Blas, el hecho de que este año la Feria tenga como invitada a Argentina puede ser un buen momento 'para romper una barrera'.

Estos autores que mezclan los estilos del género negro y narran la miseria son bienvenidos, porque han aumentado el público lector. Como señala Paco Camarasa, de la librería Negra y Criminal, 'el perfil del lector es mucho más amplio, y ahora cada vez entran más jóvenes, de entre 20 y 40 años'.

¿Por qué la novela negra sigue causando este furor? 'El asesinato es una de las más bellas artes', dijo Thomas de Quincy para explicar la fascinación de quitar una vida.

Las nuevas tendencias editoriales tienen mucho que ver con lo que explica P. D. James en su más reciente ensayo, Todo lo que sé sobre novela negra (Ediciones B): 'Si vivimos en una época más violenta que los victorianos es una cuestión de los sociólogos, pero lo cierto es que nos sentimos más amenazados que en cualquier otro tiempo que yo recuerde. Somos más conscientes del oscuro trasfondo de la sociedad y la naturaleza humana'.

Héctor Malverde da fe de este pensamiento de la autora británica en el prólogo de su Guía de la novela negra (Errata Naturae). Señala la necesidad de volver a la policíaca, no por una cuestión económica, sino 'para que no nos tiemblen las piernas cuando se nos pase el efecto del calmante [...], para decir las cosas de siempre pero sin titubeos: la violencia, la traición, la muerte, la ciudad, la corrupción, la noche, la seducción, el sexo'.

Eso, la violencia, es otra de las características de la Feria de Fráncfort. Este es el escenario donde se dirimen cruentas batallas por conseguir los derechos de un autor y en los últimos años la batalla se ha encarnizado más. 'Solemos fijarnos en los mismos títulos. Es una concentración que ha traído la crisis', señala Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara. Hoy comienza la batalla.

Asesino listo

En su ensayo ‘Todo lo que sé sobre novela negra' (Ediciones B), la escritora británica P. D. James señala que el malo de las novelas criminales nunca puede ser un tipo de cartón piedra al que se le descubre en el segundo capítulo. Esta regla se desarrolló, según James, en las novelas de la Edad de oro del género: las de Raymond Chandler y Dashiell Hammett.

Denuncia

A partir de los años treinta, el género policiaco comenzó a reflejar los problemas sociales de la época: la corrupción, el desgobierno, la violencia de una sociedad que perdía la esperanza ante una brutal crisis económica. 'Los gángsteres se convirtieron en héroes populares y nació el ‘hard-boiled'', dice James.

Misterio

Según la novelista, el misterio es la piedra filosofal de toda novela criminal. 'Siempre debe haber un misterio central que al final se resuelva de manera lógica'.

Mal

Toda novela negra trata sobre el mal. Sin embargo, como analiza James, su tratamiento ha evolucionado mucho. Si Poirot era capaz de acabar fácilmente con el mal, los relatos de Hammett no tratan ya de restaurar ningún orden moral, porque simplemente no existe: el mal convive con el bien en la sociedad.

Poli ignorante

Las novelas negras surgieron en Inglaterra cuando se creó el departamento de detectives de la policía en 1842. Podían ser torpes o ignorantes, pero nunca corruptos. Ahora pueden ser tan crudos como los criminales, aunque guían al lector. Además, el policía nunca debe saber más que el lector.

Realismo

Las novelas negras serán cada vez más realistas debido a los avances de la ciencia y la presencia permanente de la violencia en los medios de comunicación. También serán novelas más humanas 'Son celebraciones de la razón en un mundo cada más descontrolado', dice James.