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George Clooney se apunta al linchamiento de los políticos

El actor dirige 'The Ides of March', filme sobre la campaña de un demócrata, en el que convierte la política estadounidense en un juego cínico y corrupto sin vías de solución  

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Al thriller político hollywoodiense, en manos de bienintencionadas mentes progresistas, le encanta la teoría de las manzanas podridas. No importa lo maquiavélicos que fueran Richard Nixon, George Bush y la CIA porque, en el último instante, surge siempre un heroico ciudadano (periodista, agente secreto, limpiador de botas o granjero de Kansas, lo que ustedes prefieran) que, lanzando desaforados vivas a la Constitución y a los Padres Fundadores, retira las manzanas podridas y vuelve a poner el sistema en su sitio. Dios bendiga a América. Y a su prensa, a sus libertades civiles y a su ciudadanía crítica.

Pero en un momento en el que el 'No nos representan' es tendencia mundial, la estrella de Obama se apaga, la recesión arrecia y los políticos juegan a ser la becaria sumisa de los mercados, parece que uno ya no puede despachar un filme político limitándose a alabar a Jefferson, Washington y Franklin o recurriendo a obviedades políticas como decir que siempre es mejor que el país lo dirijan Kennedy y Obama (hombres progresistas, guapos y educados, al fin y al cabo) que un gobernador cateto de Texas que no cree que el hombre venga del mono y le encantaría poder esterilizar en masa a hippies, rojos y homosexuales.

En el filme, los malos no son los republicanos sino los demócratas

Y en esas llegó George Clooney a inaugurar la Mostra de Venecia con su cuarta película como director, The Ides of March, que compite por el León de Oro, y recibió ayer aplausos al final del pase de prensa. Y el actor, la figura progresista mas importante del Hollywood actual, sorprendió en parte con una cinta sobre la maquinaria electoral estadounidense en la que los malos no son los republicanos sino los demócratas. Y donde, ojo al dato, no se atisban manzanas en buen estado en todo el cesto. Una visión oscura de un sistema enfermo que, como ha admitido Clooney, no hubiera sido posible hace unos años. 'Quise hacer este filme en 2008. Pero entonces explotó la bomba Obama. Generó tanto entusiasmo y esperanza que no quería aguar la fiesta a todo el mundo con un baño de cinismo'.

The Ides of March (expresión anglosajona que hace referencia a la fecha del 15 de marzo, en que Julio César fue asesinado) está basada en la obra Farragut North, de Beau Willimon. Con pulso y buen oficio, cuenta la historia de un idealista secretario de prensa y escritor de discursos (Ryan Gosling), que trabaja para un político del ala izquierda del Partido Demócrata (George Clooney) que debe ganar las primarias de Ohio para aspirar a la presidencia de EEUU. A su favor está que se trata de una cinta muy entretenida, que, sin embargo, ni es el mejor Clooney ni acaba de dejar poso dramático, pese a que el conflicto que narra es tremendo.

Clooney contrapone los discursos con una realidad menos edificante

El filme, que se beneficia de un reparto de escándalo completado por Philip Seymour Hoff-man, Paul Giamatti, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood, se sitúa en principio en el territorio de la sorkiana El ala oeste de la Casa Blanca. Lo importante, por tanto, son los entresijos y la fontanería del poder. Como en esa escena en la que, mientras Clooney pronuncia un discurso en un escenario cubierto por una gigantesca bandera de barras y estrellas, vemos a Gosling y Hoffman (el jefe de campaña) cocinando, a la sombra de la bandera y entre bambalinas, una estrategia retorcida de la que el electorado nunca será consciente. Moviendo los hilos secretos del teatro de la política.

No es la única escena en la que el director George Clooney contrapone los discursos del político, repletos de palabras como 'dignidad' e 'integridad', a una realidad mucho menos edificante. El candidato, como se pueden ustedes imaginar, tiene mucho que ocultar. Lo curioso es que cuando el idealista Gosling se cae del guindo y descubre la verdadera cara de la política, decide echarse al monte de la inmundicia. Y nos quedamos sin nadie que salve la cara al sistema a última hora. Sólo jugando sucio, renunciando a tus principios y llevándote por delante a todo lo que se interponga en tu camino se puede triunfar en política, parece querer decirnos Clooney.

Teniendo en cuenta que The Ides of March describe una turbia campaña electoral para reflexionar sobre la incompatibilidad entre idealismo y política profesional, resulta asombroso que Clooney negara ayer en la rueda de prensa que se trate de un filme político por ser 'una historia que podría haber transcurrido en cualquier otro escenario' (sí, claro, y Cantando bajo la lluvia no es un musical, sino un filme sobre chaparrones y predicciones meteorológicas).

El papel de Gossling se inspira, en parte, en el autor de los discursos de Obama

En efecto, Clooney, que llegó en autocar con todas sus estrellas desde su villa de ensueño del Lago Como, no se mojó nada. Por eso merece la pena recuperar las declaraciones que hizo hace unos días a la revista italiana Cover: 'En nuestra primera versión, el político era un republicano. Pero, guiándonos por la obra, decidimos que transformándolo en un demócrata nos libraríamos de muchos prejuicios: no es un problema de programa electoral, sino de método; no es una cuestión de partidos políticos, sino de moralidad', contó el actor antes de añadir: 'Las proyecciones previas fueron elocuentes en ese sentido: los votantes republicanos odiaron el inicio del filme y los demócratas, el final'. Para él, en definitiva, se trata de una cinta 'humanista sobre cómo estamos dispuestos a vender nuestra alma a cambio de dinero y de poder'.

Aunque la obra Farragut Northestá basada en parte en la fallida campaña del político Howard Dean, que fue batido por John Kerry en las primarias demócratas de 2004, Clooney ha preferido no aclarar en quién se inspiró para perfilar sus personajes. No obstante, se dice que el rol de Ryan Goss-ling está inspirado, en parte, en Jon Favreau, el jovencísimo autor de los discursos más célebres de Obama (incluido el famoso 'Yes, we can').

'No es una cuestión de partidos políticos, sino de moralidad', dice el director

Que los carteles propagandísticos del político que vemos en el filme repliquen a los icónicos de Obama (creados por Shepard Fairey) no ayuda precisamente a quitarse de la cabeza que Clooney ha sustituido en The Ides of March el 'Sí, se puede' por el 'No, no se puede'. Aunque es cierto que ayer dejó la puerta abierta a que el cesto pueda volver a llenarse de manzanas comestibles: 'En la difícil situación mundial actual parece que el cinismo le ha ganado finalmente la batalla al idealismo. Pero tengo esperanza en el futuro. Creo que al final conseguiremos arreglar las cosas'.

No obstante, los carteles que agitan ahora los seguidores del presidente Obama ya no dicen esperanza, sino desencanto. Y nadie menta ya a los Padres Fundadores ni entona vivas a la Constitución, al menos hasta que amaine la tormenta. Si es que amaina, claro.

'No puedo hablar por los demás (miembros del jurado), pero para mí el ganador será el filme que me afecte emocional e intelectualmente' , explicó ayer el director Darren Aronofsky (Cisne negro'), quien ganó el León de Oro en 2008 con El luchador' y que ahora ejerce de presidente del jurado. David Byrne, Todd Haynes, Mario Martone, Alba Rohrwacher, André Téchiné y Eija-Liisa Ahtila le ayudarán a decidir quién será el próximo León de Oro. 'Todo el mundo quiere ver los éxitos de Hollywood. Por eso está muy bien que los cineastas quieran hacer algo diferente, aunque sea difícil de financiar. Lugares como Venecia permiten que exista ese cine' , añadió.