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Fría como Agatha Christie

La autora británica fulmina los clichés femeninos del género negro con su nueva novela

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Sophie Hannah (Manchester, Inglaterra, 1971) utiliza la escritura como escalpelo para diseccionar a sus personajes. Les saca las vísceras y sus deseos más profundos. Escarba en su mente para averiguar cómo se puede sobrevivir a una violación o al hecho de que te cambien al bebé en el hospital. Así tramó sus dos novelas en español, No es mi hija y la reciente Matar de amor, ambas en Duomo. Y siempre con mucha distancia.

Siempre con la frialdad del asesino: 'Prefiero analizar a los personajes de una manera objetiva. Si te dejas llevar por la pasión no ves todos los puntos de vista de la historia', explica esta autora a la que la crítica ya ha comparado con Agatha Christie por ese planteamiento glacial de sus novelas.

Hija de escritores, Hannah relata que fue una niña solitaria. No jugaba con otros niños y hasta los siete años de edad fue hija única. Esto le llevó a refugiarse en los libros, a fijarse en el comportamiento de las personas y también a analizarse ella misma. Años más tarde, escribir llegó solo. Comenzó con la poesía y terminó embarcándose en la novela, para recrear una amplia panorámica de lo que son los seres humanos. 'Lo que más me interesa en el mundo es ver cómo actúa la mente de las personas. Hay muchas que acaban trastornadas y que se pasan la vida fingiendo que son normales. Eso es un material enorme para poder escribir', asegura.

Hija de escritores, Hannah relata que fue una niña solitaria

Los personajes de esta escritora son inusuales. En Matar de amor, la protagonista, tras darse cuenta de que su amante no ha acudido a la cita habitual, decide ir a la policía. Y les miente en su declaración. Poco antes, el lector ya se ha dado cuenta de que está ante un personaje bastante raro: tras haber sido violada, ella no se ve como una víctima. 'Creo que yo soy un poco extraña, me gusta sorprender al lector. Por otra parte, pienso que lo que es raro, diferente, no significa que esté mal, sino que es distinto', sostiene.

Su propia definición del crimen también choca: 'Es aquel acto contra la ley o al margen de ella. Pero yo no lo veo así, porque todos cometemos algún acto como ese. Para mí el crimen es la traición. Descubrir que alguien te miente o que te dice ser quien no es'.

La autora confiesa que sus novelas son 'muy autobiográficas', a pesar de que a ella nunca le hayan violado, ni su bebé haya sido cambiado en el hospital. Sin embargo, esta es la razón por la que la mayoría de sus personajes son femeninos. 'Conozco bien la mente femenina, sus obsesiones y cómo exteriorizamos nuestros sentimientos'. Al colocarlas en primer plano su intención es dar una vuelta a las convenciones del género negro en relación con las mujeres, ya que, según ella, se suele caer demasiado en el cliché. 'En la novela negra hay muchos convencionalismos en torno a la mujer. Si la han violado, suele ser una víctima que ya no soporta que la toquen más. Desde luego, la violación es un acto horrible, pero quería que mi personaje fuera diferente', afirma.

Sophie Hannah está escribiendo ahora su sexta novela. Se publicará en Gran Bretaña el próximo año. En ella, una mujer descubre un cadáver mientras realiza una visita virtual por una casa a través de la web de una inmobiliaria. 'Me atraen estos retos de la mente humana', culmina al asegurar que jamás concebiría su vida sin escribir.