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Frases lapidarias

Un libro recoge el testimonio de 350 condenados a muerte en Estados Unidos

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Algunas podrían parecer una broma o un chiste, pero estas frases son algo tan serio como las últimas palabras de hombres y mujeres a los que se les ha aplicado la pena capital en Estados Unidos entre 1659 hasta 2009. Sus testimonios han quedado recogidos en Last Words of the Executed, un libro publicado este verano en Estados Unidos con el apoyo y prólogo del premio PulitzerStuds Terkel (1912-2008), para quien este libro recoge 'la poesía en el habla de las personas en el momento más traumático de sus vidas'. Su autor es el periodista Robert K. Elder, que ha dedicado siete años a investigar la historia de 350 presos condenados a muerte en Norteamérica. Elder no sólo ha recogido sus últimas palabras, sino cuáles fueron los cargos que les llevaron al corredor y la forma en la que se les aplicó la pena.

Según afirma el periodista en su texto introductorio a la obra, con 'el libro no pretendo abrir otro debate ético sobre la pena de muerte en Estados Unidos, y tampoco es una obra de humor. Es una simple compilación testimonial que lanza los mensajes de todas aquellas personas que un día no fueron escuchadas'. Una aclaración que quizá busque evitar el chaparrón de críticas que podría caerle encima por marcar con una interrogación ciertos nombres de condenados a los que Estados Unidos ha asesinado sin demostrar su culpabilidad. Según The National Coalition to Abolish the Death Penalty (una de las muchas asociaciones que lucha por abolir la pena capital en Estados Unidos), ese es el caso de Rubén Cantú, un inmigrante latino que fue ejecutado en Texas en el año 1994, y del que ahora se ha podido demostrar su inocencia.

Robert K. Elder se mantiene al margen y en ningún momento muestra su opinión sobre la pena capital: 'Yo no estoy invitando a la reflexión. Sólo era un tema que me parecía curioso e interesante', escribe. La última encuesta realizada a la opinión pública norteamericana por Gallup (en noviembre de 2008) concluyó que un 64% de la población se declaraba a favor de la pena de muerte frente al 30% que lo hacía en contra.